Bienal de Venecia 2013: Obra de Xul Solar

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En línea con el eje de esta edición, “El Palacio Enciclopédico”, se expone a nivel internacional una parte quizás menos visitada de la obra de este artista argentino fuera de molde.

Xul Solar (1887-1963) se destaca claramente en el panorama de la plástica argentina e internacional a partir de su particular hechura dentro de lo que podría pensarse las vanguardias históricas y el modernismo en el Río de la Plata, pero su obra plantea confrontaciones con el mismo concepto de lenguaje y de soporte. Prueba de ello es la vasta obra que dejó en relación a saberes que hoy están revalorizados, como la astrología o el esperanto, pero que en sus contextos han sido considerados más como excentricidades del artista que como rasgos de su intensidad creadora.

Como el mismo se define: “Duodecimal y catrólico (ca: cabalista, tro: astrólogo, li: liberal, co: cooperador)”.

Esta nueva edición de la Bienal de Venecia, que rescata mucho del Atlas warburguiano y  del Museo Imaginario de Malraux revaloriza los aspectos lúdicos e inventivos de Xul que lo vinculan con tradiciones mucho más interesantes que las que se suelen apuntar en la historia del arte argentino de corte manual escolar que abunda incluso en las universidades.

Pero dejemos las polémicas para blogs polémicos. Lo importante es que esta nueva edición de la biennale expondrá entre otras maravillas estéticas y sensibles las tarjetas del abecedario de la panlingua, su complejo panajedrez (panjogo), donde Xul se proclamó campeón, de carácter musical, matemático y astrológico, en una misma forma de concebir el arte: desde la total libertad y como lenguaje de conocimiento.  También sus carpetas de recortes, de asociaciones libres, de collages, dibujos, apuntes sueltos que conforman también un archivo al que es bueno volver para barajar y recolocar en otras constelaciones.

Es interesante que este nodo del arte pueda servirnos para pensar a un personaje central del campo argentino, y en concreto en esta nota nos permita recordar toda la riqueza  transitiva y transtextual del contexto de Xul donde los museos imaginarios eran práctica diaria de un grupo sin igual de artistas. Desde el Museo de la Novela de la Eterna macedoniano, el Adán Buenosaires de Marechal, una de las mejores novelas de la historia de la literatura argentina, donde le toca ser, ni más ni menos, el astrólogo Schultze, o su amigo Jorge Luis Borges, con quien sostiene mucho en común, empezando por su actitud oulipesca sobre la vida, en tanto ambos irradian líneas hacia el arte posterior tan claramente disparatadas y contundentes que es posible aplicarles de pleno el “plagio por anticipación”. Oulipos entonces, pero también patafísico, astrológico, constructivo, distópico, algo bueno hay en esta encarnación de la vanguardia argentina que hoy nos confronta tanto y de la cual pareciera que todavía queda mucho por pensar.

 

Imagen que ilustra la nota, Panlengua, Fundación Pan Klub-Museo Xul Solar.