Desde el andamio. La espera inevitable, Carlos María Alsina

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En Desde el andamio, la vida de un albañil transcurre entre sus recuerdos, su rutina, su obsesión por no aburrirse y sus sueños. El unipersonal se sustenta en la excelente actuación de Andrés Fraire y en una puesta donde el sonido es casi un protagonista más.

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“Que ninguna de tus palabras suene a hueco y que tus silencios nunca resulten mudos” es la frase de Constantin Stanislavski que podemos leer en una de las carteleras cuando ingresamos en el teatro. Esto resulta muy adecuado para describir lo que Freire consigue en la hora que dura el espectáculo. Precisamente, sus palabras transitan diferentes tonos y matices: melancolía, tristeza, angustia, ansiedad, dolor, alegría; este actor, además, no solo sabe cómo regular el caudal de su voz, cómo llenar sus silencios de significado, sino también cómo trabajar con su cuerpo y con los gestos precisos. Con su actuación, Freire crea un lenguaje que nos llega a nosotros como espectadores y que nos conecta desde el primer minuto con lo que ocurre en escena.

En lo que respecta al sonido, este colabora con la ambientación general acompañando y apoyando desde lo auditivo cada frase del protagonista. De alguna manera, el sonido se transforma en escenografía porque sirve para que el espectador imagine el espacio que rodea ese andamio. La iluminación, evidentemente, también crea espacios, jerarquiza, apoya los silencios y contribuye para el establecimiento de una atmósfera por momentos realista y por otros casi onírica.

Desde la dirección, se pensó en una puesta realista que contrasta con algunos elementos argumentales que resultan fantásticos: ¿quién es ese albañil al que nadie parece escuchar?, ¿por qué vive en un andamio?, ¿cuánto hace que está en la misma situación? En otro sentido, la obra –como toda la literatura– es polisémica, permite más de una interpretación más allá de la historia de superficie. Podríamos pensar, entonces, que el andamio es la metáfora de un mundo que no ofrece demasiado a los que lo habitan, un mundo en el que todos padecemos la soledad y en el que la comunicación con el otro es difícil o casi imposible. Con un lenguaje simple y con una filosofía cotidiana, el protagonista nos brinda consideraciones muy profundas acerca de las relaciones humanas y de la búsqueda de la felicidad.

No cabe duda de que por la actuación de Fraire y por la lograda puesta Desde el andamio es una obra recomendable. Sin embargo, también lo es porque reflexiona acerca de los sueños, de los deseos y del amor, motores que movilizan nuestras vidas.

Ficha técnica: actuación: Andrés Fraire; autor: Carlos María Alsina; escenografía y vestuario: Iván Salvioli; producción y asistencia de dirección: Luciano Chiapperi; dirección: Diego Barzábal; La Tertulia de la calle Gallo: Gallo 826 (CABA); informes: 4865-0303; entrada: $80, jubilados y estudiantes $60; duración: 60 minutos; entradas anticipadas en:  http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-492203900-entradas-para-desde-el-andamio-la-espera-inevitable-_JM