Alberto Giacometti. La escultura

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Inaugura el 5 de febrero en Roma la mayor exhibición dedicada al gran artista suiz del siglo XX. Espiamos el montaje.

Accidentalmente y con mucha suerte, asistimos a un momento del montaje de esta muestra de esculturas que inaugura mañana en la Galería Borghese de Roma: una brigada de gente en guardapolvos, que evidenciaba su jerarquía de conservadores, otros tantos de civil, asistentes, maestranzas. Y el Curador jefe a la cabeza salteando a los visitantes, muchos, la mayoría estudiantes que van a dar sus clases especiales frente a las obras in situ.

Las esculturas de Giacometti, unas 40, la mayoría cubiertas con telas blancas, se colaban entre las esculturas clásicas, romanas y helenisticas, berninianas (las estrellas en Borghese son El David, Apolo y Dafne, El rapto de Proserpina y Eneas y Anquises, de la primera etapa del gran artista del barroco) prometen formar parte de la exposición más grande del artista en Italia. A cargo de ella Anna Coliva, directora de la Galería, y Chistian Klemm, uno de los más destacados estudiosos del artista suizo. Hombres de bronce, largos y finos enteros o en parte, intercalados entre los cuerpos marmóreos del arte tradicional dinamizando la potencia del espacio, que es reducido pero grandioso.

El brazo de bronce, tan esquelético, que vemos en la foto, dispuesto en ángulo con el de Plutón y Proserpina, parece continuar el movimiento de las diagonales extremas de los brazos del rapto.

Entre las obras expuestas por ejemplo Femme qui marche II (1936, Peggy Guggenheim Collection, Venecia), Buste de Diego (1954, Centro Pompidou, París) y Femme de Venice V (1956, colección particular). 

“Esto no es una competencia entre las estatuas, pero la oportunidad de ver en qué se diferencian y lo que tienen en común, en particular la representación del ser humano, el cuerpo,” Anna Coliva, director del museo, dijo a la AFP, agencia romana. Por su parte, el comisario de la exposición, dijo que Giacometti fue “uno de los escultores modernos raros para tener una relación muy pensada con el pasado”, en particular con los antiguos egipcios y su “muy estilizada , forma frontal, casi simétrica “. Fue durante una gran gira en Italia en 1920 y 1921, de Venecia y de Roma a Nápoles y Pompeya, que Giacometti tuvo su primer encuentro con el arte neo-clásico y barroco.

“Algunas de las obras de Giacometti expuestas aquí son más de tres metros de altura, y sin embargo, parece casi transparente en comparación con las estatuas clásicas que los rodean”, dijo Coliva.

PHOTO credit: ANDREAS SOLARO / AFP

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