Daguerrotipas: lectura performativa

0
12

Juliana Corbelli sigue buscando o las daguerrotipas le siguen exigiendo nuevos enfoques, nuevas lentes, nuevos encuadres  de lectura.

En su comienzo, allá por el 2010, Juliana Corbelli concibió Daguerrotipas como relatos que retratan mujeres para ser leídos en voz alta. Luego vino el film documental, junto con Quentin Jagorel, para mostrar y problematizar la relación imbricada entre procedimientos de escritura y actuación. Aquí se puede ver el film:

[vimeo]https://vimeo.com/62021429[/vimeo],

Una nueva vuelta de tuerca y los ahora “relatos proyectados” pasean con su directora y narradora por Madrid, Berlín y París.

Pero Corbelli sigue buscando o las daguerrotipas le siguen exigiendo nuevos enfoques, nuevas lentes, nuevos encuadres  de lectura. Hoy, Daguerrotipas, la que ya se vio y escuchó en Casa Brandon y se podrá ver y escuchar el próximo domingo 15 de diciembre en Espacio Enjambre, aunque con una nueva modificación, es una superposición de escrituras que tienen en la lectura su disparador neurálgico. Los relatos seleccionados para esta nueva puesta en escena son cinco y al trabajo de modulación dela  escritura que hace la voz y el cuerpo de Corbelli (a partir de la puntuación actoral y de voz conducida por Mariana García Guerreiro) se le suma la estética del teatro de sombras y del videoarte, sugerentes otras escrituras nacidas de las lecturas atentas y artísticamente inteligentes que llevaron a cabo el ojo estenopeico de  Paula Guillardoy y la mirada plástica de Lorena Faccio.

Con el relato Daguerrotipa se inicia el espectáculo. El dibujo de Sócrates de la daguerrotipa está proyectado y Corbelli aparece en escena para mirarla, imitarla, buscarse, acercarse y separarse. Luego simula un telescopio, o lente de cámara, y mira al público. Su cuerpo ya está atravesado por la imagen y le presta su voz para que relate lo que ha retratado. Proclama: “Nunca encontré la panorámica. Nunca.” Así, la daguerrotipa anuncia una verdad que preside la obra de Corbelli, la imposibilidad de ver todo, de la visión total. Entonces, queda el fragmento, el recorte. Al mismo tiempo, con el telescopio dildo en su mano, preanuncia la poética que causa cada uno de los retratos: dice por qué escribir, de qué escribir y para qué escribir. Se escribe porque ciertos textos, palabras, fragmentos  previos, escenas de películas han punctuadola mirada de la lectora, a la manera del punctum que Barthes identifica en la fotografía y que provoca más que un interés, más que una emoción. Se escribe, entonces, acerca de lo que se adhirió a la retina, de lo que surge de la letra leída y viene a clavarse como una flecha.  Se escribe para dar cuenta de una nueva lectura, una voz nueva a lo poco nuevo bajo el sol que hay para mirar y decir.

¿Cómo narra la daguerrotipa? ¿Cómo narra una fotógrafa? El lenguaje condiciona la representación verbal y visual de lo que se está mirando, de lo que se ha mirado. Narrar es traducir, pero una traducción que no respeta la literalidad, menos aún la intertextualidad, y que desconoce por completo la posibilidad de duplicar la realidad. El nuevo soporte (la voz, el cuerpo, la foto, el dibujo, el video, la música) la disculpa. La aceptación de la imposibilidad de la panorámica la posibilita.  En Benjamin, quien ubica el concepto de traducción en el centro de la teoría lingüística, “la traducción de la lengua de las cosas a la lengua de los hombres no es sólo la traducción de lo mudo a lo sonoro, es la traducción de aquello que no tiene nombre al nombre”. Así traducen Corbelli, Sócrates, Guilladoy y Faccio. Incluso, traduce musicalmente así la guitarra de Humberto Bantar. En Daguerrotipas  hay equipo.Se entiende, traducir no es interpretar, traducir es no decirlo todo,  es sugerir y callar. Más se logra cuando la traducción es una conversación entre lo verbal y lo visual. Entonces, traducir es anunciar la muerte y la supervivencia espectral del referente. Es hacer fotografía; hacer daguerrotipa, una imagen única que  puede observarse tanto en positivo como en negativo dependiendo del ángulo de vista y la dirección en que la luz se refleja en la placa.

Así, los textos escritos en el origen por Corbelli sucumben y permanecen fantasmas, cada vez, que la performance comienza. El contenido de una memoria, se sabe, puede fluctuar según la luz que la alumbre. Y lo que llega a la palabra y lo que vemos es siempre traducción de un real inasible. Traspaso de la letra a la imagen, a la sombra que la  dicen muda. En La Mirona: “Un momento de algún tiempo en cierto lugar. Porque habría que recuperar también con quién compartía esas galletitas en mi casa de mujeres. Yo tenía dos hogares. Como dos perspectivas dentro de una caja con ilusión óptica. Un solo agujero para la curiosidad de una mirona que sabe que lo que ve no es.”

Por eso, las sabias tipas de Daguerrotipas repelen el sentido acabado. No se retrata una panorámica, se retratan pedazos. Algo asoma a intervalos y hace costura, dibuja; instantes de sentido, intermitencias verbales, como lo real en las buenas fotografías. Dice y calla; grita y susurra. Es que no hay historia que narrar; hay fragmentos, hay recuerdos inconexos, hay apropiación impúdica de palabras leídas, mucha ironía frente a las lecturas establecidas. Es eso y no es eso. Punto cero de la escritura que mira. Entonces el espectador queda exquisitamente atrapado por la oralidad que lo pierde y lo encuentra en un posible recorrido de palabra e imagen.

Daguerrotipas: “una colección privada de una viajera con su cámara a cuesta”, cinco relatos que podrán escucharse y verse el próximo domingo en Enjambre: Daguerrotipa; La mirona; Sacar la miel del panal. El camino de la Lharva; Nueva conversación con Margaret (con la invitada especial: Liliana Peressut, maestra de Corbelli); Contraste. Daguerrotipas, expuestas al deterioro que su propia creación ya tiene en germen; protegidas por el instante de la lectura performativaque las sella del ataque de agentes interpretativos. La imagen congela, la palabra derrite sentido. En definitiva, como sostiene Corbelli: “Quien escribe se escribe entre los huecos”.

Daguerrotipas. Lectura Performativa. Dirección, narración, miniaturas y calados: Juliana Corbelli / Entrenamiento y asistencia: Mariana García Guerreiro / Retroproyección y fotografía: Paula Guillardoy / Videoarte: Lorena Faccio / Guitarra: Humberto Bantar / Dibujo original: Oscar Jacinto (Sócrates) / Animación: Mercedes Moreira (Productora Eucaliptus) / Asistencia en sombras: Ale Szklar.

DOMINGO 15 DE DICIEMBRE A LAS 20. Acuña de Figueroa 1656, $ 50. Palermo. ENJAMBRE: Pequeño Centro de Investigación sobre escritura. RESERVAS a julianacorbelli@gmail.com.

Compartir
Artículo anteriorLa jaula de Oro, premio en La Habana
Artículo siguienteA la deriva
El portal de arte, cultura y espectáculos de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com brinda noticias de cultura, una vasta oferta de contenidos de producción propia organizados en secciones temáticas y un interesante conjunto de servicios gratuitos que facilitan el acceso a la información sobre arte, cultura y espectáculos en español.