Desayuno: variaciones a partir de un poema de Prévert

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Desayuno es una obra teatral basada en un conocido poema de Jacques Prévert “Déjeuner du matin”. La letra del poema es el punto de partida para crear diferentes historias que ahondan en las relaciones humanas, más precisamente, en los vínculos entre hombre y mujer. En una casona de Palermo, el Patio de Actores, Cristian Aguilera y Julieta Alfonso, junto con la cantante Francisca Gil y el músico Fabián Koopmann, logran crear una atmósfera propicia para que el espectador disfrute de los matices que adquieren los versos en cada una de las variaciones.

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El poema de Prévert, que comienza Echó café /en la taza. / Echó leche / en la taza de café. / Echó azúcar / en el café con leche narra una situación cotidiana que adquiere universalidad y dramatismo a partir del lenguaje despojado, de las repeticiones y de un ritmo muy particular. Lo importante, sin embargo, es ver cómo se traspone un mensaje de un discurso –la lírica– a otro –el drama–. Si la poesía trabaja con la connotación, el teatro trabaja con varios sistemas semióticos: luz, sonido, vestuario, actuación, etc., por lo que Roland Barthes habla de “una verdadera polifonía informativa […], un conjunto, un grueso de signos” (Escritos sobre el teatro, 2009). Desayuno es un excelente ejemplo del aprovechamiento de esa polifonía.

Barthes, además, critica el teatro burgués y su deseo de crear una ilusión de realidad, pero destaca otro como el de Bertolt Brecht que, sin buscar esa ilusión, atrapa al espectador y lo hace participar en una indagación de lo simbólico. Entonces, para llegar a ese símbolo, está la gestualidad de los actores que conduce a aquello que trasciende la escena.

En Desayuno Cristian Aguilera y Julieta Alfonso repiten el mismo texto, pero sus actuaciones, sus gestos, sus tonos de voz, sus posturas son las que nos sumergen en historias diferentes: una mujer desolada; un hombre en una sesión de análisis; una pareja  que baila el final de su historia amorosa, para nombrar solo algunas de las variaciones que el espectador va descubriendo.

Sin embargo, más allá de las actuaciones, la luz, la música y la escenografía colaboran para contextualizar cada relato mínimo. Hay una puesta en escena original que se desenvuelve frente a nosotros que, muy cerca de los actores, vemos cómo se van gestando los cambios. En principio, no hay escenario, y esto, junto con la disposición de las butacas, lejos de disminuir el artificio, lo acentúa porque los espectadores sentimos que lo que allí se desenvuelve es una ficción en la que los protagonistas se cambian delante de nosotros, arman la escenografía entre relato y relato, y se ubican en la parte de la escena que les corresponde. Los juegos de luces y sombras, el tecladista a la derecha y la cantante que interviene en determinados momentos nos obligan a mantener la distancia, pero a agudizar la atención.

Por último, hay que mencionar algunos elementos que están fuera de la representación, pero hacen a la experiencia teatral en sí: el café antes de la obra en un patio que va creando un clima especial, la entrada a la sala con el expreso pedido de hacer silencio y apagar los celulares, la salida con el mismo silencio, como si nadie se atreviera a romper eso mágico que se instaura siempre que compartimos un hecho estético. Es que, como decía Borges en su ensayo “La muralla y los libros” (1950), La música, los estados de la felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético. Qué mejor que sentir esa revelación a partir de una buena obra teatral.

 

  • Susana

    De acuerdo totalmente con esta crítica: espectáculo para recomendar: por actuaciones, por estética y por magia. Eso es lo que me ha pasado cuando he asistido, mas allá de la maravilla de Prévert. Para no postergar.

  • Adriana

    Gracias por tu comentario, Susana.

  • Miguel Hernández

    Me gustó mucho, muy interesante. La cantante, magistral.

  • Micaela

    Muy interesante, para recomendar.