Ella

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 Ella (“Her”), el cuarto largometraje de ficción de Spike Jonze, ganó con justicia el premio al mejor Guión original en la reciente entrega de los Oscars. Es una de las pocas películas premiadas que no fue estrenada antes de su coronación lo que quizás haya obedecido a que la distribuidora no le tenía demasiada fe a la hora de las premiaciones.

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El debut de Jonze en la dirección en 1999 con “¿Quieres ser John Malkovich?” fue espectacular. Su siguiente opus, “El ladrón de orquídeas” fue en general, aunque no en forma unánime, bien recibida. Su penúltima realización, “Donde viven los monstruos” (“Where the Wild Things are”) llegó directamente a DVD en nuestro país y mostró una temporaria declinación. Ahora “Ella” sube algunos peldaños aunque, en opinión de este cronista, no llega al nivel de su célebre opera prima.

Se trata de un relato que podría calificarse de ciencia ficción al plantear un mundo dominado por Internet que condiciona la vida de los seres humanos. Ambientado en una ciudad del futuro, que bien podría ser Los Angeles, muestra a Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) separado de su esposa (Rooney Mara) y mayormente solo como la mayoría de sus habitantes. Su trabajo es como redactor de cartas a pedido y sus escasos contactos con otros humanos se limitan a su vecina Amy (Amy Adams, muy distinta a su caracterización en “Escándalo americano”) y algún que otro compañero de trabajo.

Gran parte de su vida más activa transcurre en su departamento rodeado de monitores pero no de teclados, ya que en este mundo imaginario se teclea sin ellos. Otra novedad es el uso de una especie de audífono con el cual cada persona se comunica en forma virtual. Y aquí hace su entrada la “ella” del título, un sistema operativo al que obviamente no se ve pero sí se escucha. Samantha, tal su nombre, no es otra que Scarlett Johansson a la que nunca veremos dada su naturaleza pero cuya cálida y sensual voz oiremos a lo largo de todo el film al igual que lo hace Theodore.

Los primeros minutos atrapan con su planteo original y ganan en intensidad cuando se establece una rara relación amorosa entre Samantha y Theodore que hasta  involucra, de alguna manera un vínculo sexual. Pero obviamente las limitaciones lógicas lo llevan a él a decirle “tu me pareces real pero quisiera que estuvieras conmigo” y preanuncian un conflicto que crecerá a lo largo del metraje.

El problema es que resulta difícil sostener la atención del espectador a lo largo de algo más de dos horas y a que ciertas situaciones resultan bastante previsibles. Es el caso de aquélla en la cual Samantha propone una mujer de carne y hueso (Olivia Wilde), como especie de “ersatz” de ella misma.

 Phoenix monopoliza la pantalla al estar casi todo el tiempo en escena y al no poder hacerlo “ella”, objeto de su pasión. Su actuación recuerda a Fredie Quell, otro personaje excéntrico en la anterior “The Master”. En cuanto a la película, pese a no ser el mismo tema aunque similar género (ciencia ficción), no resiste en la comparación con “Nunca me abandones”, con las notables actuaciones de Keira Knightley y Carey Mulligan y la fascinante novela de Kazuo Ishiguro.

Ella” debería interesar sobre todo a los más jóvenes, acostumbrados a comunicarse por Internet, celulares, Skype y otras vías similares. A las generaciones anteriores, que no se formaron con dichos medios electrónicos, puede dejarles una sensación de soledad y llevarlos a cuestionar los presuntos beneficios de actuales y futuras vías de comunicación.