Mau Mau o La tercera parte de la noche

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Mau Mau o La tercera parte de la noche evoca ciertos hechos de la Historia Argentina a partir de la mirada de dos seres anónimos, dos mujeres condenadas al fracaso y a bailar porque dejar de bailar implicaría dejar de existir.

 

“Boîte”, esa palabra tan lejana como estas dos mujeres sin tiempo, remite a algo así como “una caja bien cerrada con mucho ruido adentro”, el ruido que intenta impedir que se cuele la otra noche, la triste, la verdadera pero que se mete igual por los intersticios de un discurso que no es posible afrontar sin ironía, sin una distancia que salve de y a la vez revele (recuerde) el accionar acomodaticio de ciertos sectores de la sociedad en diferentes períodos de la Historia Argentina.

La obra parte de una hipótesis: “¿Es posible contar parte de nuestra historia a partir de un solo lugar? A partir de Mau Mau es posible.” Con esa idea sobrevolando y con la investigación  realizada por Juan Parodi y el grupo Ácido Carmín (conformado por Eugenia Alonso y Gaby Ferraro), Santiago Loza construyó un universo ficcional que no da cuenta de la larga existencia del boliche (“Boliche” una palabra que los escandalizaría) fundado por los hermanos Lata Liste, sino más bien  de algunos hitos históricos, a través de la mirada sesgada de dos seres anónimos, casi ridículos, que no pretenden otra cosa que figurar.

Rita y Mecha bailan en la noche sin fin para ser visibles, si paran de bailar quizás se desintegren. Ellas son las guardianas, etéreas, frágiles y tan superficiales, de un lugar (“nuestro Miami” le dicen) y de un tiempo perdido para siempre pero que sobrevive en otros espacios, en otras cajitas herméticas, llamadas barrios privados o algo por el estilo.

La particular escritura de Loza nos traslada de lleno a ese reducto, hecho de realidad y fantasías fútiles, para afirmar, una vez más, que el lenguaje nunca es inocente. Sirve para hacer poesía (y loza la hace muy bien) pero también para decir las más grandes atrocidades bajo el leve mando de la frivolidad. La palabra de estas chicas no vale nada: la de Mecha porque dice todo lo que le dicta su amiga, y la de Rita porque sacrifica todo enunciado con cada cambio de gobierno (“¡Qué importancia tiene, Mecha, nos hacemos demócratas y listo el pollo y pelada la gallina! ¡Bailá! ¡Que siga la fiesta que acá no pasó naranja!”).

Mau Mau (la obra) se disloca (nos disloca), como el gesto de poner un nombre revolucionario a una catedral de banalidades. Parece situarse en un plano, hablar de un lugar para después asentar una clara lectura política. Delinea dos personajes casi ingenuos, casi tiernos pero no deja nunca alcanzar la empatía porque incluso lo que provoca risa, si se piensa un solo segundo, se convierte en una mueca de horror.

Entre canciones de George Michael, Roberto Carlos o Madonna (según pasaban los años, las décadas) estas muchachas vociferan, como si tal cosa, algunos acontecimientos muy dolorosos como si nada las rozara, como si fueran fantasmas. Pobres minas: están abrazadas y es por soledad.
Ficha Técnica
Autor: Santiago Loza Actúan: Eugenia Alonso, Gaby Ferrero Actor invitado: Juan Manuel Casavelos Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández Diseño de escenografía: Gabriela A. Fernández Diseño de luces: Matías Sendón Fotografía: Ignacio Coló Asesoramiento en sonido: Nicolás Diab Asesoramiento musical: Fabián Dellamonica Asistencia de dirección: Gustavo Armando Producción ejecutiva: María La Greca Producción general: Ácido Carmín, Juan Parodi Coreografía: Mayra Bonard Dirección: Juan Parodi
Funciones: lunes a las 20.30 hs. Localidades: $ 100.- Jubilados y estudiantes: $ 70.-
Teatro el Extranjero – Valentín Gómez 3378 – 4862.7400
Reservas: www.elextranjeroteatro.com/pages/home