La niña jamón

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La niña jamón se presenta ,en el marco de la 4ta edición del festival Escena , los días miércoles 6 y viernes 8 de noviembre en El Temenos Teatro. Entradas a la gorra.

 

La escena trabaja en el plano material todo aquello que funciona como pesadilla en la mente de toda (futura) nuera que está por entablar un primer contacto con su (futura) suegra. Es decir, esos miedos iniciales al ingresar en el seno de una (futura) familia política se hacen carne (esa carne que la protagonista no puede comer) en el transcurso de La niña jamón. Lo que comienza siendo una comedia (con diálogos divertidos y malos entendidos varios)  va virando hacia una zona menos segura, extrema y siniestra.

Los indicios sobre lo que va a ocurrir están planteados desde el principio: Eugenia llega a conocer a la madre de su novio, Eugenio (ni siquiera los nombres están puestos al azar). Llega con su vestidito rojo, muy moderno. Su frescura y elegancia contrastan fuertemente con una casa que parece detenida en el tiempo, en un pasado difícil de olvidar. Hablan de esa foto en blanco y negro la vestimenta de los habitantes, ciertos muebles antiguos y un tocadiscos que  reproducirá la cálida voz de Edith Piaf en distintos momentos de este almuerzo absurdo y aterrador. Completa el mal pronóstico la madre tan temida (para su hijo y para los otros) que no parará de hablar, contará historias que nadie quiere, en verdad, escuchar o volver a escuchar y tendrá una respuesta (cuestionable pero que nadie se atreverá a discutir) para todo, el hijo tan simbiótico, tan bajo su singular tutela, Ionesco y una representación disparatada.

Las pistas están ahí, al alcance de la mano. Incluso Eugenio intentará una advertencia para su novia ideal. Pero ella elige seguir, elige saber (tal vez por excesiva amabilidad), elige esperar la noche negra. Nosotros, espectadores, también elegimos obviar el camino sencillo y descreemos de las evidentes señales para llegar al final, para sostener la risa que se ahogará en una mueca de espanto porque uno se siente irremediablemente el posible jamón de ese sándwich familiar.