El MAXXI romano y “Non basta ricordare”, una muestra sobre su importante colección

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Un museo de arte contemporáneo que colecciona instalaciones en la ciudad donde la retórica visual ha hecho uso permanente del site specific antes de que este fuera teorizado. Coleccionar y exhibir arte del siglo XXI en la ciudad del pasado por antonomasia.

La muestra se anuncia así: “No basta recordar”, más de 200 obras de 70 artistas de la colección del MAXXI que pone en diálogo arte y arquitectura, y ya desde el statement pueden notarse dos aspectos muy interesantes de esta propuesta. Por un lado, se trata de un museo que colecciona instalaciones. Por el otro, es un museo que reflexiona en el cruce con la arquitectura. Es decir, en la ciudad de Roma, que podríamos pensar como la ciudad más retórica el mundo, buena parte de su escultura y arquitectura pública se vuelve site specific y este museo, único en su estilo como edificio, es una ambientación que confronta, desde el extremo norte de la ciudad, esta relación. En sus propias palabras, el MAXXI “è un museo del contemporaneo all’interno di un’architettura fuori dagli schemi,punto di partenza per una nuova pratica museografica che rompe con il passato.”

En su vasto espacio de distintos pisos a los que se accede por sus futuristas escaleras flotantes pueden verse instalaciones, fotografías, videos, maquetas y dibujos de, entre otros, Christian Boltansky, Elisabetta Benassi, Maurizio Cattelan, Alberto Campo Baeza, Teddy Cruz, Giancarlo De Carlo, Gilbert&George, Alfredo Jaar, Ilya ed Emilia kabakov, Paul Mccarthy, Nobuyoshi Araki, Tony Oursler, Adrian Paci, Michelangelo Pistoletto, Gerhard Richter, Aldo Rossi, Doris Salcedo, Carlo Scarpa, Superstudio, Lara Favaretto, Toyo Ito, Vedovamazzei, Kara Walker, Lawrence Wiener y Cino Zucchi.

El director artístico del Museo es Hou Hanru (Guangzhou, China, 1963), y es sin dudas desde su particular mirada sobre lo contemporáneo que se construyen los ejes que organizan el recorrido de la muestra La stanza del genio, Il teatro del mondo, La città tra ordine e caos, Il corpo in azione, Miracoli di infrastrutture, Oltre la prigione, Il paese dei sogni, La verità a giudizio, Co-abitare y Alla fine la luce.

Recorrer toda la muestra es altamente recomendable, pero sin dudas se destacan las propuestas en torno al eje Dolore e speranza las instalaciones Plegaria Muda (2012) de Doris Salcedo e Infinitive Cell (2004) de Alfredo Jaar. Salcedo propone, una vez más, un espacio recorrible en forma de laberinto, incómodo, de mesas patas para arriba donde crece el pasto, siempre con una factura limpia y de pocos elementos.

salcedo

Doris Salcedo, Plegaria Muda, 2008-2010

 

En cuanto a la propuesta de Jaar, es una recreación de la cárcel de Gramsci en la que el artista chileno multiplica el espacio a través de recubrir sus paredes con espejos, llevando el espacio al infinito, un espacio que, sin embargo, siempre estará enrejado, construyendo una hipérbole del estado de prisión, para un personaje histórico de la talla del escritor sardo que vivió la mitad de su vida encerrado por Mussolini, y desde allí produjo su crítica y profunda literatura política.

Jaar
Alfredo Jaar, Infinite Cell, 2004

Galería de imágenes

Zucchi

Cino Zucchi, Nel corpo della città, 2010

Richter

 

Gerhard Richter, Stadtbild SA (219/1), 1969

Benassi

Elisabetta Bensassi, Alfa Romeo GT Veloce, 1975-2007