Mar del Plata 2013: Los dueños

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Ya en los finales del festival se presentó en la sección Panorama argentino la película de los tucumanos Agustín Toscano y Ezequiel Radusky “Los dueños“. Alfredo García charló con ellos y nos cuentan sobre esta meritoria película tucumana.

El mérito que tiene “Los dueños” es doble: es el primer largometraje de tucumanos que se filmó en Tucumán en las últimas tres décadas y además se trata de la primera película tucumana que llega al festival más prestigioso del mundo: el festival  de Cannes compitiendo entre 1.200 postulantes y lograr entrar en la sección “Semana de la critica” recibiendo una mención del jurado.

El film cuenta la historia de Sergio, Rubén y Alicia  jardineros de una propiedad rural en la Provincia de Tucumán  que usan como propias las instalaciones cuando sus patrones no están e imitan su estilo de vida , duermen en sus camas, miran sus Dvd en una pantalla grande de TV y se alimentan con productos que jamás podrán comprar.

AG: Teniendo, a pesar de sus jóvenes 31 años, una larga trayectoria como teatristas en Tucumán por qué vuestra incursión en el cine  y como nació la idea de “Los dueños” 

AT: Empezamos en el cine porque somos cinéfilos. Es lo que nos marca el cotidiano de la vida: lo que mas hicimos como personas es ver películas y seguimos con la misma “rabia” de seguir viendo peliculas. Como creadores teatrales nos hemos educado en ver esto de cumplir con lo que te imaginás y es un buen entrenamiento que es rápidamente comprobable. Entre que se nos ocurrió la primera obra de teatro y la estrenamos pasaron 6 meses. Y al contrario de lo que le puede ocurrir a un chivo que quiere hacer la historia de su primo tiene que conseguir el dinero para hacerlo y le resulta muy dificil. A nosotros nos pasó al reves. Estamos acostumbrados a formarnos como artistas en el ámbito de lo muy gobernable como son nuestros amigos, nuestras casas, dirigíamos a los gatos de las casas, los vecinos. Nos conformábamos con eso. Hemos hecho muchas obras y hemos ido por todo el país, fueron experiencias que nos posicionaron como personas que somos ahora. En la primera película que hicimos ya eramos grandes pero habíamos atravesado un largo proceso, es como que somos autolicenciados en lo que hacemos. Y de alguna forma estamos orgullosos, porque no tenemos la impronta de una escuela o un manual.

AG: ¿Y cómo nació su película, siendo el cine tan diferente al teatro, teniendo modos de adaptación tan distintos..?

ET: La primera película era la mas teatral, en cuanto la actuación por ej, pero siempre hemos buscado una clave de realismo muy extremo, entonces generamos ejercicios, formas de relacionarlo a los personajes que le demanden mucha realidad, a tal punto que a veces terminábamos golpeados, porque la búsqueda era eso: buscar la realidad máxima sin la proyección de la voz y del cuerpo, como en el teatro. Y a medida que hemos ido avanzando, en Tucumán no hay mucho teatro que nos pueda gustar en ese sentido, hay mucho teatro que quedó mas atrás, se usa mucho los simbolismos, el teatro danza. Entonces, siempre nuestro único referente ha sido el cine. Los juntábamos a los actores y los hacíamos ver películas, y le mostraba como hizo la cosa. Hemos intentado filmar obra de teatro y pasarlo al lenguaje audiovisual.. Esta película era una obra de teatro que nos habíamos propuesto hacer y hacerlo cada vez mas complicado, paso a paso. Que evolucione en relación a lo que ya habíamos hecho y estaba bueno, pero necesitamos algo más. Los dueños surge cuando queríamos hacer otra obra, trabajando sobre el mundo adulto (de 45 para arriba), que la protagonista sea mujer, y basarnos en un conflicto ineludible: la mujer se enamora de un chico de clase baja. A partir de esos tres puntos empezamos. Donde vive? En la ciudad…. y así. Pero todo surgió para una obra de teatro.

AG:  ¿La acción es en Tucumán por una cuestión de producción o tenía que ver con lo narrativo?

AT:  Todas nuestras obras transcurren en Tucumán y creo que van a seguir ocurriendo alli. Nos interesa, creemos que es una provincia sumamente compleja, es como una capital importante pero es chiquita, tiene todas las porquerías de las grandes ciudades, pero al mismo tiempo es un pueblucho, un infiernito y ahí extraemos todas las historias que contamos, que tienen que ver con nosotros, pero poetizado.

AG:  Buscaron reflejar el mundo de los patrones y los peones como en una lucha de clases, pero ¿donde no hay buenos ni malos por naturaleza?

ER: Sí, nosotros tenemos un poco como ese discurso claro de que la película habla de eso pero no es lo que nos propusimos. Simplemente nuestra visión de las personas es esa, no hay una propuesta estética con eso. Nos parece sumamente peligroso ponerse en el punto de vista de una u otra clase social.

AT: Más que nada queremos hablar de las personas, antes que de las clases sociales. De algún modo es replantearnos el tema de las clases, de lo que es mio o es tuyo, está claro a nivel mundial políticamente hablando hay que darse cuenta que la división de clases está caduca. La relación que tienen los patrones con los peones es absurda, o la relación que tienen los europeos con los inmigrantes tampoco, si los europeos han destruido todos los países que colonizaron, deberían abrirle la puerta. No queremos hablar de malos y buenos, tanto el patrón como el peón se mandan mocos. Lo que si queremos decir es que las clases dominantes son las que dominan las historias.

AG:  Hay también una idea de mostrar que el deseo sexual atraviesa las clases sociales o que puede ser utilizado como elemento de dominación

ER:  El deseo sexual, y lo hemos planteado en el guion, es lo que nos iguala a los humanos con los animales, a todos. Cuando uno acaba, es lo mismo que un rico o un pobre.

AG:  ¿El plan de los peones de ocupar la casa cuando no están los dueños es solo un entretenimiento o tiene que ver con experimentar cómo vive el mundo burgués?

AT:  Empieza como entretenimiento y termina como fascinación de ese mundo burgués, y la experiencia de haber pasado por eso, tambien para el burgués mismo en la repetición de su propia experiencia anterior. Estos tipos tienen esta gran ventaja: la clase social dominante está debilitada, por eso se le parece, no tiene tiempo para dedicarse a sus cosas por eso le deja la casa ahí para que la disfrute y la viva. Es como que la tierra es tierra antes que alguien la posea

AG:  ¿Cómo es ser director de cine en una provincia como Tucumán cuando el foco está puesto en Buenos Aires ?

ER: Mucha gente nos pregunta si nos vamos a ir o a quedar. Creo que nos vamos a quedar. Yo siento que somos una especie de pioneros y es un desafio seguir trabajando en Tucuman después de Los dueños, Tucuman tiene escuela de cine hace 6 años, es una provincia virgen y hay mucho por hacer. Mas que nos encanta extraer las historias de Tucuman pero tambien producir. Cuesta mucho mas: no te ve nadie hemos querido entrar muchas veces en Buenos Aires pero nada. Hemos presentado muchas veces propuestas al festival internacional de teatro pero hemos propuesto siempre puestas muy complicadas. y nada

AT: Tucumán es una provincia ebullida, el jarro se vació de tantas veces que ebullió el agua. Entonces vos ahora pones el agua y haces tus cosas a tu gusto. Y el tucumano lo recibe muy bien, les encanta lo que viene glorificado desde afuera. No le importa tanto que hayamos hecho una película, como que hayamos estado en Cannes, en Hollywood y al mismo tiempo te empiezan a ofrecer sus casas como locaciones, el casting de actores cada vez es mas fácil. A nosotros se nos abrieron muchas puertas y ahora son conscientes a quien se la abren.

AG: Creo que Uds han luchado mucho para llegar donde están. Y debo decir que el cine argentino le debe un homenaje a un tucumano que es pionero del cine en esa provincia que es Gerardo Vallejo, un grande de Latinoamérica y que desgraciadamente no tuvo el respaldo en su ultima obra que fue Martín Fierro que merece.

AT: Si, bueno, nosotros tenemos mucha mas relación ahora con Vallejo, un poco por su familia que está llevando a cabo una Fundación cuyo objetivo es mantener viva su figura y por Tucumán cine que es un Festival que lleva su nombre. Lo que sí se le debe es una buena retrospectiva, un libro, pero de a poco se esta rescatando ese nombre. Nosotros tenemos 30 años y son los 30 años que hemos pasado sin cine, sin Vallejo. Nos pasó la posta sin que nos hayamos conocido. Y van a venir muchos detrás nuestro. Creo que el espíritu de Vallejo está vivo.