Elaine Reichek en el Jewish Museum

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Elaine Reichek: A Postcolonial Kinderhood Revisited, es la muestra que está por inaugurar en el Jewish Museum de Nueva York. Un sugestivo título para la exhibición de la obra de una artista que transita lo textil/textual/conceptual.

Elaine Reichek (Nueva York, 1943), es una artista singular, que pudimos apreciar de manera minuciosa en la pasada edición de la Bienal de San Pablo, la Trigésima, con un espacio destacado dentro del plan curatorial de su alma máter, Luis Pérez Oramas.

Esta mujer que trabaja mayormente bordando, ha sabido proponer desde el textil una interesante relación con la palabra/narrativa en general, y con la literatura en particular, sea oral o escrita. La constelación que pone en juego, sin dudas, responde a una cuidada formacion. Ella es Bachelor of Fine Arts por la Universidad de Yale, New Haven, y en sus obras se puede rastrear un trabajo de atlas warburguiano sumamente intuitivo y poético, que le da un vuelo particular a su preciosista quehacer.

En San Pablo fue posible apreciar su labor bordando grandes obras de la pintura europea, como en el caso del Baco y Ariadna de Tiziano, y que funciona como una apropiación formal y conceptual, donde la cita no es solo con un artista central de la historiografía académica, sino fundamentalmente, con un soporte, e implica, ni más ni menos, la oposición high vs low arts (pintura vs textil), por supuesto que esta operación no está exenta de cuestiones de género.

A partir de esta pintura, Recihek crea esta maravilla, donde texto (unos versos de T.S. Elliot que acompañan debajo de la pintura y dispersan el relato original), línea, color, forma, espacio, perspectiva, equilibrio, etc, se logra, no ya con óleo, sino con hilo:

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Paint Me a Cavernous Waste Shore. 2009-10. Tapestry. 300 x 271 cm.

Esta vez el Jewish Museum de Nuev York le ha encargado una elaboración plástica a partir de su situación de segunda generación de judíos en esta ciudad. Las preguntas que Reichek se ha hecho giran en torno a la integración, el intercambio, la diferencia con las distintas comunidades que integran esta ciudad, especialmente a partir de trabajar la memoria y la reconfiguración de los espacios en el recuerdo de la casa infantil, el dormitorio, las expectativas de los propios padres de Reichek en cuanto al hogar que estaban construyendo.

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De allí surge esta serie, que se propone como una instalación que revisa y confronta el propio archivo, imaginario o real, a través de entrecruzar muebles, fotografías, frazadas, telares, firmas y frases bordadas, desde donde la artista continúa en cierta manera ese paraiso conceptual que le desata el hilo de Ariadna en toda la riqueza del mito, ovillado y desovillado una y otra vez, como buena tejedora.

Porque si, según se suele definir, las operaciones del arte textil son fundamentalmente dos: trama y urdimbre para formar la tela, disponer los hilos en paralelos que luego serán cruzados, entrelazados, cubiertos, recortados… esta instalación de la artista recupera el significado de urdir y tramar, y también su sentido relacionado con el de “maquinar”. Máquina de la memoria, máquina de la identidad, máquina del enlazado, el textil es hoy una excusa conceptual en el hacer manual de muchxs artistas, mayormente mujeres, que trabajan desde esta práctica cultural ancestral.

Reichek logra además confrontar cuestiones sensibles a los cuatro grandes “post” que la práctica teórica contemporánea continúa revisando: el post-orientalismo, el postoccidentalismo, la post-modernidad y el post-colonialismo, con sus tópicos relativos a la identidad, la confrontación con los otros, la construcción de un texto (textil, textual) propio y ajeno, que se actualiza desde el título mismo de su exposición: Elaine Reichek: A Postcolonial Kinderhood Revisited.

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