El abogado del crimen

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Film menor de Ridley Scott, del que se extraña su sello personal. 

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Ridley Scott integra una reducida lista de directores de cine que generan expectativas, cada vez que presentan una nueva obra.  Sus comienzos fueron espectaculares como lo demuestran sus tres primeros títulos: “Los duelistas” (gran debut) y dos clásicos de la ciencia ficción: “Alien, el octavo pasajero” y “Blade Runner”. Su dilatada carrera muestra grandes éxitos como “Thelma y Louise”, “Gladiador” (ganó cinco Oscars incluyendo mejor film) y “La caída del halcón negro”. Otras realizaciones, dentro de las cuales encaja El abogado del crimen (“The Counselor”), muestran un menor nivel artístico.

Está basada en una novela del exitoso Cormac Mc Carthy, quien por primera vez participa también en calidad de coguionista. Y los resultados son inferiores a “Sin lugar para los débiles”, otra adaptación de una de sus novelas con temática similar. Claro que en este último caso los hermanos Coen se reservaron en forma exclusiva el rol de guionistas. Y bien que lo hicieron ya que da la impresión después de ver “The Counselor” que el fuerte de su autor no es la elaboración de guiones. Más aún, hasta puede especularse que hubiese resultado un mejor film si Mc Carthy hubiese limitado su rol.

Un notable elenco resulta quizás el mayor atractivo de la propuesta. De los cinco personajes principales es el de Brad Pitt (Westray) el más logrado pese a su limitado número de apariciones. Será él quien prevenga al abogado (Michael Fassbender) sobre el juego peligroso en que se está metiendo al tratar con narcotraficantes. Gran parte de la acción transcurre en Ciudad Juárez y El Paso, a  ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Al inicio habrá una escena en Amsterdam, única aparición de Bruno Ganz como un experto en diamantes y hacia el final otra en Londres con el siniestro personaje (Malkina) al que da vida una Cameron Diaz en un registro inhabitual en ella. Ella es la pareja de Reiner, un Javier Bardem que repite de alguna manera algunas características del personaje que componía en la nombrada película de los Coen. Su pareja en la vida real (Penélope Cruz) es aquí la inocente novia que ignora en que anda el abogado que interpreta Fassbender (“Hunger”, “Shame”). Dos escenas “de sexo” marcan el contraste entre ambas mujeres, donde en la primera predomina la sensualidad y en la otra Malkina hace el amor con… el auto de Reiner. 

 Hay algo de “déjà vu” en “El abogado del crimen” en cuya trama hay cierta acumulación de convencionalismos. Por otra parte, la visión de Ridley Scott es bastante negra con una escena cerca del final que hasta puede tildarse de cruel y que en todo caso resultará poco tolerable para cierto tipo de público sensible. En síntesis, un film algo menor de un director talentoso del que se extraña su sello personal.