Lub- Dub

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Exquisita producción de Roxana Grinstein con una reflexión sobre el cuerpo, excelente desempeño técnico y la construcción de una estética siniestra. 
Varios son los disparadores creativos que dan origen a la última creación de Roxana Grinstein, desde el sonido hasta la utilización de las zapatillas de punta. Y entre estos dos recursos, también está el silencio;  aquel que potencia la eficacia de los dos anteriores.
¿Qué tienen en común aprender las tablas de multiplicar con el uso de las zapatillas de puntas? La respuesta está en esta exquisita producción donde la reflexión sobre una determinada concepción del cuerpo va acompañada de un excelente desempeño técnico y la construcción de una estética siniestra.
Lub-Dub hace referencia al ruido que, separado por un silencio, emite el corazón al latir. Y este título es usado como disparador de la creación para hablar de  “nuestros diferentes ultrajes, aquellos en los que nos vemos sumergidos en la cotidianidad de nuestras vidas, y el silencio como cómplice de nuestras realidades”.
Tan sólo la relación entre dos cuerpos son necesarios para realizar este viaje subjetivo donde el bailarín-personaje progresivamente se transforma en una máquina que aprehende- repite y se adapta hasta convertirse en un mecanismo donde la sistematización del movimiento no da lugar al pensamiento sobre el mismo.
El cuerpo obedece y en esa acción, consciente o no, va modificando su tono muscular hasta estar absolutamente tensionado.
Y nada mejor para hablar de ello que la elección de las tablas de multiplicar y el aprendizaje de las puntas en la danza, ya que es ahí donde  los límites entre sacrificio, agotamiento y satisfacción están absolutamente borrados. Y oportuno para este aprendizaje es la reiteración, una y otra vez de los sonidos y el movimiento. De esta manera la repetición estructura la obra generando diferentes estados quebrados por un silencio absolutamente contrastante donde el cuerpo igualmente no puede parar.
La estética expresionista elegida para esta reflexión encuentra recrear un clima siniestro en el cual lo cotidiano se transforma en agobio y donde el juego entre luces y sombras es eficaz para construir diferentes espacialidades y niveles narrativos. Y así la escena realiza un montaje paralelo entre quien ejecuta en un primer plano y quien dirige el mecanismo de esa ejecución en un segundo nivel.
Sin embargo, estas escenas paralelas confluyen en el silencio o en la duplicación del personaje gracias a la utilización de grabaciones que reiteran lo que realizan las bailarinas en el aquí y ahora.
En tan sólo cincuenta minutos la lógica de Lub- Dub se hace cuerpo en el espectador, que invadido por la tensión de la repetición del movimiento, es parte del dar ordenes y recibirlas, de ejecutar y parar, de volver a empezar otra vez, de equivocarse y seguir.
En Lub- Dub, cada secuencia es una reflexión sobre nuestro modo de aprender y normativizar nuestra vida y la obra en su totalidad es una tesis sobre cómo habitamos el mundo a partir de constituir nuestras rutinas.
Aquí, la violencia simbólica resulta extrema y si la misma se ejerce sobre nuestros cuerpos, la danza contemporánea, tomado recursos de otros estilos y elementos cotidianos tiene mucho para decir.
¿Qué tienen que ver las zapatillas de puntas y las tablas de multiplicar? Lub- Dub tiene una eficaz y meritoria respuesta para dar.
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