Bella addormentata

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Excelente propuesta para el fin de semana: el último film de Marco Bellocchio con Isabelle Huppert.

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Bella addormentata es el último film de Marco Bellocchio , un director cuya filmografía se destaca casi siempre por la existencia de un mecanismo dramático, que se hace presente a través de la vida de sus personajes, de  los planteos psicológicos de estos, y de las situaciones siempre ambiguas en las que se debaten sus protagonistas.

El caso de Eluana Englaro, -quien estuvo en estado vegetativo durante 17 años- es el eje alrededor el cual gira el film, lo que permite colocar sobre el tapete reflexiones explicitas e implícitas sobre la irresuelta problemática contemporánea de la eutanasia, la que junto al aborto, derivan sus polémicas al ámbito de lo religioso, lo político y lo judicial.

Pero es fundamentalmente lo humano y por ende el amor lo que determina -en la mayoría de las veces- la toma de las decisiones directas con las personas en cuestión.  Por lo menos esto es lo que nos muestra el cine.

“Sólo Dios elige, no el hombre” reza la iglesia. “Eliana no se ha muerto, estaba muerta” dicen otras voces.Este caso, no obstante, nunca lo vemos en la pantalla. El mismo fue llevado a la corte en varias oportunidades generando la reacción del público y de la iglesia (Vaticano). Esto ocurrió en la realidad, desde el 1999 hasta el 2008, donde la petición del padre de desconectarla es aceptada.

Sabemos que el cine ha abordado en los últimos años dicha cuestión en Million dolar baby, de y con Clint Eastwood (E.E.U.U, 2003),en Las Invasiones Bárbaras de Denys Arcand en el 2004, o en Mar adentro  de Alejandro Amenábar también del 2004. Por nombrar algunos de ellos.

La propuesta de Bellocchio es el abordaje de 3 historias- poco claras en su inicio-, que como un rompecabezas se va armando en la medida que avanza el relato, las cuales nunca llegan a  tocarse. Es probable que la idea sea mostrar los diferentes modos de abordar esas realidades.

Una actriz (Isabelle Huppert) se inmola por una hija (Rosa) en una elección que deteriora directamente la vida de su otro hijo, y la del marido.No casualmente la protagonista de Amour de Michael Haneke (2012). Otra mujer en una situación terminal le pide a su esposo(un senador) que la ayude a morir y la desconecte. Y por último una joven mujer adicta desea terminar con su vida.

Paralelamente la hija de este senador se enamora de un joven mientras reza en conjunto por mantener viva a Eluana.

Todo el relato se desarrollaademás en un ambiente, donde la presencia del televisor se convierte en una de las pocas luces que iluminan los ambientes, ya sea  en forma directa, o en la de sus cruces y transparenciasdel medio de comunicación masivo por excelencia. El que permitió el surgimiento de la abominación extrema, que representa la existencia de “Los grandes hermanos”.

La sociedad actual vive a través de las historias de vidas ajenas a ellos mismos, como si sus propias vidas no significasen nada, frente a la de aquellos que muestran la suya sin ningún reparo ético. Planteo memorable de la genial The TrumanShow de Peter Weir (E.E.U.U, 1996). La sociedad italiana en particular acaba de mostrar ficcionalmente su deterioro en Reality ( Italia- Francia, 2012) de Matteo Garrone estrenada el jueves pasado en Buenos Aires, excelente film que ha pasado sin pena ni gloria por nuestros cines.

Y Bella addormentata tiene mucho del Reality. Y mucho discurso al mismo tiempo. Y demasiado deseo de abarcarlo todo.

Creo que Marco Belloccio en esta historia coral ha intentado mostrar un abanico de posibilidades sobre si la muerte digna debe o no ser legalizada, un film donde lo simbólico-cultural de alimentar al hambriento y dar de comer al sediento, conlleva esa carga moral que  moviliza emocionalmente de tal modo, que impide un análisis ético como corresponde. De allí que las situaciones sean manipuladas ideológica, religiosa y políticamente.

Porque en primera instancia se trata de aclarar las posibles formas en las que todos y cada uno habremos de “bien-morir”. Algunos podrán decir, que este es un acto miserable, otros dirán que es un acto de valentía, pero muchos saben que puede ser un acto de amor.