India

0
17

Varias veces milenaria, la India es uno de esos lugares insondables. A lo largo de dos notas realizamos una travesía por su profundas tradiciones y sus ciudades antiquísimas.

India es varias veces  milenaria, tanto es así que una de sus ciudades, Varanasi, se remonta a la época de mayas y egipcios pero mientras las ciudades de éstos se han eclipsado, Varanasi sigue en pie con su carga de emocionantes tradiciones.

Delhi.

La capital de India es Delhi.  A mediados del siglo XVII el emperador Shao Jaham construyó la 7ª ciudad que conocemos como Delhi Antigua y que sirvió como capital  del último Imperio Mogol, desde 1638 en adelante.

Delhi quedó bajo el control británico después de la  1ª guerra de la independencia india y dejó de ser capital. Actualmente, la capital india está compuesta por la “Vieja” y la “Nueva”. En la 1ª, el tránsito circula caóticamente por ambas manos mientras los innumerables peatones quedan ignorados. Las señales de tránsito no son tenidas en cuenta y también, por el centro de esas calles deambulan  animales que no respetan el tremendo movimiento que los rodean: se trata de la  “Vaca Sagrada”.

 

 

En zonas rurales, el dinero que se utiliza para las transacciones comerciales es la vaca y también para obligaciones impositivas y como dote en las bodas.

La Nueva Delhi, tiene también avenidas amplias, y varios boulevares con zonas de jardines con ligero  aspecto británico. No alcanza esta Nueva Delhi para quitar la imagen de extrema pobreza de la ciudad vieja.

La palabra varma es, en idioma sánscrito, el equivalente a  casta y este es el sistema que dividió a la India. (A su vez la palabra carma significa color)

Los primeros ocupantes de la India fueron los drávidas de raza negroide quienes posteriormente se vieron conquistados por los arios de piel clara.

Las cuatro divisiones de la sociedad estaban relacionadas por el color de la piel y ellas fueron:

Brahamanes:  altos y de piel blanca, fueron reconocidos como sacerdotes y maestros.

Chatrias:  eran guerreros y hacían respetar la ley y mantener el orden

Vaisias:  comerciantes de piel oscura con responsabilidades de servicio.

Sudras:  hacían trabajos de limpieza , quitaban la piel de animales muertos y vivían lejos de los límites del pueblo.

En la actualidad las castas pierden importancia en las ciudades y continúa en los pueblos donde vive el 80% de la población de la India.

El bindi es la marca que utilizan las mujeres casadas, pintando de rojo la raya que queda en la cabeza al separar el cabello en dos partes o bien pintándose un bindi en la frente.  Las viudas no pueden llevar marcas en la frente. Los hombres usan marcas aplicadas, generalmente, en ceremonias religiosas. Se llaman tilak.

El Ghat de cremación  Desde tiempos inmemoriales, los cuerpos de los difuntos han sido cremados en Varanasi. Estos actos de cremación aseguran al alma la liberación del cuerpo y el renacimiento de la misma. El cuerpo ya muerto es lavado antes de ser envuelto en el sudario y atado a una escalera pequeña construída con bambú. Las personas que lo cargan son miembros de la familia quienes llevan al difunto sobre los hombros, cantando.

En el camino al Ghat la policía registra los detalles del fallecido y expide el certificado de defunción.  Llegados al lugar, los encargados de recibir el cadáver que pertenecen a las castas más bajas, indican a la familia los elementos que se utilizarán  en la cremación: 300 kg. de madera, y también manteca y alcanfor.  El cuerpo es sumergido en el río Ganges  para su purificación y después es colocado sobre las maderas dispuestas en las escaleras del Ghat. Generalmente, el hijo mayor enciende la pira, da cinco vueltas alrededor de la misma en sentido contrario al de las agujas del reloj, que son las que simbolizan el retorno del cuerpo a los cinco elementos de la naturaleza. La llama de fuego se compra y el ritual se realiza en total silencio tratando así que el dolor de los presentes no perturbe la transmigración del alma. Por esta razón están ausentes las mujeres, para evitar el llanto durante la ceremonia.  De la total desaparición de los huesos, depende la liberación del alma. Después, los hombres que trasladaron el cuerpo, toman un baño en las aguas del Ganges.  En la ciudad de Varanasi se afirma que quien en ella muere va directamente al Paraíso.  Cuando las condiciones económicas lo permiten, las personas fallecidas en otras ciudades, son llevadas a Varanasi para su cremación.

 Bodas arregladas: se interpreta que la unión del hombre con la mujer  en matrimonio, debe serlo de por vida.  Las bodas son determinadas por los padres tras un cuidadoso estudio que realizan teniendo en cuenta varios requisitos: las castas, la situación económica, el lenguaje, los hábitos de alimentación y el horóscopo.  A la convergencia de todos esos requisitos atribuyen en India los escasos divorcios que se producen. Convenida la unión, es el padre de la novia quien debe aportar los recursos económicos.

Hay que dar satisfacción a las necesidades del novio (por ejemplo, puede necesitar un automóvil para cumplir con sus tareas). También se hará cargo de los gastos de la fiesta con que se celebra tan importante acontecimiento ya que  en ella se da participación a un número irrestricto de invitados y, a veces dura varios días. Las parejas sin descendencia rezaban a la diosa Madre para tener un hijo varón. Si este hijo llegaba era ofrecido por los padres al templo para su castración, dejándolos al servicio  del mismo.

Hiras, el tercer sexo:  los hiras son hombres castrados que pertenecen a una casta oculta que se remonta a miles de años.  Se visten con ropas femeninas, llevan su pelo largo, joyas y maquillages. Para vivir bailan en festivales y celebraciones, en bodas, apertura de comercios y nacimientos pues se supone que dan buena suerte.  Padres y abuelos los llaman cuando nace un bebé,para bendecirlo. (también tienen la capacidad de maldecir). Se calculan en India un millón y medio de hiras.

Origen del juego de ajedrez: alrededor del año 1000 un rey llamado Maharajá  Ranvin  gobernó a orillas del Ganges. Su pasión era la guerra y siempre estaba dispuesto a ordenar batallas.  Sus ministros no compartían esta pasión y deseosos de terminar con ellas, buscaron la forma de luchar con esa obsesión.  El primer ministro llamó a Amantha, un brahamán famoso por sus cartas astrológicas y los cálculos matemáticos, y le pidió una solución. Amantha se tomó una semana y al cabo de ella comunicó a la corte que había tenido una cura para el rey.  El día convenido se presentó con un tablero cuadriculado y 64 piezas con lo cual pudo introducir el juego de ajedrez en la corte.  El rey llevaba consigo su tropa de elefantes, caballos y soldados, a pie. Encabezando las tropas estaba el primer ministro. El juego tenía todo el entusiasmo y planificación de una batalla normal.  Por lo tanto Ravín abandonó su obsesión por la guerra.

Continuará…