VI Congreso Internacional de la Lengua

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Comenzó hoy el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebra en Ciudad de Panamá del 20 al 23 de octubre de 2013. Este continúa la tarea de los congresos de Zacatecas (1997), Valladolid (2001), Rosario (2004), Cartagena de Indias (2007) y Valparaíso (2010), y forma parte del programa de conmemoraciones del Quinto Centenario del Descubrimiento del Océano Pacífico.

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Bajo el lema «El español en el libro: del Atlántico al Mar del Sur», el Congreso reúne a profesionales y expertos de todos los países hispanohablantes y de otras zonas del mundo. El programa académico se articula en torno a cuatro ejes temáticos: «El libro entre el Atlántico y el Pacífico»; «La industria del libro»; «Libro, lectura y educación» y «El libro entre la creación y la comunicación».

Por primera vez, el VI CILE cuenta con una edición virtual, en la Red, paralela a las sesiones presenciales, que le confiere una nueva dimensión universal.

La programación académica se complementa con diversas actividades culturales y docentes que pretenden enriquecer el debate en torno a la lengua española, que hablan cerca de 500 millones de personas en el mundo. El Gobierno de Panamá, la Real Academia Española, con la Asociación de Academias de la Lengua Española, y el Instituto Cervantes, instituciones organizadoras, se honran en presentar este rico programa académico y cultural con el fin de promover la reflexión y el análisis sobre el pasado, el presente y el futuro del libro escrito y publicado en lengua española.

Durante el día de hoy, la atención se la llevó el Nobel Mario Vargas Llosa, quien empezó por recordar, evocando al Inca Garcilaso de la Vega, que la belleza del idioma de la que tanto se habla hoy es el resultado de su anterior mestizaje con las lenguas americanas de la conquista y de la propia deriva que esta ha adquirido en los 22 países donde más se habla. Por eso el escritor se atrevió a decir que no hay que cerrarlo a las influencias de otras lenguas, y por el contrario, recomendó “abrir las ventanas del idioma para enriquecerlo de otros lenguajes, así como el español enriquece otros idiomas”.

Eso no significa, añadió Vargas Llosa, que deba perder su cohesión, todo lo contrario. Debe seguir así “respetando esa riquísima y maravillosa tradición que la ha constituido a través de eso: grandes escritores que tienden puentes entre los países”. Y destacó que ellos han mantenido la unidad y fecundado el idioma.

El príncipe de Asturias recordó los diferentes elementos de la cadena de valor del libro y la importancia de cada uno de ellos, además de dedicar unas palabras a los necesarios derechos de autor. Pero dejó claro que en el fondo está el destinatario del libro: “Un buen lector es alguien dispuesto a dialogar y, en consecuencia, abierto y preparado para la discusión razonada de la cosa pública y de los problemas sociales. Pero más allá de eso, en el ámbito estrictamente individual, en el plano de la realización de la persona, un buen lector es una persona capaz de ‘vivir reviviéndose’ de continuo, ya que como decía Goethe: ‘Cuando se lee, no se aprende algo, se convierte uno en algo’”.

En esa línea, Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, se mostró convencido de que “el porvenir del español no tiene fronteras”. Y recordó que su riqueza lo ha convertido en un idioma panhispánico.