Una nueva puesta de La malasangre de Griselda Gambaro

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Una familia en el Buenos Aires de Rosas, a mediados del siglo dieciocho, es el escenario donde Griselda Gambaro decide tejer, con su reconocida habilidad, una historia de amor en medio de una trama de poder despótico, de servilismo y abuso.

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La malasangre se presentó por primera vez en setiembre del 82 cuando la debilitada junta militar que gobernaba la Argentina, tratando de disimular la derrota en Malvinas y de ocultar las atrocidades cometidas durante el Proceso, abría tímidamente la puerta de retorno a la democracia. Con dirección, en ese entonces, de Laura Yusem y con las memorables actuaciones de Lautaro Murúa, Soledad Silveira, Patricio Contreras y Oscar Martinez, Griselda Gambaro se jugaba en el escenario del Teatro Olimpia su retorno (luego de un exilio de tres años), y denunciaba con magistral simbolismo el sistema represivo y autoritario del momento.

La malasangre portada

Hoy vuelve a estar en cartel esta inolvidable tragedia de la autora argentina a treinta años del retorno a la democracia y a poco más de su primera presentación, con dirección de Geraldine Behar, en su primer trabajo de dirección, en la agradable sala de el Teatro Taller del Ángel  y con las actuaciones de Fernando Gonzalez Oubiña, Diana Kamen, Hernan Lenttini, Luciana Ulrich (sobrina de la querida Nora Cárpena), Martin Wolf y Mario Yahdjian.

Un padre despótico y autoritario, irónicamente llamado Benigno (Gonzales Oubiña), ligado al poder rosista y casado con una mujer cómplice y sometida a su arbitrio (Diana Kamen), elige como educador para su hija adolescente (Luciana Hulrich) a un maestro jorobado por considerarlo el más miserable y repulsivo de quienes aspiraban al puesto. La inclusión de este hombre, con su carga de deformidad y dolor, en el seno de la familia, va a dejar al descubierto el verdadero sentido de la miseria humana. Veremos nacer el amor heroico frente a las perversiones, el grito amoroso frente al silencio del dolor. Es esta una obra que transita por la burla y el sadismo encarnado en la autoridad y en quienes, aunque no la tengan, abusan del poder frente a la fuerza del amor y la libertad.

Acerca de La malasangre, dijo Gambaro: quise contar una historia que transitara esa zona donde el poder omnímodo fracasa siempre si los vencidos lo enfrentan con coraje y dignidad, si se asumen en el orgullo y en la elección.

  • Ruth

    Excelente obra!! Muy buenas actuaciones y dirección, pero la foto del elenco, en sepia, no corresponde a esta puesta, que es realmente fantástica. Felicitaciones!!