La ópera llega a Almagro

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DP Giardino 2

Don Pasquale –rico, un poco tacaño, pero crédulo– dialoga con Malatesta, su médico, y a partir de este momento el espectador se sumerge en una historia donde el humor, la intriga, el amor y –por supuesto– la música y el canto confluyen en un espectáculo que sorprende por varias razones. Don Pasquale de Gaetano Donizetti (estrenada en 1843) –con puesta en escena de Omar Ottomani y dirección musical de Sergio Ratti– lleva dos funciones y tuvo una muy buena aceptación del público.

La obra, que se puede disfrutar en el teatro Hasta Trilce, es una ópera bufa (con tema cómico). Este subgénero se caracteriza por posibilitar un acercamiento a situaciones más populares y entendibles, y una mayor aproximación al teatro como género universal, en tanto presenta los grandes temas que nos involucran a todos.

Algunas de las características de la ópera bufa son: recitativos (partes habladas) más extensos; temas cotidianos o superficiales; y en algunos casos, como en Don Pasquale, uso de personajes muy conocidos, como los de la commedia dell’ arte italiana –obras en tres actos, con trama definida y personajes arquetípicos; temas sencillos como los enredos amorosos, los celos, etcétera–. En esta oportunidad, Donizetti nos cuenta la intriga que Malatesta urde junto a su hermana Norina para conseguir que el viejo Don Pasquale termine aceptando el matrimonio de la joven con su sobrino Ernesto.

Por supuesto, más allá de las actuaciones y del argumento, el canto es el gran protagonista y, en este sentido, hay que destacar las voces de Pablo Ángel Basualdo (Don Pasquale), Ana Sampedro (Norina), Ezequiel Martín González (Ernesto) y Alfredo J. Martínez (Malatesta). El dúo de Sampedro y González en el jardín, bajo la luz de la luna, es uno de los momentos más emocionantes y mejor logrados en cuanto al ensamble de las voces. También es para destacar el cuarteto concertante entre Basualdo/Martínez, por un lado, y Sampedro/González por el otro, acompañados de una excelente actuación que jamás cae en la exageración, a pesar de tratarse de una comedia.

Si de actuación se trata, los papeles del notario (Fabián Mauricio Chiappetta), el mayordomo (Jorge Alarcón), la criada anciana (Margarita Della Chiesa) y la criada (Elizabeth Guerrero Rengifo) brillan en logrados pasos de comedia. Así, es posible, olvidarse por un rato del subtitulado y disfrutar lo que los personajes ofrecen con sus gestos y con sus movimientos. Sorprende, además, la expresividad de Sampedro y la ductilidad escénica de Basualdo y de Martínez. En cuanto a González, se lo nota un poco menos suelto en el nivel actoral, pero con una voz que recorre todos los matices desde los más dulces hasta los más enérgicos.

La puesta en escena de Omar Ottomani traslada la acción a los años cincuenta y recurre a la estética de las historietas de la época. La escenografía es mínima, pero en ella sobresale un afiche que puede verse como fondo y cuyos dibujos están inspirados en el caricaturista italiano Benito Jacovitti (1923-1997). La iluminación del mismo Ottomani y de Sergio Iriarte colabora para crear diferentes atmósferas que hacen a la parte teatral de la ópera. Nuevamente, destacamos la escena del jardín en la que las luces tenues acompañan a la perfección el desarrollo del canto y contribuyen a la magia que rodea la declaración de amor de los protagonistas más jóvenes.

La dirección musical de Sergio Ratti es impecable. La orquesta suena bien y conmueve no solo por el virtuosismo de los músicos, sino también por sus edades: todos son jóvenes y muy talentosos. Por supuesto, también debemos mencionar al coro, dirigido por David Stalldecker, que se distingue por la perfecta armonía y por el caudal de sus voces.

Sin dudas, sin asumir el papel de crítico de ópera que, por supuesto, no soy, me parece interesante señalar que este subgénero que combina teatro y música no es un espectáculo solo para entendidos. Al menos esta puesta de Don Pasquale se puede disfrutar, nos hace reír, emocionar, y nos remite a la concepción aristotélica de la comedia en la que se representa “un defecto y una fealdad que no causa dolor ni ruina”. Después de todo, no viene mal pensar por un momento que el amor puede triunfar y que nos podemos llevar alguna enseñanza positiva como canta Norina al final de la obra.

Más sobre la puesta en escena

El dispositivo escénico es de Agustín Rojo; el vestuario, de Cecilia Piñeyro; la realización escenográfica, de Agustín Rojo, Pía Berdiñas y Carolina Berdiñas; ayudante de Regiè, Elizabeth Guerrero Rengif; subtitulado, Matías Valentino; filmación, Roxana Latrónico.

Foto: Coloneros Por Siempre

  • Fabian Mauricio Chiappetta

    Muchas gracias por sus generosas palabras, es un trabajo que disfrutamos a pleno y en mi caso personal es mi debut en el genero lirico, ya que soy actor y cantante popular. todo un desafio y un honor poder interpretar a IL NOTARO.
    Un cordial saludo.

    • Adriana

      Tu actuación es excelente, mis felicitaciones sinceras. Qué bueno que puedas disfrutar con tu trabajo. Se nota eso en escena.
      Saludos,

      • Fabian Mauricio Chiappetta

        Adriana muchas gracias por tus palabras, en verdad un gran honor recibirlas. quedo a tus gratas ordenes. un cordial saludo..

  • Andrea Carolina Silva Huss

    Una maravilla!!! Imperdible!!! Me gusta el espacio, y los cantantes fa bu lo sos!!! Gracias por tanto trabajo, la actuación de cada uno en escena… impecable, las voces… Dios mío… Pablo Ángel Basualdo, impactante voz. Me encantó.