Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

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Este martes proximo comienza en la Cineteca Vida un ciclo dedicado a Fassbinder con esta obra maestra sobre la imposibilidad del amor.

FASSBINDER y Las amargas lágrimas de Petra von Kant
por Raúl Finkel cinesinorillasblogspot.com.ar

La versatilidad de Fassbinder hace pensar en su inexistencia. Poco hay de común en el plano formal y en el estético entre películas como La angustia corroe el alma, Las amargas lágrimas de Petra von Kant, La ansiedad de Verónika Voss, El matrimonio de María Braum y Lili Marleen. Del realismo más chato y sucio imaginable que elige para contar la historia…
Fassbinder quizás pueda ubicarse más cerca de Bergman que de Welles o Godard, la unidad de su obra está más en lo ético y lo político que en lo estético y formal. Es la voracidad por decir y mostrar todo lo que se tiene y lo que se sabe, es esa fe ciega en exponerse como único camino hacia lo verdadero lo que aparece en todas las películas de Fassbinder. Es su intransigencia con el mundo, con su sociedad, con sus personajes y con él mismo.

Las amargas lágrimas de Petra von Kant fue originalmente una obra de teatro, y se lo nota en el peso expresivo de la puesta en escena; pero Fassbinder hace una película, no teatro filmado, y en ello es determinante la búsqueda insistente de la cámara por lograr encuadres que superen y a la vez refuercen el encierro de la puesta en escena.
Todo transcurre en un único espacio, Petra permanece encerrada espacial y escenográficamente en su habitación/estudio; ese encierro se refuerza por los encuadres que la ubican reiteradamente tras los barrotes de su cama o sobre encuadrada por marcos de puertas, de espejos o por espacios vacíos de otros objetos; por el vestuario que la engrilla a las cadenas de su vestido, o la aprisiona por el cuello. La cámara se mueve permanentemente buscando la fluidez que las actuaciones no aportan, Petra, Karin, Sidonie y Marlene parecen copiar la rigidez de los maniquíes; son por la rigidez corporal con la que actúan solo estereotipos de mujeres.

Seis mujeres y varios maniquíes femeninos habitan la escena de Las amargas lágrimas…, pero toda la película está bajo la advocación del desnudo masculino y hostigadas por la ausente presencia de los hombres.
Las amargas lágrimas es una historia sobre la imposibilidad del amor, sobre el entrelazamiento de los sentimientos con el interés económico, el uso de poder, la necesidad de humillación, las influencias, etc, etc y mil etcéteras que se interponen en la circulación de sentimientos distorsionando su percepción y logrando la insatisfacción y la angustia.

Petra es una y es muchas. Despótica y sumisa al mismo tiempo, despierta con el poder de una reina que gobierna desde su cama; Marlene es todo su séquito; pero al mismo tiempo, desde su trono se inclina telefónicamente ante su madre. Los mandatos y deseos maternos son seguidos disciplinadamente, en acto o en mentiras, pero jamás cuestionados, nuestra reina es una niña

La visita de Sidonie pone en juego dos discursos sobre el mundo amoroso, o quizás habría que decir sobre los intercambios del orden afectivo entre los individuos. Sidonie es la mujer plenamente dominante de su personaje: conoce el mundo y las relaciones; no tiene ninguna ilusión; sabe lo que necesita del funcionamiento pragmático del mundo; hace lo que esperan de ella; consigue lo que quiere. Petra en cambio se ha corrido del personaje “femenino”, la crudeza y la claridad de sus palabras son de un tipo de mujer distinto al de Sidonie. Petra parece tener una claridad meridiana a la hora de analizar la recientemente rota relación con su ex marido: el reconocimiento, el dinero, la vulnerabilidad de lo masculino; la dominación. Petra está tan entera afectivamente como si lo que hubiese terminado fuese un experimento científico y no un matrimonio. Racionalidad, frialdad y poder.

Pero la aparición de Karin la descoloca; Karin hace surgir el deseo; el deseo y la sensación de poder hacen desvanecer la lucidez anterior. Petra se lanza a seducir a Karin y su arma principal es su prestigio, su poder, su dinero, las cosas que puede darle a Karin para que viva materialmente mejor y triunfe en su carrera de modelo. Petra no se ofrece, seduce a partir de su valor de uso y Karin acepta el negocio. Karin y Petra juegan el juego que tan bien describió Sidonie en la escena anterior.

Karin ha jugado el papel de la desprotección; la vulnerabilidad; la falta. Aunque en varias tomas que tiene la reproducción del cuadro de Poussin como fondo, Karin queda emparejada con un gran felino en actitud de combate. Petra es una actuación de una mujer fálica, y Fassbinder lo manifiesta también en la imagen, la imagen de Petra esta siempre acompañada del pene de Dionisos, o mejor dicho: de su reproducción.

Petra se ha enamorado y desea ser amada, no ser solo parte de una transacción económico/afectiva como la que ellas han construido. La angustia y el malestar están en la génesis, en la estructura misma de la relación. Cuando Karin ha obtenido lo que Petra prometió que podía darle, sigue su marcha. Es fabulosa la puesta en escena de toda esta secuencia. Es Karin la que ocupa el centro de atención y de poder: la cama, la que es servida y la que tiene una actitud displicente con todo; igual que Petra en la primera escena de la película. Los roles se han invertido. Petra se propuso como el amo, pero su deseo la coloca en la posición de esclavo.
Tras la angustia Petra comprende casi tan lúcidamente, como en el relato a Sidonie sobre la relación con su ex marido, que no ha amado a Karin, que solo ha intentado poseerla, que todo ha sido una transacción disfrazada de afecto. El cambio de Petra se extiende más allá de Karin, ha comprendido también algo de su relación de dominación para con Marlene a la que le propone construir otro tipo de vínculo, pero Marlene no lo desea, quiere seguir siendo esclava por eso elige irse.
Es interesante la elección de la obra pictórica que contiene visualmente todo el desarrollo del relato: “Midas y Dionisos” de Nicolas Poussin. La pintura represente el momento en el que el Rey Midas le agradece a Dionisos –Dios del vino y el éxtasis en la mitología griega- el haberlo liberado del don que antes le había otorgado, el de convertir en oro todo lo que tocaba. Todas las relaciones humanas de orden “afectivo” que se ven o se relatan frente a ese cuadro del Rey Midas están mediadas por el dinero y el poder. Lo que permanece ausente durante las dos horas de película es el sexo y la ternura.

La película termina con The Platters cantando “The great pretender”: el gran simulador. Y quizás esa sea la idea que rige los distintos discursos en los que Petra ancla, todas simulaciones, puestas en escena, vacío.

Lo maravilloso de todo el desarrollo de la película es que claramente puede leerse en las actitudes, el dolor y la lucidez de Petra von Kant a Rainer Werner Fassbinder y su historia personal con el amor, el poder y el sufrimiento.

RAINER WERNER FASSBINDER

por Hayrabet Alacahan

Luego de tantos años de su muerte (31 de mayo de 1945 / 10 de junio de 1982), la presencia de RWF no solamente es inevitable sino que es imprescindible en el quehacer cinematográfico mundial.
Desde su inicio, en 1969, con su primer largometraje “El amor es más frío que la muerte” hasta su último film “Querelle”, en 1982, filmó 41 películas. Anteriormente ya había realizado dos cortometrajes. Una obra insuperable si tenemos en cuenta que las realizó en tan sólo 12 años. Sin incluir las 26 obras en el ámbito teatral (como director, autor, adaptador y productor), 4 obras radiofónicas (autor), 18 films como actor protagónico (desde 1967 a 1982) dirigidos por otros realizadores y su participación de lleno en diversos proyectos artísticos.
Desde las primeras imágenes del cine provenientes de los hermanos Lumiere, Mélies, Edison, hasta Griffith, Einsenstein, Bergman, Tarkovski, Godard, los hermanos Kaürismaki y otros importantes más, cada uno de ellos trato de llegar al espectador con estilos propios, con una nueva forma de comunicación visual. Desde ese lugar innovador, la obra de RWF sobresale como pocas.
Ya hace más de cien años en el mundo del cine se acostumbra, bajo diferentes ópticas y tendencias, a visualizar historias cotidianas. Con la clave expresiva y su lectura particular, RWF nos conduce hacia un cine socialmente comprometedor y, sobre todo, perturbador. Un cine que da la tarea al espectador para que sea a la vez el juez y la víctima de la realidad en que está sumergido.
RWF se valió de la situación de su era (que no es tan ajena ni es tan distante a la de hoy), para situarse ante su país, Alemania (podría haber sido cualquier otro país), y remarcar sus principales defectos: la ignorancia, la indiferencia, la prepotencia, la omnipotencia, la discriminación, la intolerancia, el fingir, entre otros defectos que padece la humanidad entera.
La obra en conjunto de RWF es un retrato directo, en el que no hay lugar para el disimulo y por lo tanto es una obra auténtica, como lo fue él personalmente. Creo que él siempre intentó buscar la raíz del dolor y la necesidad propia. Para ver y sentir su pasado y su presente, donde en el transcurso del tiempo, siempre, la sed de su cuerpo acompañó a la sed de su alma, de su intelecto, de su creatividad y sobre todo a la sed de su deseo. Por su propia búsqueda y para poder expresar sus planteos como humano y como artista, aún tantos años después de su muerte, RWF con su magma, con su eficaz habilidad y talento consigue asombrarnos y despertarnos de a  poco, mirando a la pantalla, aún de reojo.

Título original: Die bitteren tranen der Petra von Kant / Guión: R.W. Fassbinder / Fotografía: Michael Ballhaus / Música: temas musicales de Giuseppe Verdi, The Platters y The Walker Brothers / Sonido: Gunther Kortwich / Montaje: Thea Eymesz / Diseño de vestuario: Maja Lemcke / Maquillaje: Peter Müller / Peinados: Margarethe Ullmann / Director de arte: Kurt Raab / Producción: Michael Fengler y R.W. Fassbinder / Productora Tango Film, Munich /

Origen: Alemania / Año: 1972 / Duración: 124 minutos / Formato original: 35 mm / Formato de proyección: DVD /
Elenco:
Margit Carstensen (Petra von Kant), Hanna Schygulla (Karin Thimm), Irm Hermann (Marlene), Eva Mattes (Gabriele von Kant), Katrin Schaake (Sidonie von Grasenabb), Gisela Fackeldey (Valerie von Kant).
 
PROXIMA FUNCION
Martes 1º de Octubre a las 20:30 hs
LA ANSIEDAD DE VERONIKA VOSS
Dirección: RAINER WERNER FASSBINDER