Martín Acosta: Expresión en Imágenes

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Entrevistamos al coordinador del GEI, Grupos de Expresión en Imágenes, espacio que crea para ofrecer y darse una alternativa, muy diferente a sus clases de Fotoperiodismo I en la escuela de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina).

Dos citas literarias abren el blog del fotógrafo argentino Martín Acosta  (http://fotosmartinacosta.blogspot.com.ar/), para nada elegidas al azar sino como marca identitaria  de su modo de andar por el mundo y experimentarlo . Una, del cuento “Las babas del diablo”, de Julio Cortázar: ¨Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías.¨. La otra de la novela de Haroldo Conti, Sudeste: “Hacía tiempo que había perdido la cuenta de los días. Acaso lo advirtió antes que nadie precisamente por qué no se enredaba con ese cálculo de los días, que no son un número tras otro, sino un continuo y pausado movimiento de la luz…”.  El tiempo calculado en movimientos de luz  para que la nada subyazca en fotografías se deja adivinar en el trabajo que como fotógrafo y docente viene encarando desde hace años. Desde 1985, como reportero gráfico cuando los estudios de historia dejaron de ser suficientes para interrogar el devenir; desde el 2006, como coordinador del GEI, Grupos de Expresión en Imágenes, espacio que crea para ofrecer y darse una alternativa, muy diferente a sus clases de Fotoperiodismo I en la escuela de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina).

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A punto de iniciar en Marzo con una nueva temporada del GEI, Acosta sigue buscando nuevos formatos para experimentar en ese espacio que piensa como “como una especie de laboratorio de intercomunicación”

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. Así lo pensó desde el origen, cuando el auge de la fotografía digital le hizo prestar atención a dos fenómenos que se daban juntos: “la introducción de la fotografía digital que permite a mayor cantidad de personas con menor conocimiento acercarse a hacer fotos, y con menor costo; entonces facilita todo; después la saturación del mercado comercial del arte que le abre la puerta y le da la bienvenida a la fotografía en la galería, pero como un objeto comercial, o desde la idea de un objeto comercial. Entonces, me parece que esos dos fenómenos obligaron a los fotógrafos tradicionales a aceptar la incorporación de nuevas personas, nuevas miradas, nuevos enfoques en la fotografía. Y a su vez, estos dos fenómenos acercaron y estimularon a personas que jamás pensaron que podían acercarse a la fotografía o hacer fotografía para acompañar algunos intereses que tuvieran en artes visuales. ¿Cuál es el resultado de esto? Una mezcolanza interdisciplinaria, tanto en las escuelas internas tradicionales de la fotografía (la fotografía social, la fotografía autoral o artística, la fotografía periodística documental, la fotografía de foto club, la fotografía publicitaria). Todas estas ramas que estaban sectorizadas y sin vínculos entre ellas, comenzaron a vincularse y a cruzarse con la incorporación de esta nueva gente. El resultado es que cualquiera hace fotografía, que se hace cualquier cosa con la fotografía, desde recuperar técnicas antiguas hasta aprovechar la nueva tecnología, desde incorporar el movimiento y el audio a la imagen fija”.

Como fotoperiodista atento a los usos y abusos de la fotografía, interrogarse por lo que le interesaba, por el lugar dónde se encontraba en medio de esa marea se le volvió un imperativo. Después de ocho años de coordinar el GEI, sabe que el interés estaba en explorar por ese lado: “crear un espacio para bucear dentro de ese cruce de escuelas, esas interdisciplinas. Y por eso en el GEI trato mucho de crear grupos con personas que vengan de diferentes actividades, de cualquier tipo, desde un oficinista de una compañía de seguros hasta una escritora, una pintora. Y lo que sucede es que las personas que se vinculan al GEI por mi curriculum marcado fundamentalmente por la fotografía periodística, se sienten como frustrados o desorientados porque por ahí no es el estilo exclusivo”.

Acosta, en vez de clases, prefiere hablar de reuniones, de encuentros, de debates ya que le interesa resaltar la horizontalidad que estructura el taller, sin que esto signifique que abandona su responsabilidad de conductor y orientador. Así la define: “Como laboratorio de experimentación, en el taller todo vale; lo único que no vale es faltarle el respeto al otro. El resto, lo que quieras hacer se analiza y se avanza sobre eso y si no tenemos las herramientas, las buscamos. Eso crea una dinámica diferente, crea un espacio de disfrute distinto; venís al taller a disfrutarlo, tenés una idea, participás, hasta se puede decir que hacés un ejercicio terapéutico, catarsis con determinadas cosas que tienen que ver con tu vida porque no sos un fotógrafo profesional sino que venís a explorar sobre vos, sobre lo que te interesa de la fotografía a partir de la fotografía”.

Otra marca del GEI es el eclecticismo; sabiendo manejar una cámara fotográfica, es bienvenido todo aquel que llegue con una idea a trabajar, a explorar. Así, sostiene Acosta: “En el Gei podés encontrar fotógrafos interesados en el movimiento, la luz y la forma; fotógrafos interesados en la luz; fotógrafos interesados en las vidas personales. Yo no impongo nada y esto es un sello de agua, una marca que tiene el taller; yo lo conduzco; solamente doy los lineamientos, las herramientas y las opiniones que tienen que ver con mi conocimiento y con mi interés sobre lo que cada participante está haciendo, pero el dueño de lo que está haciendo es cada uno  y va para donde él quiere. Y esto es una característica, porque si vos pones los trabajos de los participantes del GEI del 2006 hasta ahora no decís ‘Uy estos son los hijos de Martín Acosta’, como pasa en otros talleres y no estoy haciendo una valoración sobre eso sino que es algo que yo quería, respetar la individualidad de cada uno.”

La propuesta para este año es experimentar estructuras nuevas. “Lo que estoy estudiando es incorporar paulatinamente un cambio en la dinámica que tenga que ver con la observación y el estudio más profundo de algunos autores y el planteo de algunos ejercicios puntuales como fuentes de aprendizaje de estilos, de formas de mirar y fotografiar; paralelamente empezar a trabajar sobre el proyecto personal.” Además, se propone promover que los participantes de los talleres se superen y se expongan hacia la sociedad, muestren sus trabajos.

 

 

El GEI va de Marzo a Noviembre, una vez por semana.

Sedes y horarios: SEDE BELGRANO, CABA,  los miércoles de 10 a 12 o de 19 a 21; SEDE BECCAR, SAN ISIDRO, los lunes de 19 a 21hs.

Consulta e inscripción: info@martinacosta.com