Los cuatro días de Lorca

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En el Teatro de la Comedia una obra brillante de Mariano Taccagni sobre García Lorca.

Por poeta y maricón

“En unos días estaré muerto”. En cuatro días, en tres, en dos, en uno. Lorca se ha muerto para siempre, de muerte lenta y pausada, como si las noventa y seis horas que conforman los cuatro días no tuviesen sus sesenta minutos correspondientes, sino más.

Asistir a “Los cuatro días de Lorca”, la obra de Mariano Taccagni (actor y libretista de la puesta), es asistir –como dice él mismo- a la dulce agonía. Una agonía que reverbera en los huesos, que late como solo pueden latir ciertos inolvidables versos de Federico. Cuatro días en una celda de una prisión franquista son el espacio temporal y habitacional desde donde se contarán, precisamente, los últimos días del poeta hasta su fusilamiento, en agosto del 36.

Desde el principio de la obra se devela el misterio, y no porque nosotrxs, conocedorxs de la historia, la traigamos raudamente a la memoria; sino porque será el protagonista quien nos participe manifiestamente de lo que sucederá.

Lxs únicxs que acompañarán al poeta en esa celda serán la real Angelina (Silvina Nieto) y el onírico Dalí (Diego Bros), los dos personajes que lo harán cabalgar entre la conciencia y la inconsciencia, entre lo existente y lo imaginario, entre lo concreto y el deseo. Y si algo atrae en esta puesta, es la relación que Lorca y Dalí dejaron en el historial de romances mezquinos, aquello que pudo haber pasado y no pasó (porque Salvador no quiso dicen algunos, porque Federico no insistió, dicen otros). Con dos escenas exquisitamente sensuales, Taccagni y Bros se meten en el cuerpo de los respectivos para agregarle una copita más a esta cena que se sirvió entre 1923 y 1936, años durante los cuales el poeta y el pintor se conocían y se seducían; un trago más que alimenta lo que nos hubiera encantado que sucediera.

La relación entre los dos artistas no es el eje central de la obra, como tampoco lo es la representación biográfica de los días de García Lorca, y mucho menos las posibles relaciones homosexuales que se le adjudicaron después de su muerte. ¿Por qué Dalí y no Emilio Aladrén, el causante de algunos de los versos en Nueva York? ¿Por qué Dalí y no Rodríguez Rapún, el destinatario de los “Sonetos de amor oscuro”? Quizá Salvador Dalí haya ganado por fuerza mayor de protagonismo biográfico, por ser el infinito amor no correspondido, o por ser, sencillamente, Dalí.

La muerte ronda cada centímetro del escenario, asusta, esconde y libera, pero por sobre todo, se llena de poesía. “Por republicano, por poeta y maricón me van a fusilar!”, grita Federico, y no se le cae ni una lágrima, porque ya hace cuatro días que viene recordando –junto a Angelina- cada vericueto de su vida, porque sabe que la intolerancia franquista no tiene vuelta atrás, porque sabe que en pocas horas estará muerto, muerto de amor y de fascismo.

 

Ficha técnica

Elenco: Mariano Taccagni, Diego Bros y Silvina Nieto Dramaturgia: Mariano Taccagni Dirección:Rocío Rodríguez Conway Música: Gerardo Gardelín Diseño y realización de vestuario:Alejandra Robotti e Inés Rodríguez Diseño de escenografía: Valeria Brudny Diseño de luces:Juan García Realización de máscaras y títeres:Román Lamas Funciones: Lunes a las 20.30, Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062, CABA. Última función: lunes 14 de abril. 

 

  • Ines

    Invita a ver, sentir poesia…