Ruby Sparks: la escritura como protagonista

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ruby sparks criticaParece que al actor norteamericano Paul Dano le sienta muy bien el rol de escritor. Un escritor que no encuentra del todo su lugar en el mundo. Podemos mencionar como ejemplos la película Being Flynn, The extra man y, en este caso, Ruby Sparks o Ruby, la chica de mis sueños (2012). Mientras que, en aquellos filmes, el tema de la escritura es periférico a otras cuestiones y acciones que se desarrollan, en Ruby Sparks cobra un sitio central y protagónico.El cruce entre realidad y ficción es puesto en primer plano.

 

En esta película se nos presenta a Calvin Weir-Fields, un joven escritor que es solitario y retraído. Su vestimenta es sobria; su vida, aburrida. No tiene amigos. Su única compañía es su perro Scotty,  un perro que hace pis como una hembra y a quien nombró por Scott Fitzgerald. Lo compró con la idea de que la gente se le iba a acercar para jugar con él  y que de ese modo podría conocer a alguien. Pero Scotty resultó ser igual a su dueño: tiene miedo de quienes no conoce y se asusta cuando lo quieren acariciar.

Calvin escribió un best seller de un éxito arrasador cuando tenía diecinueve años, pero desde entonces vive como la sombra de ese escritor exitoso que una vez fue. La gente le pregunta qué está escribiendo ahora, en qué está trabajando. Él elude la respuesta. Su hermano lo incita a salir con mujeres, pero él dice que no es del tipo que va a citas. Además, no quiere acostarse con mujeres que se interesan en él solo por haber leído su libro.

Calvin está paralizado en cuanto a la escritura y quizás es porque no tiene nada interesante que contar. Parece que su vida es demasiado chata y se sienta frente a su máquina de escribir mirando horrorizado la hoja en blanco. Sin embargo, todo cambia cuando su analista le da una tarea especial: que escriba un texto acerca de alguien que lo ve a su perro asustado y babeado, pero a quien le gusta tal cual es. Esa persona seguramente lo aceptará también a Calvin. Paralelamente, tiene un sueño que rompe con la tediosa monotonía de su vida: una chica atractiva y enigmática se le aparece y le pregunta si ha visto su otro zapato. Esta aparición lo cautiva totalmente a Calvin y nombra a esta mujer Ruby Sparks, quizás porque tiene el pelo color rubí y porque tiene chispa (spark). Finalmente ha encontrado algo que lo motiva en su vida y no come ni duerme para poder escribir acerca de ella, para poder pasar así más tiempo con esta adorable criatura a la cual dio forma con su imaginación.

Esta mujer, según él la concibe, será la que lo ame para siempre. A partir de esta invención, los cambios empiezan a sentirse en el ambiente: su casa, que es toda blanca, de un estilo minimalista y moderno, se va llenando de color, al verse invadida por misteriosas prendas coloridas que ella va dejando por ahí, aún antes hacer su aparición.

Una mañana, al estar por salir apurado de su casa, Calvin encuentra que esta mujer, sobre quien él escribió con tanta vehemencia, ha cobrado vida y se ha presentado en su cocina, preparando el desayuno, como si nada especial hubiera pasado, como si hubiera estado con él desde siempre. Es entonces cuando Calvin piensa que lo van a internar por estar imaginando cosas. Ya no sabe dónde esconderse para dejar de ver aquello que, según piensa, es una alucinación. Pero esta chica llegó para quedarse.

Pronto Calvin hará un descubrimiento peligroso y allí radica el interés de esta película. Este escritor se da cuenta de que con su escritura él puede moldear, determinar la conducta de la hermosa mujer que ha creado. Es el sueño de todo hombre.

Ruby rompe con las estructuras rígidas en la vida de Calvin; su forma de ser es imprevisible, ella es desordenada y quizás demasiado espontánea para él, pero él la ama justamente por eso, por su complejidad. Siempre viste con colores chillones y no hay grises en la vida de Ruby; con ella es todo o nada, la pasión la gobierna. Así, encarna la otra cara de Calvin, quien es lógico y metódico y quien lleva una vida ordenada.  

El espectador descubrirá qué uso hace Calvin de este mágico poder que le ha sido otorgado y hasta dónde permitirá que su personaje se asuma como un ser independiente y libre. Pues la posibilidad de determinar la conducta del ser amado es, sin duda, una tentación casi irresistible.

La película tiene buen ritmo, está inteligentemente narrada y sus personajes son sólidos, coherentes. Paul Dano y Zoe Kazan (Calvin y Ruby respectivamente) son a su vez los productores de esta película y Kazan es la autora del guión. Ambos, pareja en la vida real, poseen una gran química que se deja ver en la pantalla. La aparición de Annette Bening como la madre new age de Calvin, y de Antonio Banderas, como el segundo esposo de ella y a su vez un excéntrico escultor, aportan colorido y comicidad a la trama. Los directores, Jonathan Dayton y Valerie Faris ya lo habían dirigido a Dano en la exitosa película independiente Pequeña Miss Sunshine (2006).

Esta versión moderna y libre del mito griego de Pigmalión, muestra cómo el autor se enamora perdidamente de su obra y esta cobra vida. Pero lejos de sonar a un tema repetido, la lúcida interpretación que realiza la película de este mito dará fuego a muchas discusiones filosóficas y dará que pensar, tanto al público especializado como al espectador común. Esta obra sin duda tiene algo que decir, no sólo acerca de los vínculos afectivos sino también acerca del arte y del artista, del creador y su creación y ?¿por qué no??  también sobre la libertad.