Bendita carnalidad: Marcelo Bordese y Diego Perrotta

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En el Espacio de Arte de la Fundación OSDE puede visitarse la muestra Bendición-Maldición donde ambos artistas trabajan sobre la encarnación y desencarnación de las dualidades.

Los dos artistas trabajan sobre la encarnación y desencarnación de las dualidades de lo sacro y lo profano, de lo inherente y lo prohibido, de lo oculto y lo revelado. Cada uno presenta a su manera y sin veladuras sus obras como objetos construidos por la exploración del acontecimiento que hace humana y tangible la espiritualidad, rito que se vuelve cuerpo para penetrar y desentrañar (literalmente, quitarle las entrañas) la violencia y la sensualidad de las inclinaciones de nuestra naturaleza.

 

Diego Perrotta, Plegaria Circular

En un apartado de la Fundación, se abre un espacio que corta con el discurso de lo cotidiano para adentrarse en una propuesta que funciona con otra lógica: la materialización de la espiritualidad. El artista se vale de íconos populares y de símbolos personales en referencia a lo tabú, la sexualidad, el instinto o el inconsciente; es así como Perrota se desnuda de adentro hacia afuera condensando los imponderables donde pendulan el bien y el mal.

“Plegaria circular” es una muestra que se explica a por sí sola. Toda plegaria es tautológica, partiendo de lo más profundo del ser humano en busca de la inmensidad para reunirse con ella, y así poder reencontrarse con uno mismo. Nada es ni existe por fuera de esta fijación. La distribución de las obras hace que éstas se reflejen y se complemente; la presentación de Perrota nos hace recorrer sin principio ni fin  preciso su imaginario personal, reproduciendo el rito de ser humanos.

 

Marcelo Bordese, Un Santo a la Parrilla

En la segunda sala de la exposición, entre cortinados de oscuro rojo y aire barroco, cuatro obras que gritan con fuerza baconiana nos invitan a contemplar un convite poco convencial: San Lorenzo comiéndose a sí mismo.

¿Qué provoca al espectador la historia de un hombre de fe llevado a la parrilla por la convicción de su espiritualidad? El escandaloso espectáculo de quemar vivo públicamente a un hombre puede ser un terrible castigo ejemplar… o una ceremonia de goce.

La historia del mártir San Lorenzo despierta en el imaginario de Bordese la escena de un agasajo donde el anfitrión, el halagado y el banquete son lo mismo. El protagonista de la serie “Un santo a la parrilla” es San Lorenzo en la terrible contradicción de comerse a sí mismo, víctima de su propia convicción.

La poética de Bordese es la exaltación de lo corruptible, de la violencia de la materia que se descompone. A propósito de su trabajo, ha dicho “A los seres que pueblan mis pinturas no los construyo, los destruyo. Su pulpa final y deliciosa es el plato servido en un banquete en el cual yo soy un mismo creador, verdugo, cocinero y comensal” (“Contranatura”, CCR 2000).

Diego Perrota

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Marcelo Bordese

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Sobre los artistas:
Marcelo Bordese: bordese.blogspot.com.ar
Diego Perrotta: diegoperrotta.com.ar

Ilustra la nota: imagen de una obra de Marcelo Bordese, gentileza del espacio facebook de Perotti Galería.

  • analia

    mucho sufrimiento