El amenazado: el poema de Borges

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En 1972, Borges publica El oro de los tigres, que incluye el poema “El amenazado” que, sin dudas, debe ser uno de los poemas de amor más hermosos de la historia de la poesía, y cuyos versos están presentes en Me duele una mujer, la obra de Manuel González Gil.

En el prólogo a la obra, el autor habla de sus influencias, de la filosofía que se intuye en muchas de sus páginas y de una concepción de la poesía que es un poco la de la obra teatral: “Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético, ya que profundamente lo es”.

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.

La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre

es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el

ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje

de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus

mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de

la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven

amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos,

la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se

levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que

miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,

la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

Ya los ejércitos me cercan las hordas.

(Esta habitación es irreal, ella no la ha visto).

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • vilma kalman

    Es simplemente glorioso.