Filmar en Angola

2
18

Making of del making of de “Los dioses del agua”, de Pablo César en Angola contado por uno de sus protagonistas: el periodista Paulo Pécora.

Amesequenalo.                                

“Amesequenalo”. Más o menos así se dice gracias en amárico, la lengua milenaria que se habla en Etiopía. Y es así como me siento: agradecido. Tanto por haber viajado por primera vez al África, siguiendo los pasos de la filmación de la película “Los dioses del agua”, de Pablo César, como por haber tenido la oportunidad de compartir una experiencia de aprendizaje maravillosa en la que me convertí en un observador privilegiado (como responsable del making-off) y conocí personas y culturas profundamente atractivas.

Llegamos a Luanda, la capital de Angola, ocho argentinos vacunados contra la fiebre amarilla, cargados de entusiasmo, ilusiones y unos 500 kilos de equipos, entre material virgen, cámaras, lentes, chasis, trípodes y otros accesorios necesarios para la filmación (si hay algo que distingue a esta película es que, en tiempos de predominio digital, quizás sea una de las pocas argentinas –si no la única- que se filme en 35 milímetros y con lentes anamórficos que dotan a la imagen de una  horizontalidad panorámica particular).

Durante el mes entero que duró el rodaje volamos 11 veces para unir distintas ciudades del interior de Angola y Etiopía, dos países que forman parte de un mismo continente, pero que poseen culturas e idiosincrasias muy distintas. Nos movíamos lentamente en los aeropuertos, cargando y descargando nuestros equipajes y unas 30 cajas de equipos, a las que debíamos abrir y cerrar una y otra vez en cada nuevo control. Parecíamos una expedición de pigmeos llevando un elefante a través de una selva plagada de dificultades.

Pasamos cinco días de incertidumbre en Luanda, “la ciudad más cara del mundo”, mientras esperábamos que se destrabara el financiamiento de la coproducción que César había armado con el Ministerio de Cultura de Angola. Cinco días en los que se buscamos locaciones, hicimos castings y ensayos, mientras nos acostumbrábamos al calor agobiante y conocíamos a nuestros colegas angolanos, un grupo de más de 20 jóvenes entusiastas que nunca antes habían trabajado en una filmación de este tipo (de hecho, uno de los ejes de la coproducción era que el rodaje fuera una especie de escuela de cine ambulante, en la que los técnicos argentinos compartieran experiencias y conocimientos con los colaboradores africanos).

El rodaje comenzó en Dondo, un pequeño pueblo del interior del país, ubicado en la provincia de Kwanza Norte, a orillas del río Kwanza. Allí se filmaron las primeras imágenes que Hermes, el protagonista de “Los dioses del agua”, un antropólogo argentino interpretado por Juan Palomino, contempla con asombro en el comienzo de su periplo por África. Se trata de un viaje interior -una especie de road-movie metafísica- en el que poco a poco se va internando en los secretos de distintas culturas ancestrales  (como la Tchokwe, un grupo étnico que todavía subsiste en el norte de Angola).

angola2

La cámara de César (a cargo de dos increíbles profesionales: el fotógrafo Carlos Ferro Gómez y su asistente, Cristina Vega) acompaña a Hermes en todo ese recorrido e incluso sobrevuela el río y las imponentes cataratas de Kalandula, en unas tomas aéreas desde un helicóptero que recrean las alucinaciones que el protagonista sufre luego de entrar en contacto con un médico brujo y tomar un extraño brebaje.

A medida que el rodaje avanzaba, el personaje de Palomino se adentraba cada vez más en la Angola profunda, y nosotros íbamos detrás de él. Así conocimos los enormes contrastes sociales, las diferencias económicas, la pobreza y la riqueza de un país que, tras vivir 30 años en guerra,  empieza poco a poco a levantar cabeza gracias a los recursos naturales –como el petróleo y los diamantes- que posee.  Pero mientras algunos gastan miles de dólares en hoteles de lujo en la champaña de una sola cena, otros se alimentan apenas con lo que cazan, pescan o recolectan cerca de sus aldeas. El fungi –una pasta blanca y chiclosa hecha a base de harina de mandioca- es el alimento más popular.

angola3

El viaje continuó por distintas aldeas de adobe y paja, y por las mismísimas Piedras Negras de Pungo Andongo, un lugar mágico y extraño en la provincia de Malanje, en el que un grupo de rocas gigantes se elevan inesperadamente en el medio de la planicie, formando enormes figuras parecidas a obeliscos, rostros y animales.

Luego volamos a Dundo, en Lunda Norte, a escasos kilómetros de la frontera con la República Democrática del Congo, una zona conocida por sus yacimientos de diamantes y por haber sido uno de los epicentros de la sangrienta guerra civil que enfrentó a los partidarios del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA, que hoy gobierna el país y que en aquel entonces era apoyado por Cuba y la Unión Soviética) contra los de la Unitá (que peleaban junto a fuerzas de Sudáfrica, con ayuda estadounidense).

De hecho, los caminos agujereados exhiben las cicatrices de aquella lucha fratricida y a ambos lados, en una extensión de cientos de kilómetros cuadrados, una sucesión interminable de hormigueros gigantes comparte el terreno con miles de minas antipersonales, que aún hoy siguen activas y provocaron la muerte o alguna amputación a más de un desprevenido. A pesar del peligro, recorrimos esos caminos y otros de tierra y arena para internarnos en las selvas de Caxala, en la búsqueda del último sabio de la geometría Sona, un hombre pequeño y frágil que guardaba celosamente los secretos de esos diseños misteriosos, pero que ya no tenía pulso para dibujarlos.

angola (2)

Regresamos sanos y salvos a Luanda después de sufrir un mal momento –un incidente policial que podría haber pasado a mayores- en un avión a hélice ruso comandado por tres ucranianos, y a los dos días partimos hacia Etiopía.

Todo es diferente en ese país del Cuerno de África: la geografía es más montañosa, llena de mesetas y valles; el clima es más seco y el calor no es tan agobiante; la gente es más delgada y pequeña, y su piel no es tan intensamente negra; la comida es más sabrosa, llena de condimentos y esencias, y se comparte entre todos con la mano, en un solo plato; la gente es más calma y silenciosa, a diferencia de los angolanos que –como los argentinos- discuten y hablan en voz alta sin necesidad. Los niños en la calles no mendigan dinero, piden lapiceras para escribir o libros para estudiar. Y a cambio, siempre entregaban algo, una cruz tallada a mano o alguna monedita, como recuerdo.

Estuvimos brevemente en Addis Abeba, la capital etíope, y la mayor parte del tiempo lo pasamos en Lalibela y Axum, dos ciudades sagradas a las que todo el año llegan miles de peregrinos coptos. Allí, el personaje interpretado por Palomino se encuentra con los secretos de una cultura milenaria manifestada en templos cristianos esculpidos en piedra en enormes pozos cavados en la montaña, a los que sólo se accede a través de escaleras y túneles. Pero también en una serie de obeliscos de piedra –uno de ellos robado en 1937 por Mussolini y devuelto en 2008- que tienen alrededor de 1.700 años de antigüedad.

 

pablocesar

 

 

En esos espacios cargados de misticismo, donde el cristianismo quiso crear una Nueva Jerusalem para contrarrestar la gran influencia que el islamismo tenía en el norte de África, la película de César va llegando a un desenlace y el personaje de Hermes, atrapado por el éxtasis, encuentra por fin una solución a su angustia existencial. Así como él, los miembros del equipo vivimos y sentimos una sensación de bienestar inmensa, compartimos momentos únicos con los colegas etíopes, conocimos gente maravillosa y supongo que más de uno debe haber encontrado alguna que otra respuesta. Fue un viaje que nos tocó hondo y nos modificó a todos, tanto al personaje como a las personas reales.

Fotos tomadas por Paulo Pécora

Compartir
Artículo anteriorMar del Plata 2013
Artículo siguienteTintorería de superhéroes y otros cuentos, de Mariano Gómez Carchak
El portal de arte, cultura y espectáculos de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com brinda noticias de cultura, una vasta oferta de contenidos de producción propia organizados en secciones temáticas y un interesante conjunto de servicios gratuitos que facilitan el acceso a la información sobre arte, cultura y espectáculos en español.
  • ernesto Baca

    buenisimo y tambien Pecora filmo una gran peli en Super 8!

  • JUAN

    Nadie es mas el mismo despues de este viaje, gracias Paulo, por tu cronica, tu pasion ,tu paciencia, y tu amistad, abrazo hno