Esto es tan solo la mitad

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Esto es tan solo la mitad… y De todo aquello que me contaste, son las obras que el dramaturgo y director, Pablo Bellocchio, pone en escena con exquisita singularidad. Dos obras que pueden ser una, y esto dependerá exclusivamente de lxs espectadores.

Un velorio. Un padre. Varixs hijxs. Dos cuartos, y dos obras que contarán la misma historia desde ópticas distintas, desde la óptica que pueden tener dos familias a las que solo las une un hombre, un padre. Un padre muerto.

Esto es tan solo la mitad… y De todo aquello que me contaste, son las obras que el dramaturgo y director Pablo Bellocchio, pone en escena con exquisita singularidad. Dos obras que pueden ser una, y esto dependerá exclusivamente de lxs espectadores. Cada quien elegirá si ver una o ver las dos, si quedarse en la mitad o saber algo más. Sin embargo, aunque cada pieza es una obra estructural en sí misma con un desarrollo y un final, son también complementarias aunque sin prescindir la una de la otra. Complejo juego el que propone Bellocchio, juego del que saldrá airoso y vencedor ante tanta propuesta teatral.

Ambas obras transcurren en el mismo momento pero en habitaciones diferentes. Una historia y una familia en cada cuarto, familias y personajes que irán desmenuzando  sus propias historias a través de Piero Lascia, el padre de todxs, el que murió y les dejó un vendaval circulando en cada cuerpo. Los silencios, los reproches sin sentido, los amores hermanos que se fueron, los que nacieron recientemente, y las pocas lágrimas derramadas, develan en cada unx de ellxs las debilidades, miedos y preguntas latentes.

En la primera parte (Esto es tan solo la mitad…), lxs cuatro hijxs primerizxs (dos varones y dos mujeres), irán tejiendo y destejiendo sentimientos, casi como si fuera un deber para entender ciertos cuadros familiares.

En De todo aquello que me contaste, los tres hermanxs (dos varones y una mujer) harán lo propio, pero con la extraña ventaja de no haber vivido sus últimos años al lado de su padre.

Los secretos familiares deambularán etéreamente por todo el escenario en cada obra, la significación que cada hermanx tiene de la muerte del padre será pasible de perturbar, y finalmente, cada unx de ellxs deberá llorarse sus miserias, así, simplemente, como quien respira.

Con una dinámica que atrapa, Pablo Bellocchio rompe con ciertos estereotipos y nos propone conocer a dos familias para venir a recordarnos que los lazos sanguíneos no siempre implican familiaridad.

Como un juego que termina, siempre tenemos la posibilidad de pedir la revancha, y elegir, si la damos o no. Esto es tan solo la mitad… De todo aquello que me contaste propone elegir.

 

Ilustra la nota una foto de Pía Levy.