Mar del Plata 2013: Blues de los plomos

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Altamente emotivo este documental de Gabriel Patrono y Paulo Soria que rescata con mucho cariño y piedad a esos personajes del blues y del rock argentino.

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El viejo amigo de Alberto Podestá aclara la historia: el término nació con Juan D´Arienzo a propósito de un fulano que se quería colar en las presentaciones de la típica y para lograrlo hacía que llevaba los instrumentos de la orquesta. La palabra “plomo” estaba de moda para designar a alguien pesado y molesto. Quedó, ya en la particular jerga de la música y el rock en particular, para designar a aquellos que llevan los instrumentos, arman y desarman el show. Stage manager, que le dicen ahora. Una raza que ya cuenta con varias generaciones, a quienes vemos intercambiar figuritas en un backstage glorioso. Este es un blues que suena poderoso. Por un lado relata esas historias y el modus que noche a noche desarrollan estos laburantes altamente comprometidos con su trabajo. Por el otro, la historia de los plomos que se animaron a quedarse arriba del escenario cuando las luces se encienden: el grupo Oveja Negra, su ascenso, disolución y regreso a cargar fardos pesados y regreso años después, ya con los hijos y los músicos amigos compartiendo show en el ND Ateneo.

Da gusto cuando un documental está realizado con amplio conocimiento del tema que va más allá del estudio y lo técnico. Apuntamos esto, porque Patrono y Soria se tomaron muy en serio el tema (con la seriedad y el compromiso del amor) y más allá de haber presentado el WIP en otro Mar del Plata, rehicieron varias veces el proyecto. Fue una tarea titánica. Tal su autoexigencia y compromiso, que se respira en este largo, una verdadera obra de afecto, en la que la filosofía y sentencias de los entrevistados, dejan flotando un aire de poesía urbana y mucha sensibilidad detrás de las caras rudas, los biceps al aire y los cueros curtidos de muchos de ellos.

El resultado: un docu altamente emotivo, que rescata con mucho cariño y piedad a esos personajes y la relación fraternal, porque es algo que ya entra en el terreno de lo familiar, con los músicos. Conmueve ver a Iorio de Almafuerte en acciones que nada tienen que ver con la música (o sí) compartidas con su plomo/hermano. O a la Vieja, el mítico plomo del flaco Spinetta en el momento más emocionante de la película. En lo formal, se destaca la manera de mostrar de muchas e ingeniosas maneras diferentes a esos rostros curtidos por los años de rockear, por los que hemos visto rodar algún lagrimón. Serán lágrimas de alegría. Es que este Blues es toda celebración.

  • anibal forcada

    Como compositor de la cancion “Blues de los Plomos”,seré un eterno agradecido ,tanto a Gabriel Patrono como a Paulo Soria,por poner tanto corazón en contar esta historia;fudamental,para terminar de armar el entramado ,de los shows y los escenarios.Que la disfruten ….