Clara y el misterio de los osos

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Este maravilloso film de Tobías Ineichen y Jan Poldevaart está basado en la novela de Marian Van Der Heiden es -una vez más- una confirmación de la envergadura de la filmografía suiza que podemos disfrutar todos los años en Pantalla Pinamar.

 Clara y el misterio de los osos nos habla de las tradiciones de ese país, de sus supersticiones, su folklore, sus leyendas, es decir de su historia… de su idiosincrasia.

Un relato con forma de fábula, que como los cuentos populares no se sitúan en una época muy determinada, es el soporte estético elegido para contarnos una historia que gira alrededor de una niña, que vive con su madre y el marido de esta en un pequeño cantón de Suiza alejado de la civilización, aunque conectados mediante la cibernética con el resto del mundo.

Dentro del mismo existe una situación inicial que plantea un problema, que ha veces tiene solución y otras no, y que luego…finalmente finaliza con una moraleja.

La niña regresa a su hogar de unas vacaciones con su abuela, la atrapa un viejo botín encontrado fuera de la casa, y comienza a percibir algunas apariciones relacionadas con la historia del pueblo y los osos, y con el hecho de que aquellas personas que los maltraten serán castigadas en su vida, de una forma u otra.

Una bellísima fotografía, un muy buen casting, excelentes actuaciones y un contexto idílico son los ingredientes básicos de un film inusual. Podría pensarse por su título que el mismo estuviera centrado en un público específico, algo que se encuentra muy lejano a la realidad. En todo caso si reflexionamos sobre ese público infantil, la idea de su director fue ofrecerle otro tipo de propuesta, con un costado más clásico y muy genuino.

Detrás de esta historia hay una crítica a ciertos comportamientos y actitudes planteadas por momentos con escenas que superan las leyes de la naturaleza, y con una narración muy cercana a la subjetividad de los personajes. Allí la aventura de oír invita a Clara -y nos invita- a la búsqueda y a la recuperación de la palabra, afincada en el cuento de tradición oral, una forma básica impregnada de afectividad.

Palabra, memoria, imaginación, emoción, van y vienen a través de las páginas de un libro que recoge Clara en una trastienda del pueblo, con un nítido deseo de implicar al espectador en su propia experiencia reclamando su participación.

Las apariciones de personajes del pasado sumadas a la lectura del libro oído, visto, tocado y olido contribuye a un posterior desciframiento emocional, oral y sensorial.

De este modo, así como estas vivencias invitan a la valiente  Clara a realizar este viaje emocional y mental, nosotros los espectadores viajamos también a un lugar, que hace realidad la conjetura de que literatura y la vida pueden emsamblarse  en un espacio donde sabemos se produce el  juego, que hace posible que la literatura oral y la escrita converjan y como si esto fuese poco se traslade-mágicamente-al lenguaje cinematográfico.

 

Clara