Hoy estreno en Pan y Arte

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Hoy se estrena “Hombre”, obra de teatro con dramaturgia y dirección de Fabián Forte, protagonizada por Martín Borisenko, Jorge Castaño e I. Armas  en el teatro Pan y Arte, Boedo 876 a las 22:30 hs.

La obra hace eje en la amistad, la identidad, el amor y el paso del tiempo en las relaciones humanas. Con una impronta realista e irónica, se apela a un público adulto para que sea testigo de un hecho  que podría ser cotidiano y privado. Marcelo, artista plástico reconocido, prepara una cena romántica en su casa. Los preparativos son interrumpidos por la visita de su mejor amigo Juan, amigo de la infancia con quien ha recorrido su vida. Esta amistad no es la misma hoy día. De ella solo quedan rencores y envidias que irán surgiendo a medida que el encuentro sorpresivo empieza a tener un tema principal: la persona que espera Marcelo. Esta persona, cuya identidad sexual es un misterio, los llevará a plantearse quiénes son y qué desean, como también qué tan responsables son frente al curso de sus vidas.

El proyecto surge como investigación sobre las amistades, el amor, la identidad y el tiempo.  La obra, basada en estos,  ejes fue el núcleo para esta compañía de teatro formada en el 2012, que respetando el texto, trabajó una línea realista sin dejar de incursionar en el humor como excusa crítica.

El tiempo indefectiblemente modifica no solo lo físico sino también las relaciones humanas.  La pieza Hombre bucea sobre el peso de los años en una amistad, y cómo afectan en ella las decisiones y los compromisos que toman las personas a lo largo de su vida. Desde un enfoque ácido y naturalista, se analiza el vínculo a través de dos personajes masculinos de mediana edad con objetivos y rivalidades en común.

La llegada de un tercer personaje de sexualidad indefinida, será la excusa para aflorar el pasado y el presente de ambos protagonistas, como también bucear sobre el amor verdadero.  Ambos personajes expondrán miserias ocultas bajo el tapete del descompromiso y la rutina.

Como lugar de conflicto se utiliza el living de una casa, referente cotidiano que nos acerca a nosotros mismos y nos recuerda que somos nuestros propios enemigos.  Los diálogos y la dirección proponen  romper con la distancia que genera el espectáculo entre los actores y el espectador, apelando a lograr un vínculo íntimo como voyeurs de un hecho privado.