Mar del Plata 2013: Ivy maraey, Tierra sin mal

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Una de las candidatas latinoamericanas en Competencia Internacional, la quinta película del boliviano Juan Carlos Valdivia es una propuesta abierta y fluida por sus múltiples connotaciones históricas, políticas, poéticas.

Narrada desde un punto de vista del director pero con múltiples cruces enunciativos que complejizan el punto de vista, la historia es la historia de un intento de documental, en la acción de alguien que parece buscarse a sí mismo en la mirada del otro.

La historia es la de Andrés, director de cine que se embarca a buscar la Tierra Sin Mal de las narraciones guaraníes en el Chaco articulando y poniendo en diálogo distintos lugares y modos de ver en la dinámica de otrificación y mismidad con la que Occidente constituyó un único modo de ver la cosas.

Para hacernos una idea, veamos el trailer:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=wmb5BDLb1vA[/youtube]

La pelìcula es fresca y filosófica al mismo tiempo y acierta en provocar al contexto històrico del gobierno del Estado Plurinacional Boliviano que preside Evo Morales, plantado ante el mundo como el comienzo de una nueva era, que no deja de problematizar desde nuevas cuestiones, que el film lanza con mucha madurez y mucha más poética. Porque es un film que toca cuestiones identitarias, roles històricos, crímenes y culpas, reformulaciones propias frente a la cuestiòn poscolonial, pero, sin dejarse llevar por el estigma testimonial que se le exige a este tipo de producciones, es decir, sin olvidar que se está haciendo cine, fotografía, plástica, arte, forma sensible, opaca, inédita.

La filmografía previa de Valdivia se constituye con los siguientes títulos:  Zona Sur (2009), American Visa (2005), La Ballena Rosada (1996), y la producción mexicana El último evangelio (2000).

 

  • Lo mas brillante que visto en mucho tiempo, es un placer para cabeza el corazon y el cuerpo.