Entrevista a Carolina Erlich

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Conversamos con Carolina Erlich, directora de la Compañía El Bavastel, sobre el origen y la presente edición del Festival de Títeres para Adultos, que comienza el próximo lunes, 4 de noviembre. 

 

¿Cómo nace el Grupo de Títeres El Bavastel?

En el año 1993, me metí en un curso de títeres que apareció promocionado en la revista La Maga,  ahí conocí a la que fue junto conmigo la cofundadora de El Bavastel; yo ya venía formándome en la actuación, y ella estaba más inclinada hacia la plástica. Fue (fuera de la niñez) el primer contacto con los títeres para ambas. Enseguida nos pusimos a trabajar y creamos una “obrita” con la que salíamos a las plazas. Al tiempo buscamos un nombre, y nos encontramos con que teníamos un grupo de títeres. Hicimos varios espectáculos juntas. Y se fueron sumando las bavastelas.

Unos años después, ella se fue a vivir a Barcelona pero ya estaban trabajando con nosotras varias de las que trabajamos aún hoy en la Compañía, y con quienes organizamos el Festival de Títeres para Adultos. 

 

¿Qué los motivó a organizar un festival de Títeres para  público adultos?

En una gira en la Patagonia en 2003, vimos que en el interior, se producían varios festivales de títeres, y que eran las Compañías las que se proponían realizar en sus comunidades un festival para dar a conocer su trabajo y el de muchos otros colegas.

Lo conversamos en el transcurso de ese viaje, y nos pareció una posibilidad que abriría muchas buenas puertas, y al llegar a Buenos Aires le dimos un poco de forma y lo llevamos al Celcit, donde ya nos habían invitado a sentirnos “como en casa”. Desde ese momento comenzamos a trabajar para la primera edición.

Salió muy bien.  Fue una verdadera fiesta para los títeres, y encontramos un espacio nuevo para que mucha gente pudiera ver nuestro trabajo y el de todos los grupos que veníamos realizando espectáculos de títeres para adultos. Nos vimos en el feliz compromiso de seguir haciéndolo y sostuvimos en forma anual las primeras siete ediciones.

 

¿Porqué pensar el festival dirigido al público adulto?

Porque enseguida se nos planteó que tenía que ser un festival temático, y el tema que más nos convocaba en aquél momento era ese. Porque en Buenos Aires ni en ninguna otra ciudad había aún un festival de títeres para adultos. Porque queríamos dar a conocer lo que hacíamos y que otros pudieran hacerlo. Porque a los adultos que les gusta ir al teatro, o ver obras de arte, o escuchar buena música les encanta venir a ver títeres, y en general, vuelven.

 

¿Qué particularidades presenta esta rama del arte que lo diferencia de los títeres para chicos?

No son ramas diferentes del arte. Ambas son TEATRO DE TÍTERES, La singularidad tiene más que ver con el lenguaje, con el tipo de relato, con las temáticas y con lo estético. Uno comunica según el público al que se dirige, elegís cómo y con qué hacerlo, según te escuchen o vean chicos o grandes.

 

¿Cuál es, según su opinión, el lugar que ocupa hoy en la escena porteña o de Buenos Aires el teatro de títeres? 

El Teatro de Títeres siempre tiene que abrirse paso. Hay que perseverar un montón y no se puede aflojar mucho porque es una profesión en la que “sos” en tanto “hacés”, y el títere estará mientras insista. Claro que si uno tiene un espectáculo para niños hay algunas facilidades. Los títeres para adultos tienen ciclos más cortos, quizás más espaciados, en algunas ciudades y en circuitos de festivales, pero siempre es una especie de apuesta a la buenaventura intentar sostener este tipo de espectáculos.

 

¿Cuál es el criterio que utilizan para la programación del festival?

Nos proponemos en cada edición obtener un programa que en su totalidad dé muestra de técnicas, temáticas y estéticas diferentes. Que haya espectáculos de humor, y otros más “serios”, que la gente pueda elegir ver títeres de guante, teatro de sombras, títeres de mesa o teatros de objetos, dependiendo de lo que haya para programar en cada edición. Casi nunca repetimos un espectáculo, hay años con mucha producción y mucho para elegir, y otros años en los que se ha producido menos y se nos hace un poco más difícil armar el programa.

Tratamos de ver las funciones, porque siempre nos parece mejor que ver los espectáculos en video, y así cada año vamos dándole forma a la programación.

 

¿Cómo resultaron las ediciones anteriores? ¿Cuál fue el balance?

El balance siempre ha sido positivo. El festival se fue instalando en las sucesivas ediciones, y realmente la respuesta del público, de la prensa y de la comunidad titiritera fue creciendo año tras año.

Quizás las mayores dificultades de sostenerse en el tiempo, tienen que ver, como siempre, con lo económico. Si bien el festival recibe algunos apoyos en forma de subsidios o auspicios, eventuales en cada edición, el mayor ingreso proviene de la venta de entradas de los espectáculos. Y siempre sentimos que estamos haciendo malabares para poder solventar las actividades que además, van creciendo en cada edición. También hay actividades gratuitas porque nos encanta que pueda venir un montón de gente que de otra manera no podría.

 

¿Cuál fue la respuesta del  público?

Sorpresa, emoción, disfrute. Hay gente que vuelve, que te cuenta qué vio en años anteriores. Gente grande que sigue llevando a sus hijos (ahora todos adultos), a ver los títeres.

¡Siempre es una fiesta donde se da y se recibe mucho!

 

¿Qué expectativas tienen para la presente edición?

Que la gente vuelva, como en cada edición, y traiga nueva gente. Que más adultos se acerquen a los títeres.

Ver mucho títere, compartir, comentar y disfrutar de este arte que como dicen por ahí, nos llena la vida.

¡Y que todas las actividades sean a sala llena!