Pablo Picasso en la Fundación Juan March

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La Minotauromachie (1935), Picasso en su laberinto, hace foco en esta obra central en la carrera del malagueño, pero incorpora tambièn estampas de la Suite Vollard y números de la revista Minotaure.

La Minotauromaquia, se expone por primera vez en la sede de Madrid de la Fundación Juan March tras participar en distintas exposiciones de gabinete en los museos de Palma y Cuenca, estará acompañada por quince estampas de la Suite Vollard dedicadas a la figura del Minotauro, además de la colección completa de la revista surrealista Minotaure (1933-1939) y obras literarias.

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) realizó numerosas estampas a lo largo de toda su trayectoria artística, que constituyen, por sí mismas, un capítulo fundamental de su producción plástica. Al igual que en su pintura, y fruto de su intenso proceso creativo, trabajó en series, ejercitándose en los temas y procedimientos de su preferencia. Con un constante afán investigador y experimental y un dominio absoluto de todas las técnicas, Picasso es considerado uno de los más extraordinarios grabadores de todos los tiempos, con una obra comparable en calidad y extensión a las realizadas anteriormente por Rembrandt o Goya.

Picasso eligió la figura del Minotauro como su alter ego y recreó un viejo mito en un mito nuevo, contemporáneo, de modo que la Suite Vollard y La Minotauromaquia pueden “leerse” como un diario artístico de los complejos avatares de su vida durante la década de los treinta –”la peor época de mi vida”, llegó a decir el propio el artista?. Como anotó Brassaï, “a Picasso le gustaba el Minotauro por su lado humano, demasiado humano”.

Las quince estampas dedicadas al Minotauro en la Suite Vollard se pueden dividir en cuatro grupos. En el primero de ellos, el Minotauro disfruta y bebe en el taller del escultor junto con el artista y sus modelos. A estas escenas báquicas siguen otras más violentas, en las que Picasso muestra la naturaleza animal del Minotauro. Finalmente, los grupos tercero y cuarto representan al Minotauro vencido; en uno de ellos, ese ser mitad hombre y mitad animal aparece moribundo; en el otro, ciego.

Durante los años treinta también los surrealistas tomarían como motivo iconográfico la figura del Minotauro. A Breton y a sus seguidores les fascinó la parte más animal e irracional de la ambigua figura mitológica, fácilmente interpretable en una cifra de la transgresión del orden establecido por la lógica. Y hasta tal punto que George Bataille y André Masson decidieron denominar “Minotaure” la publicación surrealista por antonomasia. Esta revista, de la que se llegaron a editar once números, se publicó entre 1933 y 1939, y su primera portada fue diseñada por Picasso, seguido después por otros como Man Ray, Dalí, Miró o Matisse.