FESTIVAL DE CANNES: DIA 5

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Dos nuevas peliculas de la Competencia Oficial se suman a un total de veinte concursantes a la Palma de Oro

Kore-Eda Hirokazu es un habitué de los festivales internacionales de cine. En Cannes acaba de presentar “Like Father, Like Son”, su décimo largometraje. En Argentina es bien conocido no sólo por el BAFICI, sino porque varias de sus producciones (“La vida despues de la muerte“, “Nadie sabe“, “Un día en familia“) han sido estrenadas localmente.

El tema de su nueva producción  el intercambio de bebés al nacer, no es nuevo aunque el tratamiento que el realizador japonés le da diferente a obras anteriores. Aquí los dos varones ya tienen seis años cuando se produce la revelación. Y lo dos matrimonios convocados de muy diferente extracción social. Por un lado, en una de las parejas el marido es un yuppie exitoso, que le dedica poco tiempo a su esposa y (supuesto) hijo. Por el otro se da casi la antítesis con un simple propietario de un  pequeño bazar con varios hijos a los cuales les dedica parte importante de su tiempo libre.

La película en realidad no se limita a analizar el drama que se genera en ambos matrimonios al comprobar que los respectivos hijos no llevan su propia sangre. Quiere también subrayar la diferente actitud que tienen ambos padres de familia ante esta adversidad. La oferta de dinero por parte del más pudiente para quedarse con el que no es su hijo marca la diversidad de valores de ambos progenitores.

El desenlace quizás no este a la altura del resto de la historia y puede (parcialmente) defraudar a los seguidores del director nipón. Su mirada optimista parece minimizar el conflicto aunque la resolucion del  mismo resulta creíble.

Borgman“, la otra película de la Competición Oficial, se sitúa casi en las antípodas de la antes comentada. Dirigida por el holandés Alex van Warmerdam tiene un comienzo que parece augurar un tono de comedia. Un vagabundo barbudo llega a una casa de un suburbio y le pide al rico dueño de casa que le permita tomar un baño. La reacción del propietario es violenta,  golpeándolo fuertemente.   Pero al día siguiente la esposa se compadece del visitante, lo cura, le da de comer y lo esconde en un cobertizo. Lo que de allí en más ocurra era hasta allí imprevisible. El vagabundo en verdad no está solo (algo de ello ya se vislumbra en el comienzo) y poco a poco sus compinches se irán infiltrando en el hogar donde  el núcleo familiar lo completan tres jóvenes hijos.  La película gustará a cierto público que aprecie el humor negro. A este cronista le ha parecido demasiado morbosa, aunque la comicidad y situaciones no muy previsibles sostienen el interés de un producto que dividirá a la crítica y seguramente al jurado..