Capitán Phillips

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Acción bien filmada con aciertos en la elección de un experimentado realizador inglés.

La nueva película del inglés Paul Greengrass muestra como uno de sus mayores logros el acierto del casting, término aplicado generalmente a los actores. En este caso uno desearía extender ese concepto a su director, dado que los productores también acertaron al seleccionar al realizador de las dos últimas películas de la trilogía Bourne  para dirigir Capitán Phillips.

Retornando a los intérpretes es notable lo que se logra extraer del conjunto de cuatro debutantes de origen africano en el rol de piratas somalíes. Quizá no fue tan feliz la elección de Tom Hanks en el rol principal pese al atractivo que su nombre genera a la hora de atraer público. Hubiese sido quizás preferible que Matt Damon, que no sólo fue dos veces Jason Bourne con Greengrass sino que además estuvo en su  penúltima “Green Zone”, no estrenada localmente, asumiera el rol del capitán del barco portacontenedores MV Maersk Alabama. La interpretación de Hanks sólo flaquea hacia el final al volverse melodramática, algo habitual en muchas películas estadounidenses. Es una pena porque él sostiene el relato durante tres cuartas partes de un film que no debió exceder las dos horas de duración

Al estar basada en un hecho real que tuvo alguna difusión en su momento incluido su desenlace el suspenso es menor, siendo su mayor mérito la manera en que está contado. Algo similar ocurría con “Vuelo 93”,  que también trataba un episodio verídico cuyo final era conocido y que muestra cierta predilección del director por hechos reales. Que el mismo se nutre a menudo de acontecimientos históricos lo certifica aún “Bloody Sunday”, otra de sus obras mayores, que ganó en 2002 el Oso de Oro de Berlin y nunca fue estrenado en nuestro país.

Desde el inicio cuando Phillips se despide de su esposa, corto papel de Catherine Keener,  para embarcarse en el barco de carga se percibe que todo girará alrededor del personaje que da nombre al film. Quien haya visto los avances (“cola”) del largometraje ya conocerá más de lo que sería deseable supiera. Cuando al poco tiempo aparezcan en el radar dos puntos acercándose a gran velocidad, el espectador ya sabrá que en algún momento el contacto entre tripulantes y piratas deberá producirse. Justamente una de las escenas más impactantes cinematográficamente será cuando se accionen las numerosas mangueras laterales tratando de hacer hundir o al momento impedir que los ocupantes del bote logren subir al navío.

Habrá negación por parte de los somalíes de su pertenencia a Al Qaeda, pero no lograrán convencer a Phillips de que son simple pescadores. La parte central del relato será la más lograda, una vez que los invasores ingresen a bordo sin lograr capturar al grueso de los tripulantes, escondidos en la sala de máquinas.

Si hasta aquí el relato parecía casi el de un documental novelado, la extensa parte final con la intervención de marinos de la flota norteamericana ya se acercará a una ficción del tipo “Bourne”. Aparecerán en escena helicópteros, barcos de guerra y comandos de “Navy Seals” con sofisticado armamento y se perderá algo del encanto que provocara la tensa relación entre los oficiales de a bordo del barco de carga y los africanos deseosos de obtener dinero, un bien tan escaso en su país.

El balance muestra que “Capitán Phillips” es una película  de acción muy bien filmada con logrados aciertos de casting. No sería de extrañar que alguno de los hasta ahora desconocidos intérpretes africanos logre consolidar su futura carrera en alguna producción similar. En cuanto a Greengrass, se confirma que su nombre es usualmente garantía de un buen espectáculo.