Dar de leer

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Dar de leer es ese acto solidario que menciona Mempo, tomarse el tiempo de leer por y para otro.

Estela Vega, en su programa radial “Juego de palabras” fue la que me hizo
conocer hace unos años este concepto de “dar de leer”, relacionado quizás
con “dar de comer, o de mamar” en el sentido más estricto, dedicado a las
embarazadas que ella visitaba en el hospital o mamás recién paridas,
iniciándolas en el camino de ser mediadoras de lectura.

Dar de leer, para mí, es este puente que se arma cada vez que enfrentamos
(literalmente, nos sentamos frente a ellos) a un grupo de chicos desde dos
hasta 18 años. Podrían tener 80, para el caso. Dar de leer es ese acto
solidario que menciona Mempo, tomarse el tiempo de leer por y para otro.

Si lo hacés en Compañía (parte del nombre del colegio que nos albergó esta
semana), la satisfacción puede tomar ribetes inusuales. Y difíciles de
medir. Es el tercer año consecutivo que vamos una semana a (con)vivir con
esta comunidad educativa, una familia extendida impresionante, una rara avis
donde las generaciones van pasando y se quedan, es decir, los alumnos que
egresan vuelven como auxiliares, como docentes, como directivos, como padres
de otros alumnos…Y en una especie de cinta sinfín se van ampliando, y ya
nosotros formamos parte. La energía se convierte en sinergia con los años y
como una orquesta estamos cada vez más afiatados, y esta especie de trabajo
que son las ferias para nuestro grupo deviene solo en una sucesión de
momentos placenteros, donde la lectura de lo que sea y la literatura van de
la mano, y entonces los chicos de primer grado arman su primer libro, se lo
presentan a los padres con su docente, nosotras somos testigos y después
participan del acto una abuela con acento español, un padre que hace voces
de distintos personajes, otra abuela que lee un cuento de María Elena Walsh
(y se lo había ensayado). Los chicos de 4to año encabezados por su profe de
Lengua y Literatura hacen teatro leído para los más chicos, aprovechando que
tendremos a Adela Basch en persona el último día como broche de la
Feria…Otra de las profes, después de contar “Buenos días, gorila”, hace
que sus alumnos lean cuentos cortos también de Adela para primer y segundo
grado. Todos tienen algo para mostrar y compartir en esta maratónica semana
(de lunes a viernes, de 8 a 17.30, no cortamos, no salimos a almorzar,
ofrecemos un servicio sin escalas), los chicos de un séptimo hacen obras muy
breves que ellos mismos guionaron, mientras el otro séptimo trabaja la
relación entre la poesía y la canción y escuchamos de fondo al Nano Serrat
cantando “Para la libertad”.

Cómo será que la bibliotecaria, que se jubiló después de más de veinte años,
viene a ayudar a elegir los libros que quedarán para el colegio, porque
obviamente es quien mejor sabe qué necesita la biblioteca…Y si eso no es
hacerte compañía, como decían mis ancestros gallegos “Que baje Dios y lo
diga”.

Comparto unas postales de estos gloriosos días.

GentilezaTierra de Libros
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