¿El curador, es artista? Maurizio Catelan/Lucio Fontana/Francesco Bonami

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Con curaduría de Francesco Bonami (Firenze, 1955), la sede de Londres de Gagosian Gallery presenta La fine di Dio, una exposición que pone en diàlogo las obras de dos figuras tan distintas como inquietantes en el panorama plàstico del siglo XX: Lucio Fontana y Maurizio Cattelan.

La fine di Dio toma la pieza HIM de Cattelan, que representa la figura de un niño pequeño visible sólo desde la parte de atrás, que al acercarnos y recorrerlo resulta ser un Adolf Hitler diminuto, de rodillas y en actitud piadosa de súplica, como buscando una expiación imposible o moviendo a compasión.  Enfrente de él, a manera de ídolo, una obra de Fontana de comienzos de los 60, una tabla en forma de óvalo, color rosa fuerte, tajeada e impregnada de su Concepto Espacial.

Esta propuesta es en su conjunto sumamente interesante, porque reabre el debate sobre el lugar del curador en el arte contemporáneo, que podría pensarse como un creador de contenidos inéditos, de síntesis posibles, casi artista, que pone en constelación  obras que no han sido pensadas ni imaginadas en situación ya no de cita, si no de continuidad, en un verdadero acto lúdico de lectura antihistoriográfica o neohistoriográfica. En este caso, La fine de Dio es una instalación pensada por el curador casi a nivel de un artista conceptual.

Como explica el propio curador:

“Hace unos años estuve en el US Army Center of Military History en Washington DC y su curador me mostró una pintura de Hubert Lanzinger, The Standard Bearer, de 1935. El tem era un retrato inquietante de Adolf Hitler como Juana de Arco , pero lo que fue más sorprendente fue el profundo tajo hecho debajo del ojo . En cualquier otro caso habría sido considerado sencillamente vandalismo, pero en este caso , teniendo en cuenta el personaje, era un acto de libertad realizado por un soldado estadounidense enfurecido por no tener al verdadero Hitler frente a él. Las acciones de Lucio Fontana contra el espacio sagrado de la tela , pueden observarse también como vandalismo, pero se consideran un gesto de liberar y abrir la historia de la pintura . Tanto Hitler como Fontana imaginaron el final de Dios, pero desde posiciones completamente opuestas. Hitler creó el horror más diabólico presenciada por la humanidad en los tiempos modernos; Fontana adoraba y encontró inspiración en las maravillas del universo, ese espacio infinito donde ni siquiera Dios podría desaparecer. Me di cuenta de que estos dos finales diferentes (extremos ) de Dios encontraban la síntesis perfecta en HIM de Maurizio Cattelan “. 

 

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Imagen de la obra de HUBERT LANZINGER, mencionada por Franceso Bonami

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The Standard Bearer. c. 1934–36, US Army Center of Military History, Washington, DC; a US soldier pierced the painting with a bayonet after WWII.

 

17-19 Davies Street
London W1K 3DE
T. 44.207.493.3020 F. 44.207.493.3025
london@gagosian.com

“La fine di Dio: Maurizio Cattelan | Lucio Fontana”
© Maurizio Cattelan
© Fondazione Lucio Fontana