FICValdivia 2013: Angelina Vázquez

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En la sección “Chilenas en el exilio” de este Festival de Valdivia se exhibió anoche la película Fragmentos de un diario inacabado de Angelina Vazquez.
Alfredo García conversó con esta  directora chilena exiliada largamente en Finlandia.

En  Fragmentos de un diario inacabado se cuenta el reencuentro de la realizadora con Chile tras 8 años de exilio introduciéndonos en los mecanismos de supervivencia, dignidad, ternura, solidaridad y lucha de quienes victimas de la represión y la oscuridad resisten vitalmente en su país y crean una cultura subterránea que, a contracorriente, y pese a todo, no cesa en su empresa.

AG: Angelina, bienvenida al Festival de Valdivia. ¿Cómo surge la realización de “Fragmentos de un diario inacabado”?

AV: Bueno, desde que llegué a Finlandia y tuve la oportunidad de hacer varias películas, algunas que tenían que ver con Chile y otras al menos con América Latina. Una, que es quizás la que mas quiero, Presencia Lejana, una película que tiene que ver con una familia finlandesa argentina de cuyo seno desaparecieron 6 personas. Y esa película hecha en el año 81 fue un tributo al sufrimiento del pueblo argentino que no tuvo el acompañamiento solidario que nosotros tuvimos en Chile, y eso es un dolor que llevamos muy dentro. Paralelo con todo esto, yo me había planteado que como esta cosa del exilio se alargaba, tenía que venderle a los finlandeses la posibilidad de que yo efectivamente viajara a Chile y pudiera hacer una película para los 10 años del golpe de estado. Eso no era fácil porque los finlandeses querían hacer sus propias cosas sobre América Latina y Chile. Sin embargo, en este caso, se casaron con la idea que este era el reencuentro mio con mi país y con la situación política que entonces se vivía y con mis afectos, Llegué a Chile con mis hijos,no tenia el permiso para entrar así que entre medio clandestina. Y eso significó que a los 15 días me ubicaron y que tras la primera protesta, me echaron de Chile. Me expulsaron junto con mi hijo. O sea, fue el doble exilio. Pero en el entretanto consolidé la manera de realizar esta película que para mi significa una gran cosa y tenia que ver no con el reencuentro con el país oficial de la dictadura, ni el país que a veces con muy buena voluntad pero muy poca verdad nos vendían muchos de los partidos chilenos de la resistencia. Yo estaba muy vinculada con la resistencia pero no me cuadraba el análisis que se hacia con lo que se decía y lo que yo percibía a través de cartas y el contacto que tenia con los chilenos. Entonces quería venir a ver lo que pasaba, con las personas que yo conocía, las que merecían mi confianza que era gente luchadora, a veces muy de izquierda, otras no tanto, pero que era gente que creció en el sufrimiento y el dolor, y creció para otros también. Yo sabía que eso era algo que existía, y era algo que yo venía a buscar.

AG: ¿Cómo logras introducir un equipo clandestino desde Finlandia en el Chile de 1983 recogiendo el testimonio de gente de la política, de la cultura, como vos decís, de la vida diaria?

EV: Bueno, siempre cuando trabajaba desde fuera parte importante de las producciones que yo hacía,  reservaba parte menor del dinero, del poquísimo dinero que teníamos, para incorporar a alguien de Chile dentro de la producción. Eso lo hacia en todas las películas que hice. Gente de mi generación muchos de ellos, entonces era fácil el contacto a veces sin palabras prácticamente. Yo pedía: filmenme tres imágenes que tengan que ver con esto o aquello. Les daba tres toques y recibía el material después. En este caso vine yo con mi asistente de dirección, una persona que me acompañó durante todos los años que hice cine en Findlanda. Llegué a Chile con mis hijos, y empecé a trabajar con Pablo Perelman y con mis amigos y compañeros de generación, cineastas chilenos. Previendo que podía pasar algo como lo que me sucedió, que me expulsaron  empecé a hacer los trabajos preparatorios para la filmación con Pablo Perelman. De modo que los trabajos con Héctor Noguera, actor chileno, productor de La Tierra prometida y de Chacal de Nahuel Toro. Héctor es un gran actor y una gran persona. Y una persona que creció increíblemente en la época de la dictadura. La madre de Jorge Miller, mi mejor amigo, con quien yo mantenía un contacto muy fuerte,  es una mujer que descubrió, tal como lo cuenta en la película, a través del dolor y la decepción lo duro que era esto y realmente lo tremendo que estaba sucediendo en Chile, y el gran dolor con que murió en su alma aparte de haber alcanzado a saber el destino de su hijo era que ella había pensado de manera muy distinta y reconocía que a través de su hijo  y del sufrimiento que ella tenia se había ido dando cuenta de la realidad. También Isabel Dunate, una cantante y abogada chilena que se jugó mucho en Chile, y sigue jugándosela por cierto. Isabel desnuda su alma,nos cuenta como era su matrimonio, muy encantadora, muy de izquierda. Y le toco vivir por trabajo un Chile del éxito y produjo un rompimiento en su vida. Ella se desnuda con eso frente a nosotros. Después hay otra persona que a través del equipo de filmación me hablaban a mi. Un par de personas que no conocí. Como Valentin, que es un delegado de la isla de Chiloe y su madre, dos personas maravillosas. No las pude conocer porque justamente no pude estar en la filmación y los conocí  a través de los materiales que luego, el director de fotografía Johan Enbom que trabajo con Perelman director del equipo de filmación y con Marco de Aguerre, extraordinario sonidista, ellos hicieron el material que yo les había pedido y tiene un algo, una cierta cosa que va mas allá del dialogo con la cámara. Efectivamente la mayoría de ellos me hablaba mas allá de la cámara y se sentía que se expandía el espacio mas allá de la cámara. No fue fácil, pero luché mucho para hacer equipo con gente de Chile por introducir eso, creo que finalmente aunque no pude estar en la filmación tuve el gusto tremendo de ver esa primera protesta y de ver el cambio que existió en este país.

 AG: Uno de los momentos mas conmovedores y esperanzados de tu película es la entrevista a Hector Noguera y su experiencia teatral con la gente de Villa Alegre. 

Las explicaciones, las argumentaciones que Hector nos da de su trabajo en ese
momento no seria como un acto premonitorio de lo que harian muchos años después los

estudiantes chilenos en su lucha inclaudicable por la escuela publica gratuita ?

Efectivamente, no en vano los muchachos y muchachas que hoy luchan por la educación de calidad universal y gratuita en el Chile d e hoy son los hijos y nietos de los que resistieron a la dictadura y lograron la recuperación paso a paso de la república y la democracia. Su capacidad de análisis y propuesta, recoge lo mejor de la experiencia de esa lucha. Pero también hay que destacar la madurez con que están llevando a cabo esta larga pelea por abrir espacios en ámbitos aún más amplios: salud, pensiones y sobre todo, la lucha por una asamblea constituyente que haga una nueva constitución.

Héctor habla de su experiencia y la de otros, que recogieron el testigo de los más antiguos luchadores vinculados a las mutuales y al movimiento sindical de comienzos del siglo XX. Y sus imágenes se nutren también de lo mejor del cristianismo socialista.

Hoy, como hace tres décadas, es la sociedad civil, la buena gente, la que sobrepasa a los partidos y obliga a la “clase política” a abordar los temas que realmente importan. Los estudiantes son la punta de lanza.
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