La suerte del aire: Lacarra, Mora, Schiavi en el FNA

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Dentro del programa Filiaciones, que propone el FNA para su espacio Casa de la Cultura, la artista plástica Silvana Lacarra convoca a sus colegas Ariel Mora y Cristina Schiavi proponiendo una intervención orgánica desde tres conceptos plásticos por excelencia: la línea, el volumen y el plano.Lo interesante de esta muestra no es el planteo como un conjunto sino, y acá comienza mi lectura personal,  los posibles juegos de ajustes y desajustes que la totalidad plantea, al ser elementos que se ponen en diálogo desde prácticas constructivas propias y diferenciadas en un entorno sumamente potente como la casa Victoria Ocampo.

Cuál sea ese juego de ajustes y desajustes es de por sí una nueva apertura a puntos de fuga, y esto es lo que vuelve a este proyecto tan inquietante para el pensamiento crítico y al mismo tiempo tan ágil para el ojo sensible: su provocación confrontando desde el vacío antes que desde lo lleno y su posible recursividad. Paso a detallar estos dos puntos entre tantos que se abren.

 

aire

 

La figuración de Schiavi y la abstracción de Lacarra, frente a la delimitación del vacío efectuado desde los marcos de Mora. En este sentido, el marco de espejo propuesto por mora amplifica los sentidos del conjunto produciendo traducciones y fronteras en la gradación pleno/vacío que resultan muy interesantes. El marco de Mora con su cinta refractante es la única superficie espejada, desde el retaceo de su mínimo ancho, que en realidad no refracta formas sino luces y sombras posibles, considerando a ambos elementos como la estilización máxima de la forma. Entonces, es un espejo que frente a la obra de arte de captación típicamente retiniana hace estallar la relación con su parergon, su marco, y provoca la mayor contradicción desde ahí. Si al decir de la propia Silvana Lacarra, su obra sería el volumen, lade Schiavi el plano y el trabajo de Mora la línea, sin ningún ánimo de volver estáticas tres categorías claves de la Historia del Arte Moderno, lo que se afirma en la dinámica de las tres prácticas es también la negación de la posibilidad de espejar (y por lo tanto contener, y mejor todavía, representar), formas o figuras.

 

La tensión inédita entre exterior e interior, como una recursividad inquietante. Elementos constructivos por excelencia, la línea, el volumen y el plano confrontan, desajustando, la forma mayor que los contiene, esto es, la casa. En efecto, este site specific genera una tensión inédita entre interior y exterior, en este inmueble diseñado y construido por Alejandro Bustillo en 1928 siguiendo los lineamientos racionalistas de Le Corbusier. Se dice que Bustillo no quiso firmar el diseño. Pero también se sabe que sobre esta casa, luego de visitarla dejó palabras escritas el propio Le Corbusier que hacen referencia a su interior, decorado por la directora de Sur con obras de Picasso y Leger. Es decir, al arquitecto francés lo que le sucedía al espacio interior de sus casas le inquietaba, y llegaba a renegar de ellas por ese motivo. Cuando recorremos La suerte del aire, esta cuestión no deja de aparecer. Una pregunta imprescindible que se impone, como lo hacen todas las preguntas inútiles, es que le pasaría al propio Le Corbusier -a quien le gustaba tanto ver el aire circular libremente como parte de la arquitectura- con esta vuelta de tuerca operada por estos tres artistas. Cuestión imposible de resolver, porque además, esto también es una trampa y no termina siendo tan así. Porque cada objeto en ese espacio está puesto desde una formalidad y un juego sintáctico preciso, racional y ordenado.

Pero hablaba a propósito del desajuste como único camino para hipotetizar un ajuste uno, única posibilidad de devenir algún estado de equilibrio, como lugar donde la razón se demuestra a sí misma que la paradoja en el fondo, siempre manda. Por ello esta muestra es un proceso y tiene en su proyecto el cambio como camino para quedar en reposo, finalmente. Ya sabemos que en lo que dure la muestra habrá modificaciones, reacomodamientos y reajustes, los artistas prometen una performance silenciosa, un baile sin música, un breakdance que tomará el espacio para demostrar que el aire es libre y el silencio sonoro, como una felicísima cita a Cage y Cunningham.

La suerte del aire produce además la certeza de que nada descansa, nada reposa, por más corporeidad y peso que los materiales duros de Schiavi y Lacarra tengan. Por eso, siempre será necesario ajustar, reacomodar y reorganizar el caos complejo en un posible corte efímero, hasta recomenzar, en sucesivas tiradas de dados, intentos por asir la forma a través de planos, volúmenes y líneas, como quien cree que, a pesar de todo, mucho de lo imposible es posible si ya se muestra esa contradicción.

En síntesis, La suerte del aire resulta una experiencia sumamente interesante, que recoge y confronta una línea muy contemporánea del hacer artístico y a la vez una tradición afectiva y neoconcreta latinaomericana. Se puede visitar hasta el 15 de abril de 2014, de martes a sábados de 15 a 20 hs. Casa de la Cultura Victoria Ocampo, Fondo Nacional de las Artes. Rufino de Elizalde 2831. CABA.