Los hechizados

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Los hechizados, de Héctor Levy-Daniel, retoma el mito del incesto trabajado por John Ford en su obra Lástima que sea una puta. Se presenta los viernes en El Crisol Teatro. 

 

El espacio escénico es de una simpleza arrolladora (arrollador también es el relato que se cuenta). Dos baúles, de los que se sacan o se guardan elementos del vestuario o algún objeto que acompaña la acción, constituyen toda la escenografía. No necesitan más que eso y leves desplazamientos coreográficos para mostrar una historia centrada en la palabra y en el cuerpo (con sus múltiples matices, con sus gestos) de los actores.

Esa limpidez se contrapone (y se complementa) con el exceso de todo lo demás: amor, venganza, furia, lealtad. Las pasiones en pugna, puestas en vilo (en abismo) y la pampa argentina, que no resulta telón de fondo sino más bien desencadenante de la tragedia, como si no pudiera aceptar cierto estado de cosas y tuviera que avanzar, aunque sea hacia la muerte.

La pampa (aquel “cuerpo enfermo” que estudió Martínez Estrada) es, entonces, un personaje más, que no vemos pero que está al acecho con todo el desquicio de la llanura. A fines del Siglo XIX, las prolongadas lluvias y las inundaciones obligan a un terrateniente (César André) a vender sus hectáreas para no caer en desgracia. La condición que impone Toranzo (Martín Ortiz), el comprador, es casarse con su hija Ada (Maia Francia), cuya mano es codiciada por más de un hombre adinerado de la zona. Pero ella se niega, resiste porque guarda en su corazón un amor desenfrenado hacia su hermano Juan (Pablo Razuk) que vuelve de la ciudad después de haber concluido sus estudios universitarios. Las circunstancias obligan a su padre a aceptar el trato. Pero el matrimonio se verá asediado por lo inevitable.  Completan la escena Valda (Silvia Villazur), mucama de Ada, y  Rodolfo (Enrique Papatino), hombre de confianza de Toranzo, que oscilarán entre develar o ocultar el secreto, entre aquietar las aguas o desatar la tormenta.

Entre esos destinos solitarios, los amantes deliran un futuro mejor, una casita alejada, libres de las miradas de los otros. Pero algo los retiene, como si estuvieran atados, como si el hechizo fuese también embrujo de la tierra. No hay dónde escapar porque en nuestra historia, en nuestro contexto, la tragedia se impone.

Los hechizados retoma el mito del incesto, trabajado por el dramaturgo inglés John Ford en Lástima que sea una puta. Construye un verosímil particular, lejos del realismo extremo (que resulta por lo mismo de una gran ingenuidad). Se trata de una metáfora, de la sinécdoque de un mundo que reconocemos cercano porque los deseos y la necesidad de desafiar el orden establecido siguen siendo, aún hoy, moneda corriente.

 

 Ficha técnica

Actúan:César André, Lucila Freund, Martín Ortiz, Enrique Papatino, Pablo Razuk, Silvia Villazur Vestuario: Alejandro Mateo Escenografía: Alejandro Mateo Diseño de luces: Ricardo Sica Realización de escenografía: Verónica Grau Música original: Sergio Vainikoff Fotografía: Camila Levy-Daniel Diseño gráfico: Marcelo Farías Asistencia de dirección: Ramiro Delgado Diseño de coreografía: Teresa Duggan Dramaturgia y dirección: Héctor Levy-Daniel Funciones: Viernes a las 21 hs en El Crisol Teatro, Scalabrini Ortiz 657, CABA. REESTRENO VIERNES 30 DE MAYO DE 2014