Pollerapantalón

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Dos hermanxs unidxs por los secretos y por una falsa moralina que lxs arrastra hacia geografías insoportablemente esquizoides, donde lo que se pone en discusión es el género.  

Polleras y pantalones

“No sé bien quienes somos sin la ropa puesta”, dice Leonor con la voz cansada, cargada y resignada, mientras a su alrededor los atuendos bailan una danza incomoda. Manuel, por su parte, todavía  intenta quedarse en el lugar de siempre, aunque tenga la certeza intima de que ese lugar es inamovible.

Leo y Manu son Bárbara Massó y Mauricio Vila, dos hermanxs unidxs por los secretos y por una falsa moralina que lxs arrastra hacia geografías insoportablemente esquizoides.  Y es que Lucas Lagré, el director de esta singular “Pollerapantalón”, se sumerge de lleno en la perturbadora relación de estos dos hermanxs y a través de ellxs olfatea los intrincados aromas de los géneros.

¿Cuándo comenzamos a ser mujer? ¿Cuándo a ser hombre? ¿En qué momento dejamos de serlo? ¿Dejamos de ser una para convertirnos en otro, o viceversa? ¿Y si somos ambxs en un mismo cuerpo? Esas preguntas parecen ser la postdata enjuagada de una carta que se escribe después de la obra. Con aguda sutileza Lucas Lagré intenta desarmar los moldes que nos asignan al nacer y habla de una enfermedad que sanciona y castiga los géneros, o mejor dicho, al género masculino.

La gripe es una de las enfermedades más antiguas del mundo y también de las más comunes, y la gripe, en Pollerapantalón, es “contagiada por portadores de falo” y afecta solo a ellos. Leonor, la hermana paranoica y esquizoide intentará obsesivamente ocultar los rasgos masculinos de su hermano con el fin de que Manu no se contagie el infalible virus, y para ello le colocará “elementos textiles” adjudicados al género femenino,  mientras tanto, ella misma comenzará a asumir el rol de hombre y se vestirá con las ropas de papá. En este proceso ambos personajes recrearán una relación tan morbosa como interrogante, una herencia de sangre sin remedios para el amor ni la gripe. ¿Pero qué sucede si lxs dos quieren ser hombres? El hermano dominado insiste en mantener su masculinidad, resiste el lápiz labial, las hebillas y el delantal con pasividad extenuante; la hermana que domina se enfurece, grita y se contradice al tiempo que luce corbata, chaleco y pantalón (en la obra claramente configurada como ropa masculina).

Reconquistar la masculinidad será el eje central de la obra, aunque esa misma masculinidad sea la que contamina, la que mancha, la que contagia y desorganiza.

“No sé bien quienes somos sin la ropa puesta”, se sincerará quien sobre este tenso final de obra es sencillamente Leo, ni hombre ni mujer.