Ripstein y Garciadiego: esa pareja feliz

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Una mordaz aproximación de Abel Posadas al universo de la pareja de realizadores mexicanos más famosa.

                                                    “Mis películas son de malas a…peores”

                                                      Revista de la Universidad de México

                                              Reportaje a Arturo Ripstein con motivo de Sodoma

 

NO TE ENGAÑES CORAZÓN

Desde el comienzo mismo del sonoro el cine mexicano entregó estampas prostibularias. Tal el caso de SANTA (del otrora famoso galán Antonio Moreno-1935) o LA MUJER DEL PUERTO (Arcady Boitler-1935). Luego la mayoría de las actrices mexicanas tuvieron que pasar por ese oficio. O caer muy bajo. Hasta la señora Lamarque anduvo por la morfina con la boca torcida –el ojo ya lo estaba de nacimiento-  en LA MUJER X (Julián Soler-1955). Problema: en Argentina el cine mexicano de los viejos estudios iba a parar a los salones populares del interior del país. Fuera de unas poquitas estrellas de peso –Félix, del Río, de Córdova, Armendáriz- los folletines aztecas no cuajaban en las boleterías. Los Walerstein producían un cine que entregaban a los sectores pobres de México y ellos no se molestaban sino a la hora de revisar los libros de contabilidad. Había mucho cantante –Negrete, Infante, Javier Solís- y las canciones de Agustín Lara podían tener su momento de apogeo.

De directores ni se hablaba y, menos aún, de guionistas. Aún hoy no se sabe por aquí que DISTINTO AMANECER (Julio Bracho-1943) podría ser algo más que un folletín: se trata del primer melodrama urbano del cine de aquel país. A las habituales casas de vecindad, al pan con mantequilla, a los frijoles y tamales, hay que agregarle el ciclo de la Revolución, un arco que cubre la historia de buena parte de la industria mexicana. Cuando la señora Félix se despide del cine en 1970 lo hace dirigida por Juan Ibáñez en LA GENERALA. No se distribuyó en Argentina porque para esa fecha, quienes querían saber qué ocurría en las pantallas al sur del Río Grande, debía ir a ciclos especiales.

Para los europeos, México y Argentina, al menos en materia cinematográfica, no poseen diferencia alguna. Tango y bolero dan igual a la hora de estudiar América Latina –con la excepción de Brasil donde no se habla español. Al menos, Román Gubern se ha dado cuenta-. A la hora de estudiar el relato del cine mexicano de cualquier década y hasta la actualidad, podrían establecerse unas cuántas diferencias que van mucho más allá de las historias. A los eruditos hispanos y franceses, esto los tiene sin cuidado. Tampoco advierten que existen escasos paralelismos entre los momentáneos nuevos cines que, de vez en cuando, asoman en los dos países.

LA ESTRELLA VACÍA

Cuando en 1997 se estrenó en Buenos Aires la coproducción mexicano-franco-hispana DEEP CRIMSON o PROFUNDO CARMESÍ, dirigida por Arturo Ripstein y con guión de su mujer, Paz Alicia Garciadiego, creíamos estar viendo THE HONEYMOON

KILLERS (1969-Leonard Kastle). Se trata de una copia de la película norteamericana basada en un hecho real. Nadie recordaba a la indie de Kastle y todas fueron alabanzas de la crítica con gran aceptación del público y de los intelectuales –que no forman parte del público, por supuesto-.

Recordábamos a este realizador de las épocas en la sala Lugones, allá en la primera mitad de los años 70 y no sólo por TIEMPO DE MORIR (1966), sino en especial por EL CASTILLO DE LA PUREZA (1973) o EL SANTO OFICIO (1974). Por entonces ya sabíamos que había sido asistente de Luis Buñuel y que era hijo de Alfredo Ripstein (1916-2007), un productor que se inició en negocios con Luis Sandrini y la rumbera María Antonieta Pons para ponerse al día en 2002 con EL CRIMEN DEL PADRE AMARO (Carlos Carrera-2002). Con semejante antecedente, el joven Arturo, nacido en 1943, tenía posibilidades de elegir dentro de la industria cinematográfica. Lo que no se sabe hasta el momento es si la familia Ripstein tenía alguna conexión con la realidad mexicana o vivía en esa nube en donde habitan los productores de los antiguos estudios Churubusco.

Resultaban interesantes los desafíos de don Arturo y su visión patética de la familia mexicana. Se inició con guionistas como Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez –TIEMPO DE MORIR-. Creemos que, de aquella época, la más sólida resulta EL CASTILLO DE LA PUREZA, en cuyo elenco figuraban los venerables Rita Macedo y Claudio Brook. En aquel entonces los guiones eran sólidos y existía, al menos, la intención de innovar en el enmohecido relato del cine mexicano. Convengamos en que más suerte ha tenido Jaime Humberto Hermosillo.  De pronto y muellemente instalado en su butaca de genio hijo de productor, Arturo cayó en los brazos de Alicia Paz Garciadiego (1948).

SUBIDA AL CIELO

En 1986 don Arturo, en complicidad con Manuel Puig, había asesinado a Silvina Ocampo gracias a la traslación fílmica de El impostor, llamada EL OTRO. Vamos a cuentas: no se trata de fidelidad o no a un escritor. Una película es válida cuando por sí misma se erige en un texto de mérito. Ocurre que ese verdadero desastre del que Puig intentó luego disculparse diciendo que había sido estafado, indicaba un considerable retroceso en Ripstein y es casi imposible de soportar. Es peor todavía que la versión argentina que Alejandro Maci perpetrara en 1997.

No sabemos si esta Silvina Ocampo convertida en tamal se estrenó en Argentina. Lo que sí es cierto es que doña Alicia tomó a Juan Rulfo e hizo el guión de EL IMPERIO DE LA FORTUNA. A partir de aquí y hasta Flaubert y su Madame Bovary inició un saqueo que incluye a Guy de Maupassant, Gabriel García Márquez e incluso al premio Nobel egipcio Nagui Mahfouz para PRINCIPIO Y FIN (1993), una novela publicada en El Cairo en 1948   En este todo vale y como don Arturo opina que el guión es la piedra fundamental de un film, doña Alicia Paz se encargó de engendrar culebrones sobre los sectores bajos de la población mexicana.

El desconocimiento de los argentinos sobre América Latina es mayúsculo, de modo que hay que intuir que las drogas y la extrema violencia no son patrimonio exclusivo del extremo sur del continente. En PRINCIPIO Y FIN, por ejemplo, la desquiciada familia caída en la pobreza se pierde de manera estruendosa no sin antes haber atravesado peripecias que el más imaginativo de los folletinistas jamás hubiera concebido. Para la señora Garciadiego el desprecio hacia esta gente –cfr. LA REINA DE LA NOCHE (1994) en donde no falta ni el periplo nazi- es palpable en cada fotograma. Y el realizador que alguna vez filmara de manera ejemplar EL LUGAR SIN LÍMITES (1978), se ha convertido en el campeón del plano medio y del primer plano que subraya estados de ánimo tal como en Televisa.

LA HERENCIA DE LA LLORONA

Cuando en 1950 Luis Buñuel filmó LOS OLVIDADOS lanzó una mirada feroz pero comprensiva de los miserables. La película significó para él un severo castigo de parte de la industria mexicana. Incidentalmente, el actor Roberto Cobo también ha sido utilizado por Ripstein en EL LUGAR SIN LÍMITES. Ni el realizador ni su consorte corren peligro alguno: pueden seguir mostrando cocaína, sodomía, incesto, mariachis aburridos, actrices vestidas en un supermercado de cuarta categoría. La intención de ambos es sorprender al espectador. Lo que no tienen en cuenta, al menos los guiones de la Garciadiego, es que resulta imposible firmar con ellos el pacto ficcional del que habla Umberto Eco.

Antes bien: lo que provocan es una cierta indiferencia con esos actores marcados como en cualquier tira televisiva. No era ése el escándalo que buscaba el cine moderno. El posmoderno, en cambio, logra hacer brotar una sonrisa parecida a la mueca. Esta pareja puede seguir acumulando premios, dando conferencias e interesantes masterclasses adonde los inviten. La dama es más vistosa que cualquiera de las actrices que utiliza el marido. Ahora estuvo aquí en Buenos Aires para promover LAS RAZONES DEL CORAZÓN (2011), en donde se burla de la señora Emma Bovary. Esto ya lo había hecho antes Woody Allen en uno de sus cuentos: se sabe que Madame Bovary es una pesada y, según Allen, en el viaje a través del tiempo, hasta quiso convertirse en primera figura no sólo de Broadway, sino también de Hollywood. Esperamos ahora que Ripstein-Garciadiego nos cuenten la historia del Quique Félix y de la Doña sin el lirismo que utilizó Carlos Fuentes para su Zona sagrada. A ellos les basta con la chatura. Y a correrse, que les cae otro premio.

  • nina ferez

    Un poco cruel pero esto es habitual en Posadas.
    Me parece que Ripstein se merece algo más de respeto
    No sé Garciadiego

    nina

  • omar j. salaverry

    No hay nada como desayunar a las carcajadas. Un poco
    amargo el artículo, aunque los que hemos soportado “El
    otro” comprendemos la indignación. La guionista es una
    señora simpática. Poco más
    OS

  • L. Centani

    Merecido tiene este artículo el señor Ripstein. No sólo el
    director insulta públicamente a sus colegas, sino que se
    pone histérico porque el engendro sobre Madame Bovary no recibió ningún premio en San Sebastián

    L. Centani

    • hugo pieri

      De lo que se trata aquí es de juzgar el trabajo de un director que se cree el más importante de México y que no vacila en
      insultar a sus colegas públicamente

      hugo

  • victorio jordán

    Los que no saben ni dirigir ni enseñar se dedican a
    destrozar el trabajo ajeno, en este caso el de
    Ripstein

    Victorio Jordán

  • raul cavero

    Estimado Jordán: qué tiene que ver mi amor con tu
    pensamiento? Acá se juzga el deterioro y la decadencia
    de Ripstein

    raúl cavero

  • germán mariotti

    Es indudable que Ripstein va barranca abajo. Y también es cierto que es impiadoso con sus colegas, según atestiguan diarios mexicanos. Allá lejos, como dice Posadas, prometía mucho más

    germán mariotti

  • henry abakan

    Y qué hacen los directores argentinos que tienen la edad de Ripstein?

    Henry