Mar del Plata 2013: Fantasmas de la Ruta, de José Campusano

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Abrió la Competencia Oficial en Mar del Plata con Fantasmas de la Ruta, el que es sin duda el más pretencioso y logrado de la filmografía de Campusano. Un film de tres horas y media, donde nadie se movió de su butaca.Tres horas y media de puro cine.

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Un tipo de cine que su director define como cine orgánico, y que en sus palabras tiene que ver con el hecho de que este no sea solamente una película sino un documento de época.

Fue en este mismo Festival, que vi el primer film de José Campusano. Estoy hablando de Vil Romance (2008) y como casi todos los espectadores quedé impactada-en mi caso- en el mejor de los sentidos. Ya su afiche nos anticipaba algo diferente.

Es claro que este no es un cine fácil, pero esa dificultad no se encuentra relacionada con ningún tipo de rebuscamiento intelectualoide. Este es un cine brutalmente real, aunque no documental. Tampoco es un Cine con Vecinos, ni la versión cinematográfica del reality show, sino que los protagonistas de las historias que se cuentan son los actores sociales de dichas historias en la realidad.

Es decir que sus personajes son personas atravesadas -en el profundo sentido del término- por estas historias de vida llenas de dramatismo, y casi siempre trágicas.

Es probable que estos relatos den cuenta de un recorte de la realidad, que no estamos acostumbrados a ver y en mucha ocasiones a aceptar que existe.

Seguramente en Buenos Aires hay muchos lugares en los que las personas soportan iguales o peores condiciones de vida, y ni hablar de los que se encuentran en nuestra Argentina profunda. Como también es cierto, que no todos los que escriben y dirigen cine poseen el coraje de contarlo. Además de hacerlo tan de cerca, y de involucrarse física, mental y espiritualmente.

Antes de comenzar a filmar José escribió un pequeño libro llamado “Mitología Marginal Argentina”, un texto autobiográfico con relatos donde adelanta las temas que le interesan: la marginalidad delictiva en todos los órdenes, la pobreza, la prostitución, y las consecuencias de estas cuestiones, que bordean en muchos sentidos a la locura. De allí esa radicalidad narrativa con una contundencia que nos descoloca.

A través de  su filmografía, Campusano se transforma en un biógrafo de una subcultura que le pertenece  tanto como sujeto textual y social ya que trabaja con las historias de los seres que lo rodean. Como si se tratase  de poner toda esta cruda realidad  sobre el tapete para que fluya naturalmente sin interponerse en sus interpretaciones. Un desafío, que forma parte de una fidelidad extrema con la verdad de los hechos. Como si el hecho mismo y no su representación estuviese a la vista de todos, y la realidad quedara en evidencia desde el comienzo.

Con una cámara que no se queda quieta, y que se acerca a los protagonistas para reflejar sus dudas, sus movimientos imprevisibles e inesperados aborda la realidad en estado puro, y algunas veces en tiempo real.

La primera reflexión estética que me generó Vil Romance, fue darme cuenta de que hasta en las imágenes más terribles puede percibirse un tinte poético, posiblemente porque la poesía se hace presente en los actos cotidianos. Y aún en esa despiadada realidad, de la que intentan sobrevivir estos personajes puede vislumbrarse, -no como un juicio de valor, sino como parte de un sentimiento que roza la piedad-, un pensamiento de conmiseración  hacia esto que llamamos vida, y que nos lo presentan como un testimonio de carácter histórico- antropológico, con forma de tragedia. Aquella que comenzara con Bosques y Culto suburbano, donde su director fue el primero en exponerse y exponer su realidad. De allí en más, una producción decidió seguirlo en esta decisión, donde literalmente se trabaja con la exposición del propio cuerpo, y con el dolor que las acciones de los otros y las propias le infligen a este, a su mente, y a su espíritu.

Trabajo que a su vez Campusano de ex profeso no filtra, porque la idea es dar testimonio de este recorte del estrato social del conurbano bonaerense, de ese Sur, que encuentra después del paredón donde se erigen los countries privados de la zona aledaña. Inmensa brecha social y económica. Inmensa brecha de las condiciones  y posibilidades de vida.

Vikingo (2009) rescata tres años después al personaje principal de Legión (2006) para construir una narración épica basada en guerreros indomables unidos por saberes y códigos propios. La lealtad hacia aquellos que comparten un personal modo de percibir el mundo, atravesado por la pasión motoquera, que se ve -no obstante -amenazada por el resto del entramado social, que les señala que fuera de si mismos no hay nada, nada por lo que genuinamente  vivir. Sólo los momentos en comunidad son los que les permiten sentirse felices. Vikingo está compuesta de aquellos retazos de vida pertenecientes a un grupo de familias unidas cuyos hombres están atados a la misma pasión.

En la filmografìa de Campusano el drama, y la tragedia están contadas por sujetos reales que pertenecen  al mismo recorte social, y que a su vez habitan en el mismo espacio geográfico, que es la zona de Berazategui, Florencio Varela, Ezpeleta, El Pato, todo parte del conurbano bonaerense del sur. Por lo que podemos decir, que Campusano da cuenta de estos sujetos tanto textuales  como sociales que habitan y pertenecen al mismo contexto geográfico, social y económico, los que a posteriori se constituyen en “sujetos históricos”.

Luego de Fango (2012), en Fantasmas de la Ruta retorna por tercera vez al personaje homónimo de Vikingo acentuando su mirada indagatoria en el interior de la violencia de género. Abordando el doloroso tema de la trata de personas y siendo siempre fiel a su objetivo estético, que es hacer arte con su propia realidad, filmando esta vez en Ezeiza, Monte Grande, El Jagüel, Tristán Suárez, Florencio Varela, Valentín Alsina, etc.

Dicho film formará parte de una miniserie, que de hecho resulta un hecho inédito en nuestra historia televisiva, y que es el resultado de la segunda edición del Plan Operativo de promoción y fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales, que impulsan conjuntamente con el INCAA, y el Consejo Acesor del Sistema Argentino de TV Digital Terrestre (SATDV-T), resultando ser la ganadora del concurso de Series de Ficción para Productoras con antecedentes, en este caso su Productora Cine Bruto.

Para José Campusano el fenómeno de dar a conocer la verdadera realidad, le resulta muy fácil, ya que la comunidad está siempre presente y contribuye dando lo mejor de sí misma.

Acá teníamos un presupuestro de $1.600.000, lo que hizo posible trabajar con 300 personas y filmar en 45 locaciones.”

Queriamos que tantos los clientes, como los que sufren estas humillaciones se reconociesen en estos personajes.

Este es un tema que si bien se da a conocer por los medios periodísticos, no tiene que ver con esto, este es un material de trabajo con contenidos de una comunidad.

No hay en realidad un final feliz, a Mauro le quedan muchos años cárcel, y ella queda muy destrozada.

Los medios no tienen el poder de modificar mucho, al medio audiovisual se suma todo el tema de la realidad, donde hay un discurso muy coral, con prostíbulos reales, policías reales, personajes reales.

“La mejor película que podemos filmar esta pasando delante de nuestros ojos”.

Creo que esta afirmación es una síntesis que da cuenta de lo que hace Campusano. Pero a esto se suma como lo hace. Sin duda cada vez lo hace mejor.