12 años de esclavitud

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Fuerte candidata al Oscar como mejor película.

La clásica advertencia “basada en un hecho real”, que suele aparecer al inicio de muchas películas no sólo norteamericanas, está ampliamente justificada en el caso de 12 años de esclavitud (“12 Years a Slave”). Efectivamente, Solomon Northup, su personaje central, existió y escribió un libro sobre su experiencia como esclavo a mediados del siglo XIX.

El director Steve McQueen no es estadounidense como lo fuera su célebre homónimo, sino inglés. Su filmografía no es muy extensa ya que está conformada por apenas tres largometrajes aunque todos han tenido cierta trascendencia. “Hunger”, el primero y único no estrenado localmente relata la famosa huelga de hambre del irlandés Bobby Sands. Quien lo interpretara era el hasta entonces poco conocido Michael Fassbender, nacido en Heidelberg y que pasó parte de su juventud justamente en Irlanda, en el pequeño pueblo de Killarney, al oeste de Dublín.

Fassbender se ha transformado en el actor fetiche de McQueen al haber sido también el actor principal en “Shame: sin reservas”, la siguiente producción del realizador.

Ahora ha resignado el rol protagónico pero su relevante  interpretación como Edwin Epps, un despiadado terrateniente le ha valido una nominación al Oscar como mejor actor de reparto. En el papel de Solomon Northup el director ha optado por el inglés, de origen nigeriano, Chiwetel Ejiofor. Pese a su juventud, poco más de 35 años, se lo ha visto en varias producciones importantes como “Amistad” sobre un tema afín, “Negocios entrañables” junto a Audrey Tautou con la batuta de Stephen Frears y más recientemente en “El plan perfecto” y  Niños del hombre” ambas junto a Clive Owen. Ejiofor está con toda justicia nominado como actor principal mientras que la joven Lupita Nyongo en el rol de la esclava Patsey lo está en el rubro mejor actriz de reparto. Estas son apenas tres de las nueve nominaciones que incluyen además la de mejor director y película y con buenas chances de ganar en estas dos últimas categorías.

Es probable que uno de los mayores atractivos del film sea su tema central: la esclavitud imperante en el sur de los Estados Unidos hacia 1840, que es cuando comienza la acción. Hasta ese momento Solomon era un violinista, hombre libre que vivía feliz con su familia en Saratoga Springs (estado de Nueva York). Engañado por dos truhanes se dirigió a Washington para trabajar en un supuesto circo por algunas semanas y de pronto lo vemos despertar con grillos en las manos y piernas para ser luego conducido a un estado sudista (Louisiana), donde lo obligarán a trabajar juntos a otros esclavos.

Luego de algunos intentos infructuosos para escapar y sometido a duras torturas no le quedará más remedio que intentar pasar lo más desapercibido posible, como le aconsejan algunos de sus miserables compañeros. Va pasando de mano en mano hasta que lo compra el cruel Epps. Este lo increpará y le propinará tremendos castigos al no soportar, según afirma, la “mirada de odio e insolencia”, justificándose al afirmar que no es un pecado su proceder ya que “al ser de su propiedad tiene derecho a hacer lo que quiere con él”.

La película tiene escenas muy fuertes sobre todo aquélla en que la joven Patsey, abusada repetidamente por el terrateniente, será torturada a instancias de la celosa esposa (Sarah Paulson). Lo que quizás se extrañe en esta producción es un crescendo dramático que la historia necesitaba. Por momentos se parece más a una acumulación de viñetas, en general bien resueltas, pero a la que les falta cierta unidad.

Hay varios intérpretes importantes como Paul Giamatti, Benedict Cumberbatch, Alfre Woodard y Paul Dano que aparecen algo desaprovechados en cortas intervenciones. Brad Pitt lo hará hacia el final aunque su personaje tendrá gran importancia en el desenlace. De todos modos “12 años de esclavitud” no dejará indiferente al espectador, siendo además como ya se señalara una fuerte candidata al Oscar como mejor película.