Marisa Busker, performer. Crear contenidos espaciales

0
26

Entrevistamos a Marisa Busker, creadora que trabaja desde el cruce de lenguajes a partir de la experiencia performática, realizando un trabajo interesante entre lo artístico y lo ritual.

¿En qué términos pensás tu práctica artística? ¿Con qué sentís que se confronta?

A mi entender, las arte escénicas surgieron de una gran necesidad del ser humano por manifestarse, por manifestar sus necesidades interiores y necesidades prácticas cotidianas que fue transformando en acciones precisas. Con el tiempo estas necesidades se fueron especializando en los detalles por lo cual las necesidades básicas quedaron más desintegradas, sin dejar de pertenecerle.
Yo tengo un origen académico en el ámbito de la música clásica y sentí ambas carencias: la de poder manifestar las necesidades más antiguas, más primarias o más originarias y las que trae aparejada la gran especialización que en sí misma se olvida muchas veces de sus orígenes.
Y pensé que por qué no llegar a distinguir una forma metodológica basada en estas carencias. Así fue que comencé a darle consistencia, nombres a las cosas que siempre están presente en cierta medida –más o menos- pero no estudiadas como una entidad en sí misma.
Las materias performáticas se corresponden, tiene puntos originales comunes y todos ellos partieron de aquella primera necesidad de la que hablo.

 

¿Qué es una performer? ¿Cómo se relaciona con el resto de las acciones artísticas posibles, cómo se integra?

Sintéticamente hablando, un performer es alguien que tiene la capacidad de realizar acciones precisas, creando un espacio cargado de contenido. Trabaja desde su memoria antigua, desde sus necesidades más elementales. Cómo se manifiesta esto? Concretamente en la precisión de algo muy esencial que es el tempo-ritmo y todo aquello que se construye sobre él como los impulsos que están vinculados a un deseo, una imagen que provoca algo a ser realizado. Aquello que se realiza contiene una calidad de energía que se transforma. Todo esto debe ser entrenado, de no ser así, las acciones no tienen potencia ni precisión. Se realiza el entrenamiento desde lo que considero  los meta-componentes.
Cualquier acción que realiza un performer tiene intrínseco en ese deseo-imagen-necesidad una voz que llamo pre-conceptual, provocada por la imagen. La voz pre-conceptual es para mí el nicho de la expresión de los lenguajes.
Una parte del trabajo tiene que ver con la secuencia física, material importantísimo en la danza, el teatro y la música, en un orador, en un mimo, o sea, una estructura de movimiento organizado. Es difícil ver esto en un músico pero, en verdad, un grupo de sonidos organizados están reunidos en una secuencia que sin todo esto que mencioné antes como el tempo-ritmo, impulsos, energías, voz preconceptual, la estructura de sonidos no funciona. No se volverá nunca una estructura performática completa.

 

¿Qué sentís que te influye a la hora de componer y crear?

Hasta ahora, dos de las  obras que hice fueron necesidades sanadoras, vivencias. El Templo del Valle de la Montaña, Episodio1: el diluvio, surgió luego del Tsunami sucedido en Asia en el año 2004. Yo acababa de salir de 5 años de vivir en la zona. Y también, al ser mi primera obra, tuvo que ver  con el Tsunami de sanación que significó cambiar el rumbo en mi vida artística, de vivir plenamente en el mundo clásico de la música a ser una performer. El ser una performer no me impide, claro está, continuar siendo una música clásica. La segunda obra, El Templo del Valle de la Montaña, Episodio2: la cabaña del monte, la realicé en homenaje a una amiga muy querida que acababa de morir. La cabaña del monte es el lugar en donde ella vive ahora.
La tercera obra es La Canción del Arpista, un espectáculo poético-musical, bastante más ligero en su contenido que las obras anteriores. Fueron poesías propuestas por la arpista con la que trabajé. Es una Gran Secuencia como concatenación de tempos-ritmos. La música es del ámbito clásico. Armamos un montaje entre la palabra y la música conjuntamente.
Ahora estoy por estrenar una cuarta obra, Una Canción para Teresa, con poemas de Teresa Nalé. Teresa es una gran amiga que conozco hace ya más de 20 años, alguien muy influyente en mi vida, hija de don Conrado Nalé Roxlo, una señora de casi 80 años muy bien llevados y con una vida intensamente vivida.
No es fácil elegir las temáticas de las obras. Son siempre afectos fuertes, que lentamente se van profundizando y quizás llegan a desembocar en mitologías, como lo fue por ejemplo la primera obra. Se iba a llamar Flores en un principio y terminó con los diluvios universales de culturas varias.
Cuando trabajo transmitiendo esta metodología, esta forma de pensamiento, con jóvenes, cuando enseño, las temáticas las encuentro profundizando en los textos, canciones  y situaciones que se van armando durante el trabajo conjunto.

 

¿Qué pensás del cuerpo, y de la articulación física del artista, en esta época en la que el arte contemporáneo provoca tanto al espectador desde lo corporal, lo invita a sumarse a la obra, intenta relacionarse con él…

Respeto todas las posturas. En el caso del performer, aquello que sucede en la obra es lo que le sucede a uno. No se acciona pensando en provocar al espectador directamente.
Se crea más bien un espacio con la potencia de la acción precisa y su contenido, un contenido que ya trae el cuerpo bien trabajado y los contenidos a realizarse. Cuando el performer se presenta en estas condiciones, el espectador no puede evadirse de lo que está sucediendo en ese espacio.
Cuando soy espectadora de, por ejemplo, músicos que traen consigo las características de un performer, sólo el tempo-ritmo y los impulsos bien planteados me despiertan el deseo de participar, me integran al espacio de trabajo del otro, me movilizan, me mantienen atenta y alerta.

 

¿Cómo es el proceso de tus talleres? ¿Se puede enseñar a hacer con el cuerpo? ¿Cómo se puede contactar con vos para participar de tus propuestas?

Hay que ir entrenando al cuerpo poco a poco, ir construyendo el tronco performático, estimular la voz preconceptual, armar el sistema vocal. Tener un cuerpo que sea capaz de accionar y reaccionar, para lo cual se debe estar flexible, en forma. Es un trabajo cotidiano como el de todas las profesiones. Hay que practicar, buscar todos los días.
En general, lo que yo hago es hacer Jornadas de trabajo más largas o más cortas y las personas allí deberían ir adquiriendo información para luego ser responsables de su propio entrenamiento cotidiano. Van incorporando una forma de pensamiento, basado en un sistema relacional abierto que les sirve de red organizada en donde ir poniendo los materiales que les ofrezco y luego los propios materiales. Después de un tiempo de entrenamiento, las personas comienzan a organizar sus propios trabajos. Esto está ya probado. Es un material altamente creativo que vuelve a las personas independientes en sus cuerpos, en sus vidas, en su creación artística, en su profesión, en su relación con la sociedad.
Pueden ver mi página web para ir enterándose de las propuestas de Jornadas, demostraciones, presentación de obras: www.marisabusker.com

Y si quieren pueden sumarse a las Jornadas que comienzan el 10 de marzo, ya!!! Haciendo una semana de trabajo, dos o las cuatro semanas. Recibirán muchísima información prácticamente hablando. Nada mejor que la experiencia!

 

 

 

Compartir
Artículo anteriorLa vida perdurable, Graciela Cicchetti
Artículo siguienteHernán Grinstein: actor, director y dramaturgo
El portal de arte, cultura y espectáculos de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com brinda noticias de cultura, una vasta oferta de contenidos de producción propia organizados en secciones temáticas y un interesante conjunto de servicios gratuitos que facilitan el acceso a la información sobre arte, cultura y espectáculos en español.