Eso que llevas detrás de tu mirada

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Eso que llevas detrás de tu mirada, novela de Gabriela Leonard, se destaca en la literatura actual. Modos de narrar desde la problematización palabra/imagen, historia/memoria.

Eso que llevas detrás de tu mirada
Gabriela Leonard
Ed. Turmalina (192 págs)

Eso que llevas detrás de tu mirada:

Ayer se presentó en la Libre de San Telmo (Bolívar 646), esta novela de la escritora argentina Gabriela Leonard. Licenciada en Letras de la UBA, narradora y fotógrafa, crítica literaria en medios especializados docente e investigadora en el cruce entre fotografía y literatura.

Participaron de la presentación Mónica Acosta, licenciada en Letras, docente y realizadora de cine, Liliana García, psicoanalista, y Martín Acosta, fotógrafo.

La novela puede conseguirse en leedor.com o pedirse directamente por mail a contenidosleedor@gmail.com.

A continuación las impresiones que me ha dejado la lectura de esta novela, sumamente recomendable por los estímulos que dispara y la propuesta que entronca con lo más logrado de la narrativa argentina actual.

Eso que llevas detrás de tu escritura:

Toda novela encierra la utopía de ser una primera novela, al menos en las condiciones de enunciabilidad que porta. Siempre es una primera novela para alguien que la lee. Es como decir que cualquier viaje siempre es un primer viaje, por más que sea repetido infinitamente, un primer viaje en tanto sumatoria de fragmentos de experiencias espaciales únicas.

Entonces quizás no sea lo más significativo de esta novela que nos brinda Gabriela Leonard decir que se trata de su ópera prima. Tal vez, en la tradición literaria tan revisada hoy, la carrera de un artista era un concepto fundante. Hoy, en la era de la posproducción, de los juegos de superficie, de la posliteratura y la reformulación de la literatura de linajes, importa menos lo histórico. Lo que vale quizás sea la cartografía donde ese texto hace nodo, el puerto de llegada y partida, el espacio de relaciones que evoca, disimula o destierra.
La historia que cuenta Eso que llevas detrás de tu mirada, es casi una vuelta al pago de su personaje central, Lucía, a la querencia y los orígenes del archivo personal (primer sentido del término archivo, el de origen, arkhé), al lugar particular donde cada uno de los personajes en juego, fundamentalmente el trío formado por los tres personajes Essie, Lucía y Laura, aprendió mandatos que luego pudo o no sostener o desandar.

En el medio, una verdad a revelar, como una fotografía analógica, donde la novela nos permite sentir la tensión de esa imagen que cuanto más pide aclararse entre ácidos y ampliaciones más se pierde en el centro puntual de la maraña. Porque, ¿cuánto puede esta novela dar cuenta de las relaciones entre el memorándum, el indicio, la prueba y el testimonio?

?No hay archivo sin un lugar de consignación, sin una técnica de repetición y sin una cierta exterioridad. Ningún archivo sin afuera.? Como en el planteo sobre el que siempre volvemos de Jacques Derrida, como en su Mal de Archivo, la múltiple institucionalidad que lo sostiene, en su ontología técnica, política y jurídica es quizás la base misma que subyace a los modos de recordar y reconstruir imágenes en nuestra cultura. Ese afuera que hace al archivo es la literatura, otro archivo, y la fotografía, ciencia del archivo; y así leemos la historia de Lucía, una fotógrafa que trata de comprender qué pasó allí donde no hay más que lagunas, desacuerdos, rebeliones, vacancias? Ello en la geografía de un pueblo inventado, donde todo ya ha sucedido sin embargo nada ha pasado.

Eso que llevas detrás de tu mirada, se erige desde un dispositivo de decir y callar, tirar la piedra y esconder la mano, fiel a cierta forma de ser del relato familiar, que en el fondo de eso se trata. Porque cuando parece que la historia avanza y empieza a dejar de tener esa estructura más onírica que de vigilia, cuando parece que la memoria se despierta y encuentra su hilo, y finalmente podemos obtener alguna pista de lo que el pasado encierra, nuevamente el lente borronea, la impronta se disuelve en la imprenta y el almacenamiento de las impresiones vuelve a foja cero, el de no saberse ni dónde ni cómo quedaba guardado.

¿Que nos queda si no deslizarnos como cautivxs curiosxs por esta historia desde dos voluntades: la nuestra como lectorxs y la del texto que se empeña en decirnos que no puede decir? Este no poder decir diciendo es la problematización de lo que entiendo el foco más interesante de Eso que llevas detrás de la mirada: la conflictiva relación doblegada dentro de sí misma entre palabra/imagen, historia/memoria, que logra crear un in between belicoso, un cúmulo de imágenes entre imágenes, intervalos donde la percepción está por volverse impresión y la impresión recuerdo y el recuerdo marca, y la marca texto que en realidad explota en cada punto de vista y vuelve a ser percepción, para recomenzar nuevamente. Así se desenvuelve la historia, así escribe Leonard, desde una literatura que tensiona y exige. Así nos gusta leer, y nos quedamos allí, esperando volver al pago de su escritura en una segunda oportunidad.

 

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