Arte, ciencia y belleza

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Hedy Lamarr es un caso único en la historia del arte y de la ciencia. Dedicó su vida al cine y a la tecnología. Su propia biografía parece extraída de una película en la que ella era la hermosa protagonista. Su encanto y su legado son eternos y cotidianos.

Nacida con el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler, en el seno de una familia judía en la Viena del final del Imperio Austrohúngaro, desde muy pequeña mostró sus habilidades en las ciencias formales. Sin embargo, aún durante la adolescencia, descubrió su pasión por las tablas y comenzó a frecuentar los teatros del Berlín de los años ’30. Rápidamente ingresó al mundo del cine, justo en una época de esplendor de las artes cinematográficas en Alemania. Protagonizó lo que se considera el primer desnudo del cine comercial, en la película Extasis y trabajó con los directores más afamados del cine alemán de la pre guerra. Aún hoy es apreciada por muchos como la mujer más hermosa de la historia del séptimo arte.

El resistible ascenso de Adolf Hitler implicó un cambio radical para su vida. En una actitud ya anacrónica para aquellos tiempos, la década del ’30, le arreglaron un matrimonio con el magnate Friedrich Mandl, quien era a su vez proveedor de armas, sistemas de control y aviones para el gobierno alemán y para el gobierno fascista de Mussolini. El millonario le prohibió volver a actuar y la mantuvo en un virtual cautiverio, una suerte de jaula de oro que sería incontenible para el espíritu libertario de Lamarr. Durante su encierro como esposa, pudo dedicarse a su otra pasión y estudió aquellos temas relacionados con la tecnología; debido a la condición de su marido, pudo tomar contacto con los desarrollos armamentísticos de punta de la época. Al parecer, mientras estuvo cautiva, mantuvo en secreto, un romance con su secretaria. Los condimentos de una vida cinematográfica, plena de aventuras de toda clase, ya estaban servidos.

Su carácter inquieto, su extrema inteligencia, su mirada de género, su ideología y su condición de judía y mujer fueron un cóctel demasiado fuerte para el clima de extrema opresión que se vivía. No había tálamo de reina que pudiera contenerla.

En un momento urdió su plan de fuga. Aprovechó una cena importante en un restorán elegante, donde su único rol consistía en ser bonita, quedarse callada y parecer estúpida. Y allí, escapando por la ventana del baño, consiguió su libertad, humillar a su esposo y darle a los nazis un lindo dolor de cabeza, todo de una vez. Recorrió, en clandestinidad, media Europa, hasta que pudo llegar a Londres. Cuando tomó contacto con el bando aliado, les reveló todos los secretos tecnológicos nazis que conocía. Se embarcó para Estados Unidos y en el mismo barco consiguió su primer contrato en Hollywood, convenciendo a Louis Mayer, un productor de la MGM.

Una vez en EEUU empezó a trabajar en la industria del cine y realizó más de 30 películas, en las que compartió cartel con las estrellas más rutilantes de la época. Llegó incluso a rechazar el papel de Ilsa Lund, es decir el rol que interpretara Ingrid Bergman en Casablanca.

A la par de su tarea cinematográfica, continuó con sus trabajos en ingeniería, fundamentalmente en el área del control remoto y de lo que se denomina la conmutación de frecuencias. Estos trabajos fueron patentados a finales de la década del ’40 y como suele suceder en una sociedad donde la mujer no recibe el reconocimiento que merece, toda la gloria quedó a nombre de su esposo, el músico experimental George Antheil. Las tecnologías que investigaban eran súmamente innovadoras para la época y pasarían varios años antes de que fueran utilizadas; al principio en el mundo militar, hoy en día forman parte de nuestra vida cotidiana.

Por eso, cada vez que usen el wifi o el bluetooth o hagan zapping, no olviden que se lo debemos, en una gran parte, a Hedy Lamarr, una chica que parece juntar en una sola a las Tres Gracias de la mitología. La Creatividad, la Belleza y la Alegría. Una chica que se enfrentó al fascismo y a los prejuicios, entre ellos al machismo y que nos regaló una herencia plena de arte, ciencia y belleza.