Perro, un cuento rural

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Escrita, protagonizada y dirigida por Hernán Grinstein, Perro, un cuento rural, nos presenta una historia sobre vínculos complejos entre seres perdidos en la inmensidad del campo y del olvido. 

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No oyes ladrar los perros

“No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.” Juan Rulfo

El título y la cita nos llevan a otro cuento (rural). Y nos dicen que no hay una sola manera de ser hijo ni de ser padre (no siquiera de ser hombre, o animal, ni de ser, a secas), que hay ámbitos hostiles, soledades y miserias por doquier, invisibilizadas pero ciertas, y que se sobrevive al desencanto como se puede: con furia, con crueldad, con  inocencia, con delicada ternura.

Suspender en juicio parece ser la premisa que recorre la puesta de Perro, un cuento rural. Ni desde la dirección ni desde la composición de los personajes se busca juzgar el accionar (a veces inhumano, siempre siniestro, a veces tierno, siempre conmovedor) de los otros. Tampoco el espectador podrá decidirse entre buenos y malos, precisamente porque no los hay del todo y porque se verá envuelto en el vértigo de cinco almas en pugna, entre la resistencia y el abandono. Ahogará la risa en el llanto y toda lágrima se volverá absurda en el devenir de una insólita y sorpresiva carcajada.

Seres perdidos en el campo (es un espacio definido: entre Arrecifes y Capitán Sarmiento. Pero puede ser cualquier otro, real e incluso imaginado), en los avatares del azar (que es igual a esos destinos que  no hay dios que quiera trazar). Esperan una pelea sin ley, una posibilidad de cambio, o por lo menos de estancia serena. Y la muerte siempre ahí, como una certeza irrefutable. Mientras tanto, celebran, se miman, se protegen, hacen negocios turbios, se perturban, se confunden, se muerden, se lastiman.

La obra se define de entrada, se dice cuento (“Había una vez un perro…”) y como tal crea su propio verosímil. Aparecen ciertas figuras retóricas que permiten anclar la historia en un territorio posible. Ser “perro” no es un apodo de combate sino una forma de existencia: La animalización (impuesta y aceptada) le permite al personaje  principal transcurrir y recibir cada tanto una palmada en la cabeza o algún premio por su obediencia y fidelidad en el entrenamiento. Leyla, la joven que lo cuida y amortigua la crueldad del padre, también se verá obligada a resignar su condición humana para pasar a ser una cosa que todos pueden usar. Sin embargo,  lo vitalmente humano aflora en estos dos personajes, un deseo diferente, una tímida esperanza que se vislumbra en sus plegarias y en los cuentos (esos otros cuentos) que recuerdan o inventan.

En la construcción y en el aprovechamiento del espacio prima algo de lo cinematográfico. Escenas que se desarrollan en forma simultánea, planos cortos y primeros planos (ayudados por la iluminación) ayudan a generar un clima de tensión exacerbada.

Imposible no destacar el tan sensible trabajo que realiza Hernán Grinstein (a quien se puede ver también en Tercer cuerpo) en sus tres funciones: Como dramaturgo, nos regala una historia tan poética como dura que, aun siendo ficción, nos remite dolorosamente a realidades cercanas; como director, logra dar claridad y matices a un mundo oscuro y feroz a partir del frágil delineamiento de los personajes; y como actor, conmueve en su interpretación de un joven sin rumbo que ladra y muerde por un poco de cariño.

Perro, un cuento rural trata sobre vínculos complejos, sobre el maltrato pero también sobre el amor. Reza el dicho popular que perro que ladra no muerde pero cuando el hambre arrasa y la desilusión lo cubre todo “no oyes ladrar los perros”.

 

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=AjDK6I17bPI[/youtube]

 

 

Ficha Técnica

Dramaturgia y dirección: Hernán Grinstein
Actúan: Hernán Grinstein, José María Marcos, Maday Méndez, Francisco Daniel Franco, Tulio Gómez Alzaga
Iluminación: Lucía Feijoó y Christian Gadea
Diseño escenográfico: Hernán Grinstein
Realización de escenografía: Fabricio Mercado
Asesoramiento en escenografía y vestuario: Macarena García
Diseño gráfico: Martín Armentano
Fotografía: Gustavo Pascaner
Video: Lucas García
Producción ejecutiva: Natalia Slovediansky
Prensa: Marisol Cambre
Colaboración artística: Fernando Gabriel Rodil Funciones: Domingo – 21:00 Hasta el 1/5/2014. Sábados a las 23.15, Del 7/6/2014 al 26/7/ 2014 TIMBRE 4 ,México 3554, CABA.