El color de la granada

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La obra cumbre del cineasta armenio Sergei Parajanov, se proyecta el martes proximo en Cineteca Vida.

El color de la granada”, también conocido como “Sayat Nova” es la obra cumbre del cineasta armenio Sergei Parajanov, una película de puesta en escena minimalista, distinguido por su carácter críptico y simbólico, además de por su portentosa belleza. Se divide en distintos capítulos que se corresponden con las diferentes etapas vitales del protagonista, así como con determinados y significativos hechos que se producen en la misma. No hay diálogos, tan sólo una voz en off que recita, de vez en cuando, algunas estrofas del propio Sayat Nova. La ausencia de los mismos se debe a la importancia del lenguaje corporal en el cine de Sergei Paradjanov.

Se trata de una reflexión acerca de la eterna lucha que se establece entre la carne y el espíritu, entre la vida y la muerte. La carne se vincula al color rojo, al amor, a la comida, a la danza y al sexo. El espíritu, por su parte, se relaciona con los tonos negros y grises, con la oración, con el estudio de los escritos bíblicos y con la austeridad monacal.

En cierto modo, y al igual que ocurre en otras películas de su autor, “Sayat Nova” es una historia de amor. El poeta se enamora de una princesa, su musa, a la que renuncia por su vida en el monasterio, pero a la que nunca olvida.

Resulta fascinante la forma en la que Paradjanov nos muestra el amor entre ambos, utilizando a la actriz Sofiko Chiaureli para interpretar a los dos amantes en su juventud. Es un amor puro, no son dos almas sino una, no son dos cuerpos sino uno. El filme fue censurado por su sensualidad y, sobre todo, por su abundante iconografía cristiana. El tiempo ha puesto en su lugar a esta obra de arte nacida de la visión poética de un autor que se atrevió a ser libre en un régimen autoritario. SP fue encarcelado años después, nunca se le perdonó que defendiera a las culturas no rusas dentro de la Unión Soviética.

Ricardo Pérez