Un invierno en la playa

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La ópera prima de Josh Boom, cuyo título original es Stuck in love, finalmente llega a las salas tras un postergado estreno. Es evidente que Boom sabe contar una historia bien clara, lo cual sumado a un elenco de estrellas conocidas y otras en ascenso, produce un film agradable. Pero definitivamente no hay novedades ni en las formas ni en el contenido de este film indie norteamericano.Greg Kinnear es William Borgens, un aclamado escritor, quien no puede superar la separación con su ex mujer Erica (Jennifer Connelly). Sus hijos adolescentes también son escritores: Samantha (Lily Collins), es una joven que promete grandes logros en su vida profesional (a la edad de 19 años ya tiene una novela publicada) pero en el plano sentimental rehuye del amor, ocultando esta carencia en su promiscuidad. Rusty (Nat Wolff) es todo lo contrario a su hermana: es un joven introvertido tratando de conquistar a la chica más bella de la escuela con poesía.

Como decíamos anteriormente, la narración no es precisamente novedosa: la premisa es contar un año en la vida de los personajes, tomando como punto de partida y de llegada una fiesta familiar (el día de acción de gracias). En el transcurso de dicho año, los personajes entenderán que el amor no es transitorio ni voluntario. También existe cierto maniqueísmo en el hecho de que las mujeres hacen sufrir a los hombres, mientras que ellos nunca pierden la adoración por su amada, no importa de cuántas formas los rechacen y maltraten.

Pese a estos convencionalismos, el ritmo de la película y las buenas actuaciones mantienen al espectador interesado hasta el final (aunque el mismo resulte bastante obvio).