15º FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DERECHOS HUMANOS

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Un Festival que crece año a año merced a la calidad de sus películas

  El Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos acaba de cumplir 15 años habiéndose desarrollado entre el 7 y el 14 de agosto de 2013. No es la primera vez que Leedor participa como Jurado y en esta oportunidad dos de sus colaboradores, Luis Kramer y este cronista, integraron junto al director Tomás Lipgot el Jurado de Signis (Asociación Católica Argentina para la Comunicación), convocados por Blanca María Monzón, habitual columnista de nuestra página.

 La competencia oficial de largometrajes contó este año con trece películas en su mayoría del género documental y con un nivel de calidad, ya una tradición en este Festival, muy alto. Ello hizo muy difícil la tarea de premiación  tanto del Jurado Oficial, integrado entre otros por Lucía Puenzo y Pedro Zurita, como de Signis. Para el primero de ellos la ganadora fue “Granito de arena” mientras que para el integrado por Kramer, Lipgot y quien esto escribe el premio mayor recayó sobre “Ai Weiwei”.

 Lo que sigue es una reseña de los films de la Selección Oficial ya que la apretada agenda para ver los trece títulos en apenas cuatro días impidió acceder a otros de secciones paralelas.

“Ai Weiwei: Never Sorry” es un notable debut en el largometraje de Alison Klayman, siguiendo a uno de los artistas de China de mayor renombre universal. Se lo muestra presentando grandes exhibiciones en Munich y Londres (Tate Modern) y en su casa, vigilado de cerca por la policía e incluso en algún momento reciente en prisión por el “delito” de querer ejercer su derecho de libertad de expresión. Actualmente estaría en libertad condicional lo que se refleja en su negativa a hablar frente a la inquieta cámara de Klayman. Hay referencias al Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y como afirma el mismo Weiwei hay en él un costado “hooligan” que le permite tratar de igual a igual con ellos (clara referencia al gobierno de China). Un gran documental que fue elegido como el mejor por consenso de nuestro jurado (de Signis).

 “No Fire Zone: The Killing Fields of Sri Lanka” de Callum MacRae obtuvo la primera mención de Signis y sus cualidades se equiparan al documental anteriormente comentado, aunque aquí la violencia es física con imágenes absolutamente desgarrantes. El gobierno de Sri Lanka ha negado los crímenes de guerra que ha venido perpetuando contra la minoría tamil, cuya guerrilla (LTTE) ha sido diezmada vía fusilamientos masivos, hambruna y bombardeos al punto que prácticamente ya no ofrecer resistencia. Pero es sobre todo la población civil la más sacrificada con innumerables mujeres violadas y campos de concentración que recuerdan a lo peor del nazismo. Y mientras tanto el gobierno viene desarrollando un turismo de lujo en las costas de Sri Lanka, que merece la mayor repulsa de los defensores de los derechos humanos.

 “The Act of Killing” de Joshua Oppenheimer obtuvo la segunda y última mención del Jurado de Signis. Es quizás la más original de toda la competencia oficial aunque también la más revulsiva al mostrar como asesinos en serie recrean frente a la cámara sus sangrientos actos. Se trata del grupo paramilitar Pancasila que ha apoyado al gobierno de Indonesia a partir del golpe militar de 1965 y ha asesinado a más de un millón de personas entre los cuales mayoría de comunistas. Adquiere particular protagonismo el líder de extrema derecha Anwar Congo, un ser detestable que por momentos parece arrepentirse y tiene pesadillas (en blanco y negro) aunque en el fondo se percibe su sadismo y regodeo con la violencia. Esto último es lo que parece ocurrir con la cámara de Oppenheimer que repite innecesariamente escenas de tortura como las de estrangulación con alambres de los enemigos. Cuando Congo reúne a sus nietos para que vean esas simulaciones los pequeños se ponen a llorar y la situación se torna excesiva. Sin duda un producto fuerte que debería dividir a la crítica pero que no deja indiferente al espectador.

“Granito de arena: How to Nail a Dictador” de Pamela Yates también fue del agrado de dos de los tres integrantes del Jurado de Signis pero al decidir  otorgar sólo dos menciones quedó afuera de la premiación. Por suerte fue la elegida por el Jurado Oficial para el máximo trofeo del Festival y llamó la atención que su directora no se hiciera presente al momento de la entrega de premios pese a que se la había visto al inicio de la ceremonia. Nuevamente un genocidio, esta vez en Guatemala en 1982 que la realizadora había filmado en ese momento en su film “When the Mountains Tremble”. El principal perpetrador es Ríos Montt, quien fue presidente y aún continúa vivo. Hay declaraciones de Rigoberta Menchu, de origen maya, quien obtuvo el Premio Nobel de la Paz y la esperanza de la realizadora del film es que su material fílmico pueda servir para condenar al siniestro ex presidente.

 Habría que señalar aún un quinto documental que se fue sin premio alguno pese a sus indudables méritos. Se trata de “La primavera de Chile  de Cristián del Campo que documenta la rebelión estudiantil en Chile durante el año 2011 y que llevó a la remoción de ministro de educación Joaquín Lavín y su reemplazo poco exitoso por Felipe Bulnes. Ambos hombres del presidente Piñera no lograron detener las manifestaciones de cientos de miles de estudiantes y activistas liderados por la carismática (y muy bella) Camila Vallejo.

 De las restantes películas en competencia señalemos los méritos de “Nosilatiaj, la belleza” de Daniela Seggiaro que obtuvo dos menciones del Jurado oficial y del de la Carrera de Estudiantes de Artes. Este último estuvo integrado por Mara Guevara, Alejandro Olivera y Laura Contreras quienes además por unanimidad eligieron a “Años de calle” de Alejandra Grinschpun como mejor largometraje nacional, en coincidencia con el premio del Jurado Oficial de documentales nacionales.

 El premio del público y de la competencia de cortos y mediometrajes (donde eran jurados Lita Stantic y Ricardo Manetti) recayó en “Thank God it’s Friday” del belga Jan Beddegenoodts: No vista por este cronista resulta difícil dar una opinión sobre el mismo pese a que el tema (las protestas de palestinos en territorios controlados por el Estado de Israel) justifica su inclusión en el Festival. Lo único lamentable es la forma poco tolerante con la que el realizador  recibió el galardón. Su “Fuck You Israel” era innecesario ya que seguramente el film hablaba por si mismo y la expresión utilizada estuvo de más.

 De todos modos es de destacar la calidad del evento, mérito de su directora Florencia Santucho y de los casi 150 voluntarios que hicieron más fácil la tarea de los jurados. Vaya un especial reconocimiento a Lina Soualem una de las programadoras del Festival. También a señalar la gentil participación de Virginia Innocenti, madrina del Festival, quien además cantó junto a Gabo Ferro. Fue también un emotivo momento el recuerdo durante la ceremonia de cierre de la recientemente fallecida Laura Bonaparte, madre de Plaza de Mayo, evocada por su hijo, el periodista Luis Bruschstein.